Jennifer Aniston se dio a conocer a nivel mundial a mediados de los años 90 gracias a su papel de Rachel Green en la serie Friends, un personaje que no solo la convirtió en una de las actrices más queridas de la televisión, sino también en un fenómeno estético sin precedentes. Desde entonces, su imagen ha evolucionado al ritmo de su carrera, acompañando estrenos de cine, alfombras rojas, entregas de premios y grandes eventos internacionales. A lo largo de más de tres décadas, la actriz ha construido una identidad de belleza coherente y reconocible, basada en la naturalidad, la luminosidad y un estilo elegante sin excesos. Su cabello, sus manicuras y su forma de adaptar las tendencias a su personalidad han hecho de Jennifer Aniston un referente absoluto de belleza atemporal.
Hoy, 11 de febrero, día en el que la actriz cumple 57 años, hacemos un repaso de sus cambios de estilo desde que se hizo internacionalmente famosa en Friends.
Antes de convertirse en un rostro conocido, Jennifer Aniston acudió a pequeños eventos y castings con una imagen muy sencilla. Cabello castaño oscuro con un flequillo cortina y un maquillaje prácticamente inexistente. Su estilo era discreto y fresco, reflejo de una joven actriz que empezaba a hacerse un nombre en Hollywood.
A comienzos de los 90, en sus primeras apariciones en televisión y eventos promocionales como en el estreno de Leprechaun, su imagen empieza a pulirse ligeramente. Aparece con su cabello largo y castaño con ondas suaves, maquillaje muy ligero con labios rosados y uñas naturales, encapsulando la estética minimalista de los primeros 90 mientras construía la base de lo que sería una carrera icónica.
Con el estreno de la serie, en septiembre del 94, Jennifer Aniston se convierte en una figura mediática. Su cabello comienza a adquirir protagonismo con su melena castaña clara con capas marcadas y mucho movimiento, que encajaba a la perfección con el estilo relajado que caracterizaba a Rachel Green. El maquillaje continuaba siendo discreto y natural. Un look juvenil que reforzaba esa estética cercana y espontánea que empezaba a convertirla en icono.
Mientras Friends dominaba audiencias, aparece con el legendario corte "The Rachel": capas sutiles, volumen y color dirty blondque enmarcaban su rostro y sedujeron al público mundial. Las celebraciones en esa época, como eventos de MTV y alfombras rojas, consolidaron este look que todo el mundo quería .
Coincidiendo con este momento de éxito de la serie, Jennifer comienza a asistir a más grandes eventos y estrenos. Recogidos suaves y maquillajes más trabajados y luminosos marcan una transición hacia una imagen más sofisticada.
A finales de los 90 su imagen gana fuerza. Durante estrenos como Imagen perfecta (1997) o El objeto de mi afecto (1998), sus reflejos claros y maquillaje bronceado ligero reflejan la energía del momento. Ondas relajadas y rizos marcados junto a uñas suaves complementaban su actitud de "glamur sin esfuerzo".
Continuando con esta seguridad de finales de los 90, la actriz comienza a salirse de su zona de confort con peinados más trabajados y elegantes. En el estreno de El objeto de mi afecto (1998) y en los Emmy de 1999, apuesta por recogidos suaves y mechones sueltos que enmarcan su rostro, marcando una evolución clara en su imagen.
A principios de los 2000, en eventos como los Premios Emmys o los Grammys, Jeniffer aparece con cabello liso y largo en un rubio muy claro, maquillaje de piel impecable y labios discretos. Su manicura neutra y estilismo sobrios marcan una transición al estilo moderno de la década.
Tras lucir una melena larguísima rubia, Jennifer Aniston sorprendía en el 10º Fire and Ice Ball anual con un corte bobrecto a la altura de la mandíbula. Uno de los cambios de look más comentados de la actriz. Un peinado que, acompañado de su maquillaje minimalista y manicura nude, demuestra que puedes arriesgar sin perder elegancia.
Durante el estreno de películas como Y entonces llego Polly o Dicen por ahí..., su imagen se suaviza. Aparecen los tonos rubios dorados, ondas ligeras y un flequillo hacía el lado, junto a un maquillaje en tonos melocotón reflejando la mezcla entre sensualidad y naturalidad que caracterizaba sus roles en comedias románticas.
Durante varios estrenos y apariciones públicas, como en el estreno de la película Marley y yo, Jennifer consolida el tono bronde junto a una melena más larga. Un color equilibrado que ilumina y se convierte en sus señales de identidad belleza.
En 2013, tras el estreno de su película Somos los Miller, la actriz apostó por un pequeño cambio de look incorporando mechas finas y muy bien integradas que iluminaban su cabello. Su maquillaje como en los últimos años apostaba por el efecto buena cara, con piel luminosa y labios rosados. Una suave evolución que perfecciona su imagen sin romper con su esencia.
Entre 2015 y 2016, Jeniffer Aniston demuestra que los peinados sencillos pueden ser atractivos. Coletas pulidas, maquillaje luminoso y estilismos de líneas limpias definen esta etapa.
En diferentes eventos y alfombras, como en la premier de Criminales en el mar, Jeniffer apuesta por ondas suaves y abiertas que aportan movimiento a su melena sin perder naturalidad y rejuveneciendo sus rasgos que con el paso de los años se van marcando más.
En sus apariciones más recientes Jennifer Aniston demuestra que su estilo es atemporal. Melena cuidada con volumen natural, capas suaves y rubio dorado, junto con su maquillaje luminoso que realza sus rasgos definen su imagen actual. Una belleza coherente y refinada que evoluciona sin perder identidad.