El vestido de novia de Caroline Kennedy, el diseño que inspiró la primera colección nupcial de Carolina Herrera
Un vestido de novia es, a nivel técnico, una de las piezas más complejas de elaborar. Y no solo cuando hablamos de diseños cargados de bordados, pedrerías o superposiciones en tres dimensiones. También, y quizá especialmente, cuando se trata de una creación aparentemente sencilla y minimalista. El blanco es uno de los colores más exigentes: no admite errores y deja al descubierto cualquier imperfección, desde una costura mal planchada hasta un patrón poco depurado. Precisamente por esa dificultad, muchos diseñadores eligen cerrar sus colecciones de Alta Costura con un diseño nupcial y, también por eso muchas celebridades ansían que esos grandes creativos, aunque no estén especializados en el mundo nupcial, sean los encargados de vestirlas de novia, aunque sea la primera vez que crean un traje de este tipo. Y eso es, precisamente, lo que sucedió con el look de boda de Caroline Bouvier Kennedy.
En julio de 1986, Caroline Bouvier Kennedy y Edwin A. Schlossberg se dieron el sí, quiero en la pequeña iglesia de Cape Cod, en la península de Massachusetts, donde los Kennedy poseen varias residencias. A pesar de los esfuerzos de Jackie Onassis por mantener el evento en privado, más de 2.000 personas acudieron a la iglesia para ser testigos de este importante acontecimiento en la vida de la familia, y las cámaras lograron captar la llegada de los invitados y de los novios.
Tal como explicaba la crónica que The New York Times publicó junto a una fotografía de la pareja, el senador de Massachusetts Edward M. Kennedy, tío de la novia, fue el encargado de acompañarla hasta el altar. Y fue a su llegada al templo cuando se descubrió el secreto mejor guardado, su vestido de novia. Un diseño que no firmaba una reconocida firma nupcial, sino una afamada diseñadora (la favorita de su madre) que todavía no contaba con experiencia en ese sector: Carolina Herrera.
A petición de Jackie, la diseñadora venezolana aceptó crear el vestido para la boda de su hija. El resultado fue una prenda que pasaría a la historia. El traje presentaba un cuerpo ajustado, con los hombros marcados, manga corta abullonada y adornado con flores en relieve. La falda, llena de volumen, comenzaba a la altura de la cadera y terminaba con una cenefa de encaje que le daba un toque sofisticado. Como remate, Caroline eligió un largo velo con pequeños bordados que caía de un delicado tocado. El ramo de calas blancas y los pendientes de perla en forma de lágrima completaron su estilismo. Este diseño llamó tanto la atención que, al año siguiente, Carolina Herrera lanzó su primera colección de novias.
Jackie, conocida de sobra por su elegancia, se decantó por un vestido verde pastel con hombros marcados, que combinó con guantes de piel blancos y pendientes grandes con forma de flor.
Tras la ceremonia, los invitados se dirigieron a la casa de la familia Kennedy con vistas al océano, propiedad de Rose Kennedy, abuela de la novia. También estuvieron presentes los hermanos de Caroline, John F. Kennedy Jr. y Ted Kennedy, así como su prima Marie Shriver, que ejerció de dama de honor y se había casado con Arnold Schwarzenegger pocos meses antes.



