Ana Botín homenajea en sus redes a una de las empleadas más veteranas del banco y emociona a sus seguidores
Este martes 10 de febrero una noticia cargada de nostalgia y emoción recorrió las redes sociales: Paulita, una de las empleadas más emblemáticas del Banco Santander, se jubiló tras dedicar 60 años de su vida a la entidad, y su despedida no pasó desapercibida gracias al sentido homenaje de Ana Botín, presidenta ejecutiva del banco.
En su publicación, Botín describe a Paulita como “toda una institución en el Santander”, recordando cómo su trayectoria abarcó tres generaciones: desde la época de su abuelo, pasando por la de su padre, y hasta llegar a la suya propia. “Cuando se fue, le pedí que me escribiese las historias que recordaba sobre ellos”, escribió Botín, poniendo de relieve la profunda conexión entre Paulita y la familia que ha liderado el banco durante décadas.
Una vida marcada por la dedicación
Más allá de su profesionalidad, Paulita fue reconocida por su humanidad y cercanía. Ana Botín recuerda que la empleada siempre invitaba a un café, buenísimo, acompañado de magdalenas, almendras o incluso chorizo, creando un ambiente cálido y cercano en el día a día del banco. Incluso cuando la modernización tecnológica tocó su oficina, Paulita se resistió a cambiar su antigua centralita con clavijas por una más moderna, demostrando su apego a la tradición y su carácter entrañable.
El homenaje también refleja cómo Paulita se mantuvo conectada con su entorno hasta el final. Hace pocos años decidió retirarse a un monasterio en Teruel junto a su hermano David, sacerdote, buscando tranquilidad y un nuevo capítulo lejos de la rutina laboral, pero siempre dejando una huella imborrable en sus compañeros y en quienes tuvieron la suerte de conocerla.
Una historia que toca el corazón
El gesto de Ana Botín no solo destaca la longevidad y dedicación de Paulita, sino también la importancia de reconocer la humanidad detrás de cada empleado. La publicación, acompañada de fotos donde ambas aparecen juntas en la oficina, muestra a una mujer que fue testigo y protagonista de la historia del Santander y cuyo legado trasciende la mera labor profesional.
“Pésame a sus hermanos, David y Agustina. Descanse en paz”, concluye Botín, en un mensaje que combina respeto, gratitud y afecto, y que ha logrado conmover a miles de personas en redes sociales, reflejando cómo pequeñas historias personales dentro de grandes instituciones pueden tocar el corazón de todos.
Paulita: más que una empleada
Con 60 años de servicio, Paulita no solo fue una trabajadora ejemplar, sino el hilo conductor entre distintas generaciones, preservando la memoria viva de la historia del banco y de la familia que lo lidera. Su rutina diaria, sus detalles de cercanía con colegas y su resistencia a los cambios tecnológicos reflejan un carácter único que ha dejado una marca indeleble.
Una lección de gratitud
En tiempos en que la vida laboral puede parecer fría o distante, historias como la de Paulita nos recuerdan que las personas y sus vínculos son lo que realmente da vida a una organización. El gesto de Ana Botín, compartido públicamente, invita a reflexionar sobre la importancia de agradecer y honrar a quienes han dedicado décadas de su vida al trabajo, dejando una huella imborrable tanto en la institución como en quienes la rodean.


