Vanesa Lorenzo y su ruta favorita por Barcelona: del Gótico al mar sin turistas
Vanesa Lorenzo, una de nuestras supermodelos más icónicas, nació en Barcelona hace 48 años. Su profesión le dio la oportunidad de vivir en Nueva York, Londres o París, pero su ciudad sigue fascinándola. Hace unos años, la empresaria, escritora, apasionada del yoga y de lo healthy cambió su vida urbanita por una casa en las montañas de Andorra, donde reside junto a su familia, el exfutbolista Carles Puyol y sus dos hijas, Manuela y María, de once y nueve años. Sin embargo, admite: “Cada vez que vuelvo a Barcelona, la disfruto de otra manera, con la mirada de quien redescubre su casa y se enamora de nuevo de cada detalle”.
¿Qué recuerdas de tu infancia en Barcelona?
Barcelona me regaló una infancia con el Mediterráneo muy presente. Crecer cerca del mar te deja una huella profunda: el horizonte abierto, la brisa salada, esa sensación de libertad. También me enseñó que el descanso y un ritmo de vida más pausado son posibles, algo que con los años he aprendido a valorar aún más.
¿Qué es lo que más te gusta de tu ciudad?
Barcelona tiene una combinación única de clima, gastronomía y cultura. Es una ciudad vibrante pero manejable, con la energía de una gran capital y la comodidad de un lugar donde todo está cerca. He tenido la suerte de viajar por todo el mundo y Barcelona siempre está en mi top de ciudades favoritas. Su arquitectura, la forma en la que la gente vive el día a día… Tiene un equilibrio difícil de encontrar en otros lugares.
¿Cuál es tu época favorita del año en Barcelona?
Siempre me han atraído el otoño y la primavera, no solo en Barcelona, sino en cualquier lugar. Son épocas de transición, en las que todo cambia y se renueva. En otoño, la ciudad gana calma, la luz se suaviza y todo parece ir a otro ritmo. En primavera, en cambio, se recupera la vitalidad: los días se alargan, la gente vuelve a llenar las calles y hay una energía especial en el aire. Esas estaciones me recuerdan que el cambio siempre trae algo nuevo. Encuentro que los momentos de transición son oportunidades para crecer, mirar las cosas desde otra perspectiva… Quizá por eso me gustan tanto.
Vanesa confiesa que en primavera lo que más disfruta es acercarse al mar, sin la aglomeración del verano
Ahora en primavera, ¿qué es lo que más disfrutas?
Acercarme al mar sin la aglomeración del verano.
Después de vivir en otras ciudades, ¿tu relación con Barcelona ha evolucionado?
Mi trabajo me llevó a vivir en Nueva York, París, Londres… y eso me dio una perspectiva distinta. Antes daba por hecho muchas cosas de Barcelona y ahora, al no vivir en ella, las valoro aún más. Cada vez que vuelvo, la disfruto de otra manera, con la mirada de quien redescubre su casa y se enamora de nuevo de cada detalle.
¿Por qué dirías que es la mejor ciudad para vivir?
Es una ciudad que invita a disfrutar de la vida. No es perfecta, pero tiene algo difícil de encontrar en otros lugares: la combinación de naturaleza, cultura y ocio en un entorno que se siente cercano y accesible. Te permite moverte con facilidad, estar en la calle, aprovechar su clima y llevar un estilo de vida que equilibra lo dinámico con lo relajado.
¿Qué aspectos te siguen enamorando de Barcelona?
Su riqueza arquitectónica sigue fascinándome. Desde el Paseo de Gràcia, con su modernismo hipnótico, hasta el Born y el Gótico, donde la historia se siente en cada calle. Me encanta esa mezcla de estilos, cómo en pocos pasos puedes pasar del sueño de Gaudí a la sobriedad del románico o la fuerza del gótico. No me quiero olvidar de las vistas de la ciudad desde Montjuïc o el Tibidabo, que te invitan a verla con otra perspectiva y a apreciar su belleza en conjunto. Y, por supuesto, el mar, siempre ahí, marcando el ritmo de la ciudad.
Barcelona tiene una combinación única de clima, gastronomía y cultura
¿Y qué te ha ‘molestado’ siempre, pero ahora aceptas?
A veces me ha chocado que Barcelona, como me pasaba en París, se apaga al final del día. No tiene esa energía inagotable que sí encuentro en Madrid, que parece que nunca se detiene. Al principio lo sentía como algo que le faltaba, pero ese ritmo también tiene su encanto: invita a disfrutarla con más calma y sin prisas.
