Lara Álvarez y Perico Durán: el gesto que confirma la ruptura tras una tercera oportunidad que no ha salido bien
A veces, el amor requiere más de un intento, y Lara Álvarez (39) y el comandante Perico Durán (48) son la prueba de que, cuando existe un vínculo especial, la voluntad de intentarlo siempre prevalece. Sin embargo, tras haberse dado una tercera oportunidad a finales del año pasado, la historia entre la presentadora y el piloto parece haber llegado a un nuevo punto de inflexión. La noticia de su separación ha trascendido recientemente, marcando el final de una etapa que ambos iniciaron con ilusión hace apenas unos meses. La primera señal del distanciamiento surgió en el entorno digital, donde los movimientos de las figuras públicas suelen ser el preludio de noticias de mayor alcance. Lara ha dejado de seguir al piloto en sus redes sociales, un gesto que ha sido el punto de partida para confirmar la situación sentimental de la periodista.
El periodista Javi de Hoyos detallaba la situación en el programa D Corazón: “Se habían dado una nueva oportunidad, lo habíamos visto, lo habían contado algunas revistas, pero ayer pudimos comprobar que se habían dejado de seguir”. Tras este movimiento, la información fue contrastada con el círculo más íntimo de ambos, que confirma que la separación se ha producido de manera amistosa. “Me he puesto a investigar y he hablado con gente cercana que me dicen que en efecto han roto, que se siguen teniendo mucho cariño, pero que no ha podido ser su historia de amor”, explicaba De Hoyos. La conclusión de su entorno más cercano es unánime: “Se quieren mucho, pero no ha podido ser”.
Lejos de cualquier tensión, la expareja ha demostrado que la cordialidad sigue siendo la base de su trato. De hecho, seis meses después de la ruptura, ambos han coincidido en una cena en el conocido restaurante El Asador Abad, en Madrid. La imagen del encuentro, compartida por el propio local, muestra a Lara y Perico en un ambiente distendido y cercano. “Quién sabe si se volverá a dar una oportunidad en el futuro, pero por ahora no ha podido ser”, añadía el periodista sobre el estado actual de su relación.
El camino hasta la tercera oportunidad
La historia entre Lara y Perico es extensa y ha estado marcada por diferentes etapas. Se conocieron en 2011 y, aunque su primer romance no se consolidó, el destino volvió a unirlos en noviembre de 2024. Fue entonces cuando decidieron apostar de nuevo por lo suyo, una decisión que Lara defendió con naturalidad: “Algunas historias están escritas para no terminar”.
Tras un breve paréntesis en el verano de 2025, la pareja volvió a ser vista junta en diciembre, confirmando que estaban dispuestos a intentarlo una vez más. Ante las preguntas sobre esta reconciliación, la presentadora se mostraba prudente pero optimista con un escueto: “¡Dios dirá!”. Por su parte, el piloto, siempre en un segundo plano, se limitaba a comentar que se encontraba “fenomenal y contento” en esta etapa de su vida a los 46 años.
Durante esos meses, se les vio compartiendo la cotidianidad, paseando a sus perros por Madrid y disfrutando de escapadas que parecían asentar esta tercera etapa. Sin embargo, a pesar de la complicidad, la relación no ha terminado de cuajar en esta ocasión.
La nueva etapa de Lara
Mientras asimila este cambio en lo personal, Lara Álvarez se encuentra en un momento de absoluta reinvención profesional. Tras años siendo uno de los rostros más populares de la televisión en formatos como Supervivientes, la asturiana ha decidido girar el foco hacia nuevos horizontes. “He decidido reinventarme”, confesaba recientemente al presentar su nuevo proyecto como coach de neurociencia.
Es una etapa de calma en la que prefiere que su trabajo hable por ella, manteniendo su vida privada con la discreción que siempre la ha caracterizado. Con la serenidad de quien ha vivido intensamente cada capítulo de su vida, Lara afronta el futuro con nuevos proyectos y el respaldo de una trayectoria impecable. Sobre si el hilo que la une a Perico Durán volverá a cruzarse en el futuro, solo el tiempo lo decidirá. Por ahora, como recalca su entorno, ambos guardan el recuerdo de lo vivido con el respeto que merecen quince años de intermitente pero profundo afecto.






