El álbum de boda de Sofia de Habsburgo y Mariano Hugo de Windisch-Graetz: un vestido de Valentino y una historia de amor retomada tras 10 años separados

El álbum de boda de Sofia de Habsburgo y Mariano Hugo de Windisch-Graetz: un vestido de Valentino y una historia de amor retomada tras 10 años separados

El 11 de febrero de 1990, un domingo que amaneció con el cielo lleno de nubes y amenazante de lluvia, Sofia de Habsburgo, hija del archiduque Fernando de Austria, sobrino del emperador Carlos I de Austria y IV de Hungría, se casó con Mariano Hugo de Windisch-Graetz. La suya era la primera boda aristocrática de la nueva década, el cierre a una historia de amor con un largo parón entre medias y el comienzo de un matrimonio sólido y duradero (llevan 36 años felizmente casados).

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Se conocieron un verano en Marbella, cuando todavía se estaban despojando de los restos de la niñez. Se hicieron promesas de amor y se plantearon casarse por primera vez. No era el momento. Hubo un impasse en su historia, una despedida con la intención de volver a reencontrarse, tal vez cuando fueran adultos, cuando sus vidas estuvieran más armadas. Y lo hicieron. En 1989, 10 años después de aquello, retomaron su noviazgo y, entonces sí, se dieron el 'sí, quiero'.

Boda de la archiduquesa Sofia de Habsburgo© ¡HOLA!

"Hace once años, cuando lo pensamos por primera vez, quizá hubiera terminado en fracaso porque éramos demasiado jóvenes y no teníamos experiencia de la vida. Sin embargo, ahora es diferente, porque además de amor existe un gran cambio en nuestras respectivas personalidades. Hemos construido, cada uno por nuestro lado, nuestra propia vida e identidad y nos hemos encontrado 10 años después con mayor experiencia, con nuestras respectivas vivencias buenas y malas y con una mayor madurez que a mí me hace ir al matrimonio de una forma muy positiva", explicaba Sofia de Habsburgo a ¡HOLA! en exclusiva la mañana de su boda. 

Un día para la historia

La iglesia de Santa María, de Salzburgo (Austria), albergó aquel día a cerca de 300 invitados, entre los que había un grupo de españoles, amigos de la novia, compuesto por la infanta Elena, el matrimonio Goyanes, Pimpinela Hohenlohe, Sandra Hohenlohe, Ana Gamazo de Abelló, Camilo Rodríguez Araque y su esposa, Ana Marta, entre otros. Eran las tres y veinte de la tarde cuando la archiduquesa Sofia de Habsburgo llegaba al templo a bordo de un Mercedes de un exclusivo modelo del que solo existía otro igual en el mundo. El novio la esperaba en el interior de la iglesia vestido con el uniforme de la Orden de Malta. Ella iba precedida por siete niños que actuaban como pajes e iban ataviados con el traje típico austriaco, con distintivos de la familia Windisch-Graetz.

Boda de Sofia de Habsburgo y Mariano Hugo de Windisch-Graetz© Archivo ¡HOLA!

La novia llevaba un exclusivo diseño, confeccionado en seda duchesse, obra de Valentino. Era un traje muy romántico, de talle bajo, con el escote bastante cerrado y con raso en la zona delantera. Los hombros estaban decorados por dos lazos, de los que partía una capa de encaje, que daba forma a una cola de dos metros. Sobre su cabello, recogido en un moño bajo, llevaba la tiara de diamantes que lució en su boda su madre, la archiduquesa Helena, y que perteneció a su abuela materna, Elizabeth, princesa de Grecia. También lució unos pendientes de diamantes (uno tenía tres brillantes en forma de 3 y el otro uno en forma de 0) que su madre había recibido como regalo por su 30 cumpleaños y que le había regalado a ella.

Bajo la impresionante cúpula del siglo XVII de este templo gótico sobre románico, consagrado en 1221 y regido por los franciscanos desde 1583, la pareja se convertía en marido y mujer en una ceremonia sencilla, oficiada por el abad mitrado Franciscus Bachler; el mismo que había dado la Primera Comunión a Sofia de Haburgo y había casado a su hermana, la archiduquesa Elizabeth, ya fallecida. 

Boda Sofia de Habsburgo y Mariano Hugo de Windisch-Graetz© @sophiehabsburg_private

Uno de los momentos más llamativos —sobre todo visto con nuestros ojos— fue cuando el abad preguntó a la archiduquesa si aceptaba a Manuel Hugo, ella levantó su velo y miró a su madre buscando una señal de aprobación. Con ello cumplía la tradición según la cual las princesas de los Habsburgo, igual que las pertenecientes a las casas del Báltico y los Balcanes, solicitaban siempre la conformidad materna antes de dar el 'sí'.

Ya convertidos en marido y mujer, Sofia de Habsburgo y Mariano Hugo de Windisch-Graetz subieron a un coche descubierto que, precedido por una banda de música que interpretaba temas austriacos, los trasladó hasta Residenz Museum —el mismo en el que el día anterior habían ofrecido una recepción y una cena a sus invitados—, donde se celebró un cóctel en el que los invitados brindaron con los nuevos esposos y les desearon un matrimonio duradero y feliz.

Así contó ¡HOLA! en exclusiva la gran boda