Díaz-Canel confirma la vía del diálogo con Washington pero se enroca en el manual de resistencia del castrismo

Díaz-Canel confirma la vía del diálogo con Washington pero se enroca en el manual de resistencia del castrismo

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El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, ha protagonizado este jueves una muy inusual comparecencia televisiva en un intento de aclarar en qué consiste la vía de diálogo forzada por Washington. Lo hizo con una chaqueta negra y no el verde oliva militar que le ha acompañado desde la acción estadounidense que capturó a Nicolás Maduro y eliminó a los 32 escoltas cubanos de élite que le protegían. Y con su título de primer secretario general del Comité Central del Partido Comunista de Cuba (PCC) por delante del de presidente.

"Cuba está dispuesta a un diálogo con EEUU sobre cualquiera de los temas que se quieran dialogar o debatir, sin presiones, sin precondicionamientos, en una posición de iguales y de respeto a nuestra soberanía y a nuestra independencia", confirmó Díaz-Canel, a la vez que desmentía que su Gobierno hubiera declarado el estado de guerra. Eso sí, reconoció que "hemos actualizado el plan para el pase al estado de guerra si fuera necesario. No lo escondemos, nos estamos preparando para si hay que pasar al estado de guerra en algún momento".

"Cuba es un país de paz, no constituye una amenaza para EEUU", subrayó el dirigente revolucionario, dispuestos a construir una relación "civilizada y de beneficio mutuo" entre ambos países.

La cantaleta de siempre, como dicen los cubanos. Más tiempos difíciles a los tiempos ya muy complicados, que desde la rebelión popular del 11-J del 2021 ha provocado la huida de dos millones de jóvenes. Todos ellos conocen hasta la extenuación cuál es el manual de resistencia castrista para quejarse de la asfixia económica estadounidense: "Siempre hemos tenido carencias y siempre hemos tenido dificultades complejas, siempre hemos tenido que funcionar en medio de vicisitudes y de imposiciones y de presiones que no se le imponen a nadie en el mundo".

Los acuerdos petroleros entre Washington y el chavismo reciclado impiden que Venezuela siga regalando su crudo a La Habana, lo que, unido al bloqueo ordenado a cualquier envío de oro negro a la isla, un aviso directo para México, pone contra las cuerdas a un Gobierno incapaz desde hace años de enfrentarse a la crisis energética. Díaz-Canel reconoció que su gobierno se acababa de reunir para poner en marcha un plan de urgencia para enfrentar el desabastecimiento agudo de combustible. Los apagones eléctricos son constantes desde hace tres años, con hasta 18 horas de oscuridad en zonas del oriente del país.

"Vienen tiempos muy difíciles", insistió el mandatario, algo que ha repetido en los últimos siete años, incluso cuando todavía no había estallado la crisis energética. "Tenemos problemas no sólo para garantizar la generación eléctrica, también las actividades básicas que tienen que ver con la población. Hemos tomado como referencia las indicaciones del comandante en jefe para el Periodo Especial, están contempladas y actualizadas", aseguró el heredero político de Raúl Castro, enseñando un folio con unas pocas líneas escritas. Se trataría, en todo caso, en un nuevo periodo especial sobre el ya existente, porque economistas y activistas dentro de la isla advierten desde hace tiempo que la situación es, como poco, tan grave como la vivida en la isla tras la caída del Muro de Berlín.

Los cubanos escucharon de nuevo las viejas evocaciones a la resistencia creativa contra la escasez y la resistencia de las ideas, como cuando Fidel quiso crear vacas enanas para que los cubanos bebieran leche en sus casas o como cuando se empeñó en que todas las casas contaran con ollas arroceras soviéticas.

A los cubanos les tocará de nuevo "resolver" a como se pueda, el verbo que explicó una década entera de padecimientos, hasta que Hugo Chávez llegó para salvar al "mar de felicidad" con su petróleo. Por supuesto, ninguna señal de apertura política, algo que no se contempla dentro de la revolución, donde todo aparece supervisado por el más poderoso en la sombra, Alejandro Castro Espín, hijo de Raúl y jefe de la inteligencia y contrainteligencia nacional. El verdadero poder en la sombra.

Tampoco se ven en el horizonte reformas estructurales en la fracasada economía revolucionaria. "La gente esperaba algo distinto de calado político y económico, pero Díaz-Canel se ha mantenido en el esquema de siempre, sin anunciar cambios urgentes. Parece no entender la gravedad de la situación, la extrema pobreza de la mayoría de la gente. O, peor aún, pareciera entenderla pero no se ve obligado a los cambios", resumió para EL MUNDO Yaxys Cires, director de estrategias del Observatorio Cubano de Derechos Humanos (OCDH).