Gracias a tus hijas, ¿has descubierto lugares que no tenías en el radar?
Sin duda. Una de las épocas en que redescubro la ciudad es durante la Navidad, cuando volvemos a Barcelona. Con ellas he redescubierto la Sagrada Familia, observando sus caritas de asombro al verla, y hemos disfrutado de museos que quizás antes no tenía en el radar, como el CosmoCaixa, el Museu Blau, el Museu Moco y el Museu Picasso, que me encanta ver a través de sus ojos. Pasear por el Barrio Gótico con ellas ha sido otra manera de redescubrir la ciudad. Detrás de la catedral, solemos visitar la Casa de l’Ardiaca, que cuenta con un pequeño claustro precioso. Siempre pasamos por mi plaza favorita, Sant Felip Neri, y este último año, descubrimos las columnas romanas del Templo de Augusto que, escondidas detrás del Gótico, nos impresionaron mucho.
¿Qué tres cosas que hacer en Barcelona recomendarías a alguien que la visita por primera vez?
No me perdería descubrir la ciudad a través de su arquitectura. Desde la Barcelona medieval en el barrio Gótico y el Born, con la catedral y Santa María del Mar, hasta el modernismo del paseo de Gràcia, con La Pedrera y la Casa Batlló, o la vanguardia de la Sagrada Familia y el 22@. Probar su gastronomía en sitios con esencia. Para alta cocina, Dos Palillos o Disfrutar; para tapas con historia, La Cova Fumada en la Barceloneta o Can Cisa/Bar Brutal en el Born. Ver la ciudad desde otra perspectiva. Subir a Montjuïc al atardecer o disfrutarla desde el mar, recorriendo los paseos junto al Puerto Olímpico, el paseo Marítim de la Barceloneta o el Port Vell.
¿El lugar al que siempre vuelves porque es muy especial para ti?
La carretera de les Aigües. Me trae muy buenos recuerdos porque era el sitio al que me llevaba mi pareja cuando salíamos a correr o a entrenar al aire libre.
La riqueza arquitectónica de Barcelona sigue fascinándome
SUS DIRECCIONES FAVORITAS DE BARCELONA
Tu barrio preferido:
Es muy difícil elegir porque cada barrio de Barcelona tiene su propio encanto. La elegancia del Eixample, el aire bohemio del Born y la autenticidad del Gótico.
Un espacio para cuidarte:
Oxigen (Bori i Fontestà, 14), un espacio con profesionales expertas en el cuidado de la mujer.
Tu ruta de shopping:
Paseo de Gràcia para las grandes firmas de moda, pero también me encanta perderme en tiendas como La Capell y descubrir pequeños comercios con carácter en el Born.
Tus últimos descubrimientos gastronómicos:
CanBo (Via Laietana, 30), por su enfoque innovador en las tapas; Jaiba MX (Déu i Mata, 69-99), con su auténtica cocina mexicana; e Ikoya (Francesc Cambó, 23), una izakaya que está dando que hablar. Y siempre vuelvo a Koy Shunka (d’en Copons, 7), un clásico imprescindible.
Para hacer deporte al aire libre:
Correr por la carretera de les Aigües o hacer yoga en la playa temprano por la mañana.
Una reunión con amigas:
El Hotel Alma (Mallorca, 269), el último hotel donde me alojé en Barcelona. Su patio es un rincón perfecto para comer o tomar un café con amigas en un ambiente tranquilo y acogedor.
Para una cena romántica:
Via Veneto (Ganduxer, 10) es un clásico que, aunque parece transportarte a otra época, sigue teniendo un encanto especial. Su elegancia atemporal y su cocina impecable lo convierten en un lugar al que siempre vuelvo para celebraciones especiales.
Tu rincón secreto, donde te pierdes de vez en cuando:
El claustro del Monasterio de Pedralbes. Es un rincón con una paz especial y es perfecto para desconectar del ruido de la ciudad.
Una excursión:
Mi querida Empordà. Tiene esa combinación de mar y naturaleza propia del Mediterráneo, con sus calas escondidas y pueblos con historia de una belleza especial.
Un lugar que te inspira para tu trabajo:
El silencio y la belleza del Palau de la Música Catalana.
Tus museos favoritos:
El MNAC, la Fundació Miró y el MACBA, cada uno con una esencia única.



