Sergio Arau asegura que gracias a Trump tiene bastante material para hacer sátira
Irreverente, crítico, cómico y rockero, algunos de los adjetivos con los que se describe la música, el cine y el arte plástico de Sergio Arau, quien no está ajeno a la política del presidente estadounidense Donald Trump y la ha plasmado en sus creaciones.
Hoy, a casi 22 años de su estreno, la cinta Un día sin mexicanos se ha vuelto como una especie de profecía que ha hecho eco en muchos lados. "Le atinamos a algo que sí está pasando y que todo el mundo lo reconoce, por eso han proyectado la película en cinematecas como la de París o la de Madrid.
“Ahora yo digo que Trump es mi promotor porque sin él no esto no sería posible”, dijo entre risas el moderno Nostradamus, que reconoció que la temporada de premios cinematográficos en Estados Unidos están protagonizadas por películas de corte político como Una Batalla tras Otra y El Agente Secreto, aunque sus autores no hacen crítica en sus discursos cuando recogen las estatuillas.
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“No es a fuerza protestar, uno no puede obligar a nadie a apoyar un movimiento ni a hacer crítica de nada y también es un error creer que si no están de un lado están del otro. Yo considero que hay un miedo genuino a represalias de cualquier índole; lo que le sucedió a Renee Nicole Good es muestra de que ya no importa si eres ciudadano o no, como sí lo era ella, se van a ir contra ti, se están yendo en contra del pueblo”, aseguró y mencionó las manifestaciones en pines de actores como Mark Ruffalo.
En ese sentido, dijo no sentir miedo de que su estadía en Estados Unidos corra peligro, pero “sí creo que pueden llegar a tomar alguna acción en mi contra si así lo deciden; a mi no me ha tocado ver al ICE en acción, lo que sí me toca es ver a gente sin hogar, a los efectos del fentanilo, problemas de verdad que a veces prefieren ignorar”, aseguró el intérprete.
Sergio Arau alista un palomazo de Bach a Ravel
Por otro lado, Sergio Arau se prepara para volver a los escenarios mexicanos con su proyecto Tocada y Fuga, que es una especie de pastiche cultural en donde retoma la Tocata y Fuga de Bach; “esa ya la desechamos porque acá se trata de un promotor que nos invita a tocar y se fuga con el dinero, no nos paga. Es como una especie de stand up con música”, contó.
En este proyecto, asegura hacer lo mismo con las palabras, el juntarlas con otras y cambiar su sentido. “Inevitablemente estas obras clásicas se terminan asemejando a cumbias o las deformamos a rock, igual tienen historias propias y loquísimas, como que Johann Strauss y yo estábamos en hongos y se nos ocurrió echarnos un palomazo afuera de la Ópera de Viena”.
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Dicha idea nació en medio de una graciosa anécdota en que como parte de un proyecto universitario en los 90, fue disfrazado, junto a su esposa a la zona roja de Tijuana, “nos metimos a un congal y me acuerdo que pusieron una canción que se llama Ladies Bar de Los Barones de Apodaca, pero es El Bolero de Ravel reinterpretada y me pareció muy ingenioso. Finalmente, años después le di forma al suceso que rondó mi cabeza luego de ese día”, finalizó.
Hasta el momento Tocada y Fuga tiene dos presentaciones preparadas para este 2026, la primera en el Festival Alfonso Ortiz Tirado, en Álamos, Sonora, el 27 de enero y la otra el 20 de febrero en el Teatro Esperanza Iris en la CDMX.