El importante cambio que el príncipe Guillermo ha pedido a su padre, Carlos III, para todas las residencias reales
El Príncipe de Gales visitó este jueves Bristol, donde mantuvo un encuentro con Matter, una empresa de tecnología climática dedicada a combatir la contaminación por microplásticos. Guillermo respalda esta iniciativa y ya ha instalado filtros para lavadoras en las tres residencias familiares en las que vive. Como afirma PA Media, habría pedido al rey Carlos que esta medida se extienda a todas las viviendas reales.
Matter fue finalista del Premio Earthshot 2025 y trabaja para impedir que los microplásticos acaben en los cursos de agua. Actualmente, existen dos opciones: instalar un filtro en lavadoras ya existentes o adquirir una nueva lavadora que incorpora el sistema de filtrado de forma integrada. Al comprobar una bola de microfibras rojas obtenida tras unos diez lavados de toallas rojas, el príncipe de Gales afirmó: “Estoy realmente horrorizado. No puedo creer el tamaño. Es absolutamente atroz”. Guillermo habría instalado estos filtros en el Palacio de Kensington, su base en Londres, así como en Anmer Hall, su residencia de campo, y en Forest Lodge. “Estoy muy contento de que tuviéramos filtros en nuestras lavadoras”.
El rey Carlos ha defendido durante años distintas iniciativas medioambientales, como la instalación de paneles solares y puntos de recarga para vehículos eléctricos en sus residencias. Desde la web oficial de la Casa Real destacan que “durante más de cinco décadas, el rey ha utilizado su posición para promover acciones en favor de un futuro sostenible”. Aunque muchas de las iniciativas impulsadas por la figura de Carlos suelen recibir elogios, uno de sus proyectos en Sandringham ha generado críticas. Según HELLO!, el monarca habría presentado al ayuntamiento un plan para instalar un depósito de purines —una especie de laguna destinada a almacenar estiércol animal—. Los vecinos del cercano pueblo de Flitcham han expresado su preocupación por las posibles consecuencias para la salud, especialmente por la emisión de los denominados “gases tóxicos”.
Algunos residentes se muestran profundamente preocupados: “Nos oponemos firmemente a esta propuesta por las siguientes razones: problemas de salud, molestias extremas por el olor, un grave riesgo de devaluación de las viviendas, una disminución de la calidad de vida, con impacto en la salud mental, así como una reducción del turismo en la zona que afectará a los negocios locales y a la economía local”.


