Hay una verdad universal en decoración que nadie te cuenta: la pared del sofá es la reina del salón. Te guste o no. Porque cuando el sofá se apoya en ese frente (que es lo más habitual), se convierte automáticamente en punto focal. Es lo primero que ves al entrar, lo que sale en todas las fotos… y es también una de las paredes que más cuesta "vestir" sin caer en lo típico, lo soso o lo directamente caótico.
Es verdad que hay salones en los que el sofá queda en medio del espacio o bajo una ventana y entonces este problema desaparece. Pero si tu sofá está pegado a la pared, esa superficie pide a gritos algo más que pintura blanca y buenas intenciones.
Para inspirarte (y ahorrarte horas de Pinterest sin rumbo), hemos seleccionado 10 salones firmados por 7 estudios de interiorismo diferentes que saben muy bien cómo convertir esa pared en protagonista. Papel pintado, arte, molduras, espejos, celosías… hay de todo, pero con un denominador común: cada propuesta tiene sentido, coherencia y un porqué.
En este proyecto –un ático en Altea–, el interiorista Sigfrido Serra se propuso que la pared del sofá marcara el carácter del salón. "El espacio era bastante neutro, muy blanco, así que decidimos introducir color a través de un papel pintado con mucha fuerza, pero sin caer en algo demasiado literal. Elegimos el modelo Arty de Pierre Frey, un diseño abstracto de Marie-Cécile Aptel que nos permitía trabajar una paleta muy rica: azules, turquesas, amarillos y toques de negro", nos cuenta. A partir de ahí, el resto del salón se fue construyendo en diálogo con ese papel, repitiendo esos tonos en textiles, cojines y pequeños detalles para crear sensación de continuidad.
El sofá Raglán Home de Andreu World se apoya directamente en esa pared y, en lugar de intentar competir con ella, lo que hace es acompañarla. "Me interesaba que el fondo tuviera peso visual y que el sofá quedara integrado, casi como si formara parte de una misma composición", apunta. El resultado es un salón luminoso y tranquilo, pero con mucha más vida, con personalidad y un punto artístico que nos encanta.
En este otro proyecto de Sigfrido Serra, un piso en el centro de Valencia, la apuesta fue tan clara como radical: teñir toda la casa de un mismo color, un tono verde claro, sereno y sofisticado, que se aplicó en tanto en paredes y techos, como en parte del mobiliario y los textiles. La idea, según explica el propio interiorista, era crear un refugio urbano, un lugar que invitara a la calma y a la conexión con algo más natural. Por eso evitó los contrastes fuertes y los juegos decorativos innecesarios.
En la pared del sofá mantuvo la misma lógica cromática, aunque introducimos molduras de Orac para aportar textura y volumen sin romper la armonía. No hay cuadros, no hay elementos que distraigan, solo color y arquitectura interior.
Este salón partía de una base bastante neutra y elegante, y lo que buscaban los interioristas de Punto M, era introducir pequeños contrastes sin romper esa atmósfera sofisticada. Por eso las pinceladas de color aparecen de forma muy medida: en las butacas, en los cojines, en detalles… y, sobre todo, en la obra de arte que preside la zona de estar, de Gerard Maló.
Y es que los cuadros siguen siendo uno de los recursos más fiables para decorar la pared del sofá, pero aquí la gracia está en cómo se ha trabajado la proporción y la colocación. Por su tamaño, este collage encaja perfectamente con las dimensiones de la pared y lo interesante es que no se ha colocado estrictamente centrado con el sofá, un diseño de líneas curvas, sino ligeramente desplazado hacia un lado. Ese pequeño gesto rompe la rigidez habitual y crea una sensación mucho más dinámica, más contemporánea.
En este proyecto, el equipo de Punto M diseñó un salón con dos sofás apoyados en paredes distintas, así que o dejaban una de las paredes vacía, o trabajaban las dos de forma coherente. A la vista está que optaron por la segunda opción, pero con una regla muy sencilla: solo una obra en cada frente y del mismo formato, para no sobrecargar y mantener una lectura limpia del espacio.
Eligieron dos piezas abstractas, geométricas, ya que algo demasiado figurativo posiblemente hubiera condicionara la atmósfera. Una de las obras es de Gerard Maló y la otra, "Verde en dos", de Mónica Baquedano para Línea Lateral. Aunque están en gamas cromáticas diferentes, comparten lenguaje visual y juntas forman un conjunto equilibrado.
En esta reforma integral de una vivienda de 350 m2 en pleno barrio de Salamanca, los interioristas de MAS by Arquesta querían que el salón tuviera un aire clásico, pero sin caer en lo excesivamente formal. "Partíamos de una base muy neutra, en blancos y tierras, y decidimos que la sofisticación tenía que venir más de la arquitectura interior que de los objetos en sí. Por eso trabajamos mucho la volumetría, las molduras, las cornisas y los pequeños gestos constructivos que, al final, son los que realmente dan carácter a un espacio", afirman.
Los sofás enfrentados, de la firma By Blasco, tapizados en blanco, se colocaron ligeramente separados de los muros, dejando que las paredes respiraran. Esto les permitió decorar el fondo con molduras en forma de cuarterones, que aportan textura, orden y una sensación de elegancia muy sutil.
"En el segundo salón de esta misma vivienda queríamos cambiar completamente de registro, aunque manteniendo la misma sensación de equilibrio y sofisticación. Aquí el espacio pedía algo más informal, más pensado para el día a día, así que apostamos por un sofá rinconera que recorre dos paredes y envuelve la zona de estar de una forma mucho más relajada", nos cuentan los interiorisas de MAS by Arquesta.
La clave estaba en no romper la armonía. Por eso decidieron decorar ambos frentes como si se tratara de una pequeña galería, con seis láminas de la misma serie, distribuidas en dos grupos de tres. La repetición y la simetría dan ritmo al conjunto y hacen que la composición se perciba como una única pieza, no como cuadros sueltos colocados al azar.
A veces la solución no es añadir, sino multiplicar. En este proyecto de Devesa & Agenjo Interiorismo, la pared del sofá se decoró con un gran espejo con molduras tipo ventana. El resultado: más luz, más profundidad y un salón que parece el doble de grande.
Los espejos son un recurso ideal para espacios pequeños o con poca luz natural. Eso sí, importante: cuida lo que se refleja.
Para decorar la pared de este salón, en Tinda's Project apostaron por una composición simétrica que transmite calma y orden. "En el centro colocamos un cuadro de Perspectiva 10, que aporta color y personalidad, y a los lados, dos espejos idénticos diseñados a medida por el estudio, que amplían la percepción del espacio y multiplican la luz", dicen los interioristas.
En esta vivienda en el corazón de Madrid, la zona de día es un espacio abierto: cocina con isla, comedor, salón y family room se conectan sin interrupciones, creando un recorrido continuo que potencia la luz y la sensación de amplitud. "Para marcar los límites sin romper esa fluidez, en ÀBAG Studio diseñamos celosías de nogal a medida. Filtran visuales, aportan profundidad y, de paso, introducen un guiño mid-century reinterpretado con un toque contemporáneo", afirman.
Delante de una de esas celosías se colocó el sofá del salón, y sobre ella, una obra de arte contemporáneo que se convierte en protagonista.
Cerramos con un proyecto de Pia Capdevila donde la clave es la coherencia cromática. La pared del sofá se ha decorado con dos cuadros en tonos que ya están presentes en el salón: beis, arena y suaves toques de gris.
Una propuesta ideal para fans de los ambientes serenos, elegantes y atemporales. No hay fuegos artificiales, pero tampoco te cansarás en seis meses.