El castillo extremeño que conquista a Isabel Gemio y pocos conocen: una joya medieval en su tierra natal

El castillo extremeño que conquista a Isabel Gemio y pocos conocen: una joya medieval en su tierra natal

Quien ha subido hasta el castillo de Luna de Alburquerque sabe que el lugar tiene algo especial. Isabel Gemio, que nació en este pueblo de Badajoz, lo describe casi como un refugio espiritual: "Desde aquí las estrellas brillan más cerca. El cielo es más azul. El viento susurra historias de nuestros antepasados. Y el silencio te eleva el alma". 

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En la Edad Media, la Raya era un territorio hostil y peligroso, donde pocos caballeros tuvieron el valor de poner paz entre los ataques de las tropas moras y las escaramuzas de las huestes portuguesas. Así se entiende que en esta lengua de tierra rica en agua y generosa en cultivos, donde, sin embargo, nadie quería vivir, se levantará un castillo defensivo en el siglo XIII. Sería dos siglos después cuando esta fortaleza del románico extremeño la habitara don Álvaro de Luna, valido del rey Juan II de Castilla, convirtiéndola en una de las más soberbias de cuantas se extienden en la frontera de España y Portugal.

Castillo de Luna, Alburquerque, Badajoz© Shutterstock

Para Isabel Gemio, "solo por verlo ya merece la pena venir hasta aquí. Sorprende y enamora. Desde las alturas se contempla el campo extremeño y un horizonte lejano, inalcanzable". El castillo de Luna es un típico castillo roquero que se eleva entre los peñascos de un cerro solitario. Su puerta de entrada está flanqueada por sólidas murallas, protegidas por torreones que en su día acogieron al cuerpo de guardia. Son 5000 metros cuadrados de extensión, desde cuyas defensas y barbacanas se distinguen dehesas de encinas y alcornoques y la sierra de San Pedro.

isabel Gemio en el castillo de Alburquerque, Badajoz
Isabel Gemio, castillo de Alburquerque, Badajoz© @isabelgemio_oficial

Por dentro, el castillo muestra dos patios de armas, uno más luminoso y otro más señorial; dos torres, la de los Cinco Picos —mandada levantar por el polémico Beltrán de la Cueva— y la del homenaje —de la época de don Álvaro—, una capilla dedicada a Santa María del Castillo, puertas góticas, arcos ojivales... Todo ello se ve durante la visita que se organiza desde la oficina de turismo. 

Castillo de Alburquerque, Badajoz,© @extremadura_foto

El castillo siempre estuvo ahí, pero no es solo una postal imponente, es un monumento nacional, una de las fortalezas más espectaculares de España y el gran guardián histórico de Alburquerque. Sin embargo, durante demasiado tiempo, el pueblo ha vivido —en palabras de Isabel Gemio— de espaldas a ese "enorme gigante de piedra que protegía al pueblo".

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Castillo de Alburquerque, Badajoz,
isabel Gemio en el castillo de Alburquerque, Badajoz© @isabelgemio_oficial

“Quizás debimos mirarlo más buscando inspiración y resistencia”, reflexiona la periodista, lamentando que el castillo, al que define como “nuestro talismán”, haya sido progresivamente abandonado hasta alcanzar un preocupante estado de deterioro. Para Gemio, ha llegado el momento de reaccionar: “Es hora de despertar del letargo. No podemos seguir indiferentes ante su colosal deterioro”.

castillo de Alburquerque, Badajoz© @extremadura_foto

Con la voluntad de revertir esta situación, el pasado mes de octubre se creó en Alburquerque la Asociación Amigos del Castillo de Luna, una iniciativa ciudadana que persigue la conservación, protección y puesta en valor de la fortaleza. “Valorar nuestro patrimonio significa cuidarlo y mantenerlo con responsabilidad ciudadana”, dijo entonces Gemio. El castillo “ha resistido durante siglos los avatares históricos y políticos”, y merece ahora una defensa firme y colectiva. “De lo contrario, la Historia nos condenará”, añade con rotundidad.

Castillo de Alburquerque, Badajoz,© @extremadura_foto

La mirada de Isabel Gemio va más allá de la restauración arquitectónica. La periodista sueña con un castillo vivo, integrado en la vida cultural: “Debe convertirse en el faro de piedra más vivo de la región. Convirtamos esta bellísima atalaya en un foco de cultura, encuentros y experiencias únicas". Porque este legado, insiste, no puede ser ignorado. "Hagamos todo lo posible para que nuestros descendientes sigan disfrutándolo. Es un deber".

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VILLA ADENTRO, UN BARRIO DETENIDO EN EL TIEMPO

No es el castillo medieval la única joya del pueblo de Alburquerque, situado a sus pies, en el casco histórico, de calles empinadas y casas encaladas, está la iglesia de Santa María del Mercado, con su aire recio, y el barrio gótico de la Villa Adentro, que parece anclado en el tiempo. A él se accede por dos puertas de origen medieval: la primera, la puerta de la Villa, está situada frente a la iglesia de San Mateo; la otra es la puerta de Valencia y da entrada al barrio viejo. Y además la ermita de Nuestra Señora de Carrión, muy ligada a la devoción popular, y el paisaje que lo envuelve todo, con la dehesa, las encinas y la Sierra de San Pedro de fondo.

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