Tiene 12 años y un reactor nuclear en su garaje: el niño de Texas que ha dejado en shock a la comunidad científica
Mientras muchos niños de su edad reparten su tiempo entre deberes, videojuegos y redes sociales, Aiden McMillan, un estudiante de primero de la ESO de Dallas (Texas), dedicó cuatro años a construir algo que suena a ciencia ficción: un dispositivo de fusión nuclear funcional en el garaje de su casa. No es la primera vez que un garaje se convierte en el origen de una gran historia. En uno nació Amazon de la mano de Jeff Bezos; en otro, Steve Jobs dio forma al primer Apple; e incluso Google comenzó en un espacio similar, donde normalmente se guardan coches.
El pequeño Aiden tenía solo ocho años cuando empezó a interesarse por la física nuclear. A los doce, logró que su máquina produjera neutrones, la señal inequívoca de que la fusión (el mismo proceso que alimenta el Sol) estaba ocurriendo dentro de una pequeña cámara sellada.
El momento quedó grabado en su memoria: "¡Tenemos neutrones!", exclamó emocionado al comprobar las mediciones. Para él fue el final de un viaje largo y frustrante… y el inicio de algo mucho mayor.
¿Un reactor nuclear en casa? No es lo que imaginas
Es normal que la palabra "nuclear" asuste, pero lo que Aiden ha construido en su garaje no es una central eléctrica peligrosa ni nada que vaya a iluminar el barrio. En realidad, es un pequeño experimento que juega a imitar lo que ocurre dentro del Sol. En lugar de usar la tecnología de las centrales típicas, él ha logrado que átomos muy ligeros choquen entre sí de forma controlada.
Para saber que su invento funciona no hace falta que encienda una bombilla; la prueba está en que el aparato suelta unas partículas llamadas neutrones. Es como ver salir vapor de una olla: aunque no veas lo que hay dentro, ese vapor te confirma que el fuego está encendido y la comida se está cocinando.
Lo que Aiden ha conseguido es la fusión, un proceso que une átomos para liberar energía de forma mucho más limpia que la energía nuclear convencional. Al no dejar apenas residuos peligrosos, los científicos la llaman la "energía del futuro", y el mérito de este chico es haber recreado ese pequeño "sol" doméstico con sus propias manos.
Cuatro años de ensayo, error… y paciencia materna
El proyecto no fue inmediato ni sencillo.
Antes de ensamblar la máquina, Aiden pasó dos años estudiando teoría de física nuclear. Joven, sí, pero sobradamente preparado. Después vinieron otros dos años de pruebas, ajustes y contratiempos.
Aprendió a manejar bombas de vacío, alto voltaje y protocolos de seguridad. Pero su primer gran reto no fue técnico: fue convencer a su madre de que el experimento podía realizarse sin riesgos. Ella le pidió algo muy claro:
"Explícame exactamente qué puede salir mal y cómo vas a evitarlo".
Sin esa confianza, el proyecto nunca habría salido del cuaderno.
El apoyo clave que lo cambió todo
Aiden no trabajó completamente solo. Contó con el respaldo de Launchpad, un espacio de creación sin ánimo de lucro en West Dallas que apoya proyectos científicos ambiciosos de estudiantes.
Ese acceso a herramientas, mentores y entorno seguro fue decisivo. Y ha abierto un debate interesante: ¿cuántas mentes jóvenes podrían hacer cosas similares si tuvieran acceso a recursos adecuados?
Ahora quiere un récord mundial
Con la fusión verificada mediante medición de neutrones, Aiden ha solicitado al Guinness World Records ser reconocido como la persona más joven en lograr fusión nuclear.
De aprobarse, superaría a Jackson Oswalt, quien consiguió el hito en 2018 pocas horas antes de cumplir 13 años.
El récord está en revisión, pero la historia ya ha dado la vuelta al mundo.
¿Genio precoz o símbolo de algo más grande?
Más allá del titular impactante ("niño construye reactor nuclear"), la historia plantea una pregunta más profunda: ¿Estamos subestimando la capacidad científica de los jóvenes? y….¿Es la edad realmente un límite cuando hay curiosidad y apoyo?
Aiden insiste en que no buscaba fama.
"No me hace saltar más alto ni escribir más rápido”, explicó. “Es simplemente algo que me interesa. Y, en mi opinión, la fusión es la energía del futuro".
Tal vez esa sea la clave: curiosidad antes que ambición. Y es que en una era dominada por pantallas y algoritmos, la imagen de un niño de 12 años estudiando física nuclear en su garaje resulta casi irreal.


