Reformar la cocina no es algo que se haga a la ligera. No es una decisión que tomes cada dos por tres: implica dinero, tiempo y muchas expectativas. Y lo normal es que, pasados unos años, mires atrás y pienses: "esto hoy lo haría de otra manera". Por eso, más allá de fijarnos en lo que está de moda, cada vez importa más pensar en qué va a seguir funcionando con el paso del tiempo.
Ahí está el verdadero reto de las cocinas. No se trata tanto de copiar lo último que se ve en redes, sino de elegir bien: espacios pensados para usarse de verdad, materiales resistentes, colores que no saturen y soluciones que tengan sentido dentro de cinco o diez años.
Porque la cocina, además, hace tiempo que dejó de ser solo una cocina. Es oficina improvisada, zona de estudio, punto de encuentro con amigos y muchas veces el corazón de la casa. Y todo indica que ese papel seguirá creciendo: será un espacio cada vez más social, más versátil y con más tecnología, pero integrada sin hacerse notar.
Para entender cómo se traduce todo esto en la práctica, hablamos con Sebastián Acedo, director general de la Asociación de Mobiliario de Cocina (AMC). Su idea lo resume bien: "No estamos ante modas pasajeras, sino ante una nueva forma de vivir la casa". Y eso explica por qué las cocinas de 2026 no solo encajan hoy, sino que también lo harán mañana.
Isla o península: más que una moda, una forma de estar
La isla sigue siendo el gran icono de la cocina contemporánea. Pero no por estética. "La isla es el gran símbolo de la cocina como espacio social", explica Acedo. Permite cocinar de cara al salón, hablar, mirar a los niños, compartir un vino con amigos mientras se termina el plato… Lo vemos en este proyecto, con muebles del fabricante Garbianti.
Cuando los metros no dan para tanto, la península se consolida como la solución más equilibrada. Aporta superficie de trabajo, hace las veces de barra o zona de comidas rápidas y mejora mucho la circulación en cocinas medianas. Las distribuciones en L, U o en paralelo siguen existiendo, pero ya no son el ideal aspiracional: primero se sueña con isla o península y luego se adapta el diseño a la realidad.
"Las reformas se hacen, en gran parte, para conectar cocina y salón, ganar luz, conversación y sensación de amplitud", señala Acedo. Una solución que viene de perlas en pisos pequeños, como este, un proyecto de Alberto Torres Interiorismo.
"Hace tiempo que este espacio actúa como centro neurálgico del hogar. Ahora se cocina, pero también se teletrabaja, se hace vida en familia y se recibe", dice Acedo. Y no es un capricho pasajero: es una distribución más alineada con nuestras necesidades actuales.
El porcelánico ha dejado de ser "lo nuevo" para convertirse en la primera opción de muchos usuarios. Y no es casualidad. "Ofrece una combinación difícil de superar: muchísimas tonalidades, efectos piedra muy logrados y una resistencia que permite trabajar sin miedo", apunta Acedo.
Aunque supone una parte importante del presupuesto, el usuario lo tiene claro: es un material que dura, soporta el día a día y eleva el diseño de la cocina. Por eso convive con piedras naturales y superficies técnicas, pero ya juega en la liga de las decisiones seguras.
El proyecto de los interioristas de Devesa & Agenjo de la pasada edición de Casa Decor, combina mobiliario de madera de roble de Delamora con una encimera de Arabescato 4D de Sapienstone. Se trata de un material cerámico de alta tecnología que imita con total fidelidad la piedra natural, no solo en su superficie, sino en todo su espesor gracias a la tecnología Full Body. Con ese mismo acabado se revistió también el frente de trabajo.
La cocina de 2026 huye del impacto inmediato y apuesta por la calma. Blancos rotos, beiges, arenas y grises suaves se combinan con maderas claras y limpias, con poco nudo, como robles claros o abedules. Basta con detenerse en este proyecto de la interiorista Pia Capdevila para darse cuenta de que con esa mezcla se logran espacios naturales y muy luminosos.
"Se suman verdes suaves y olivas, algún guiño a los terracotas y tierras en pequeñas dosis, y muy pocas estridencias. El color intenso se reserva para detalles puntuales; la base, en cambio, busca acompañar a un concepto de cocina-salón/comedor donde todo dialoga sin competir", afirma.
Electrodomésticos integrados: que funcionen… y no molesten
En espacios abiertos al salón, el objetivo es que la cocina no parezca una sala de máquinas llena de puertas de acero o cristal. "Cuanto menos protagonismo tengan los electrodomésticos cuando no se usan, mejor", nos cuenta.
Frentes lisos, hornos y frigoríficos panelados –así está el de esta cocina, con muebles del fabricante Logos–, lavadoras ocultas…La llamada "cocina invisible" avanza con paso firme. El objetivo no es esconder la tecnología, sino integrarla para que la cocina se lea como un conjunto armónico y no como una sala de máquinas.
La tendencia es clara: campanas que no condicionan el diseño. Los extractores integrados en encimera o en la propia placa –como vemos en este proyecto de Böho Studio– y las campanas de techo muy discretas ganan terreno.
"El objetivo es que la campana cumpla su función sin gritar visualmente", explica Acedo. Eso sí, hay una condición imprescindible: una buena planificación de conductos. Cuando está bien diseñada, el resultado es eficaz, silencioso y limpio.
Cuando los metros no sobran, el diseño se vuelve aún más estratégico. Armarioshasta el techo para lo que no se usa a diario, penínsulas compactas, barras voladas o mesas extensibles que se adaptan al momento. Lo vemos en este proyecto de Bombi+Gómez: una cocina con muebles de madera y encimera de granito.
También aparecen superficies plegables y mesas escamoteables. "Muchos hogares cocinan fuerte solo uno o dos días por semana",recuerda Acedo. El resto del tiempo, la cocina debe ser flexible y funcional.
El gran salto está en pasar de "armario con baldas" a cajones gigantes, gavetas extraíbles, columnas despensa… "No se trata solo de guardar más, sino de ver mejor lo que guardamos, para no comprar duplicado, no olvidar alimentos al fondo de un mueble y reducir desperdicio", señala Acedo. Este mueble de Conforama, con tres cajones de diferentes profundidades, nos ha parecido de lo más práctico para la zona de la despensa.
Tal y como señala Sebastián Acedo, la cocina sigue buscando orden, líneas limpias y frentes depurados, pero aceptamos cada vez más la presencia de desayunadores, vitrinas, baldas abiertas y pequeños electrodomésticos bonitos a la vista.
La idea no es vivir en un laboratorio, sino en un espacio ordenado pero vivo: donde el café del desayuno está a mano, donde una vajilla especial puede verse, donde la cocina refleja cómo se vive en esa casa. En este caso, se trata de un proyecto diseñado a medida por Tinda's Project, en madera de roble y laca, que cuenta con un desayunador con puertas escamoteables.
El director general de la AMC recomienda empezar por la iluminación. "Es fácil de integrar, tiene un impacto inmediato en el confort y permite programar escenas: luz de noche suave para ir a la cocina, iluminación puntual para cocinar, ambiente cálido para cenar…", afirma. Una solución que va de maravilla en esta propuesta de Hélice Cocinas.
Después, todo lo que se pueda conectar al smartphone: control de campana, placa, temporizaciones, etc. Son pequeños gestos que hacen la vida más cómoda (como apagar la campana desde la mesa, sin levantarse) y que encajan muy bien con cómo ya usamos el móvil en el día a día. Más a medio plazo, veremos cómo los frigoríficos inteligentes y otros electrodomésticos conectados van ganando presencia.