¿Está China realizando pruebas nucleares en secreto?
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Estados Unidos ha vuelto a poner el foco sobre supuestas pruebas nucleares de China en el desierto de Lop Nor, al noreste del gigante asiático. El martes, un alto funcionario del Departamento de Estado presentó nuevos datos sísmicos para reforzar la acusación de que Pekín habría llevado a cabo en junio de 2020 una prueba nuclear de bajo rendimiento, pese a proclamar su adhesión estricta al espíritu del Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares.
Según Washington, una estación de monitoreo en Kazajistán registró el 22 de junio de 2020 un evento de magnitud 2,75. Christopher Yeaw, subsecretario de Estado, ha asegurado que EEUU "tiene conocimiento" de que China realizó una explosión nuclear ese día y situó el epicentro probable en las inmediaciones de Lop Nor, donde Pekín detonó su primera bomba atómica en 1964 y su primera bomba de hidrógeno apenas 32 meses después, en una acelerada carrera por cerrar la brecha estratégica con EEUU y la Unión Soviética.
La acusación llega en un complejo momento de vacío jurídico tras la expiración del tratado New START, que durante más de una década limitó los arsenales estratégicos de Washington y Moscú. Con ese andamiaje debilitado, la administración de Donald Trump buscó presionar a Pekín para sentarlo a una mesa tripartita junto a Rusia, pese a que el arsenal chino -aunque en rápida expansión- sigue siendo significativamente menor que el de las otras dos potencias nucleares.
Según el Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo (SIPRI), en 2024 China contaba con unas 600 ojivas nucleares, frente a las más de 3.700 de Estados Unidos y las 4.300 de Rusia. Esta cifra marca un incremento significativo: en 2012, cuando Xi Jinping llegó al poder, China apenas tenía 240 ojivas. Si las tendencias actuales se mantienen, el país asiático podría alcanzar 1.000 ojivas o más hacia 2030, según estimaciones del Pentágono, cuyos informes sobre China incluyen análisis de imágenes satelitales que apuntan a la construcción de nuevos silos para misiles balísticos intercontinentales.
China ha negado recientemente haber realizado nuevas pruebas nucleares. Los portavoces chinos aseguran que su país respeta la moratoria internacional asociada al Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares (CTBT), firmado en 1996 pero aún no en vigor por falta de ratificaciones clave. Pekín rubricó el tratado, aunque nunca lo ha ratificado formalmente, al igual que Washington. Ambos, sin embargo, sostienen que cumplen sus disposiciones de facto.
Entre 1964 y 1996, China realizó 45 pruebas nucleares, la última precisamente el año en que se abrió a la firma el CTBT. El tratado prohíbe cualquier explosión nuclear con rendimiento energético, pero permite ensayos subcríticos y experimentos con material fisible que no produzcan reacción nuclear autosostenida. Los expertos señalan que esta línea divisoria es muy fina y, sobre todo, difícil de verificar cuando se trata de pequeñas explosiones.
Pero los funcionarios estadounidenses han insistido que China podría estar empleando técnicas para enmascarar la firma sísmica de sus pruebas nucleares, realizando detonaciones en cavidades subterráneas previamente excavadas para amortiguar la onda.
