El 'zar fronterizo' de Trump anuncia desde Mineápolis una reducción del número de agentes del ICE y consecuencias para los que no cumplan las reglas

El 'zar fronterizo' de Trump anuncia desde Mineápolis una reducción del número de agentes del ICE y consecuencias para los que no cumplan las reglas

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Poco después de las seis de la mañana del lunes, Brian Kilmeade, uno de los presentadores más conocidos de la cadena Fox y responsable de Fox & Friends, el programa favorito de Donald Trump, hizo una sugerencia. Después del caos del fin de semana en Mineápolis, tras la muerte de Alex Pretti, un enfermero de 37 años a manos de agentes federales, Kilmeade dijo: "Lo que yo haría sería traer a Tom Homan", en referencia al zar fronterizo de Trump. Un peso pesado de la Administración, con muchísimos años de experiencia en deportaciones y conocido por su contundencia. Kilmeade, plenamente consciente de que el presidente suele ver el programa, repitió la idea a las 7:15 y por tercera vez a las 8:10. Media hora después, el presidente de Estados Unidos comunicó que había decidido enviar a Homan a Minnesota para reemplazar a Gregory Bovino, hoy caído en desgracia.

Homan no tiene una misión sencilla: calmar la situación, bajar las revoluciones, hacer frente a las protestas y restablecer los vínculos con las autoridades locales y estatales. Pero, sobre todo, seguir adelante con las instrucciones de la Casa Blanca, que no tiene intención de dar marcha atrás en su cruzada contra los inmigrantes, como se ha visto en las últimas 48 horas. Siguen actuando igual, con un juez denunciando hasta 100 violaciones de órdenes judiciales en lo que va de 2026. "Si se encuentra en el país ilegalmente, no está exento de ser deportado; nunca estará a salvo", avisó este jueves. "Las ciudades santuario son santuarios, pero para criminales".

Después de dos días de reuniones en privado, el zar fronterizo ha comparecido este jueves a primera hora para dar la cara. "No he venido a Minnesota a hacerme fotos, por eso no me han visto hasta ahora", ha comenzado su intervención. En ella, ha mostrado el lado más conciliador de la Administración hasta el momento, instando a "abandonar la retórica de odio y hostilidad" de los últimos meses; defendiendo el derecho a protestar y manifestarse de los ciudadanos, consagrado en la Primera Enmienda; pidiendo que todo se haga pacíficamente; avisando de que habrá consecuencias para los agentes que no sigan las reglas, aplicando "los protocolos de conducta"; y recalcando las instrucciones expresas de Trump. "El presidente, una de las cosas que me dijo cuando vine aquí, es que no quiere que nadie muera... Yo tampoco quiero que nadie muera, ni siquiera las personas que estamos buscando. No queremos que nadie muera", insistió Homan.

Su mensaje es que la Administración va a concentrarse en su objetivo inicial, el de "perseguir criminales", que va a tener mucho más cuidado en las formas y que está dispuesta a reducir el número de agentes desplegados en las calles. Desde finales de 2025, el ICE o la Patrulla Fronteriza han movilizado a más de 3.000, un número gigantesco para una ciudad como Mineápolis, que tiene menos de medio millón de habitantes y poco más de 600 policías. "Se producirá una reducción de las fuerzas en el estado, basada en las conversaciones con las autoridades locales", afirmó Homan tras verse con el gobernador de Minnesota, Tim Walz, el fiscal general de Minnesota, Keith Ellison, o los alcaldes de St. Paul y Mineápolis. "La reducción se llevará a cabo según estos acuerdos, pero podría ser aún mayor si cesan la retórica de odio, los impedimentos y las interferencias", añadió.

La cadena CNN ha informado este jueves de que la Administración Trump ha hecho circular esta semana un borrador de memorando sobre posibles nuevas directrices para los agentes federales en Minnesota, que incluyen planes para evitar interactuar con "agitadores" y centrarse únicamente en inmigrantes que enfrentan cargos o condenas penales. Homan, ante la prensa, ha reconocido errores y apuntado en esa línea: "No se puede decir que ha sido perfecto". "El presiente Trump y yo, junto con otras personas en el Gobierno, hemos reconocido que se necesita realizar ciertas mejoras, y se harán. De eso se trata exactamente lo que estoy haciendo aquí", ha reconocido. Homan tiene lustros de experiencia en ese trabajo, desde los años de Barack Obama. Sabe cómo deportar a millones de personas, pero sin el caos que se ha visto en los últimos meses en algunas ciudades gobernadas por demócratas.

Y ha asegurado que a partir de ahora trabajarán de forma más focalizada. Más en los criminales y menos en las calles. "Más en cárceles y prisiones, y menos en las operaciones callejeras" que han recibido fuertes críticas por sus tácticas brutales y generalizadas. "No estamos renunciando a nuestra misión en absoluto, simplemente lo vamos a hacer de forma más inteligente (...) Todas las operaciones estarán dirigidas a objetivos específicos, pero la prioridad serán los inmigrantes indocumentados con antecedentes penales, las amenazas a la seguridad pública y las amenazas a la seguridad nacional. Tenemos muchos casos que nos mantendrán ocupados. Pero si se encuentra en el país ilegalmente, no está exento de ser deportado; nunca estarás a salvo", añadió.

Homan ha vinculado cada paso a la cooperación con las autoridades. Algunas de las principales ciudades del estado son "santuario", esto es, que tienen legislación que expresamente prohíbe cooperar con la agencias migratorias para la deportación de personas que no tengan sus papeles en regla. Pero Homan ha asegurado que el fiscal general del estado, Keith Ellison, le dijo que las cárceles del condado "podrían notificar a ICE las fechas de liberación" de las personas que representan "riesgos para la seguridad pública" con antecedentes penales, para que ICE pueda detenerlas.