En las garras del líder carismático

En las garras del líder carismático

Cuando un vacío de poder aparece, ahí está un liderazgo mesiánico y carismático para cubrirlo. “Tendríamos que preguntarnos dónde están fallando las instituciones o los modelos, ahí es donde muchas veces aparecen esos discursos totalitarios, mesiánicos, que terminan siendo atractivos para ciertos núcleos de la población”, dice la escritora Alma Mancilla (Toluca, 1974).

Hoy, las palabras de la autora encontrarían destino fácilmente, pero no se refiere directamente a ningún líder actual. Mancilla habla del reverendo Tim Jones, líder de la organización Templo del Pueblo (Peoples Temple), quien el 18 de noviembre de 1978 conminó a más de 900 partidarios a suicidarse de manera colectiva en el complejo rural que instaló en la selva de Guyana.

De ese episodio, verídico y aterrador, la escritora parte para entregar “Los seguidores” (Hachette), relato contado desde la perspectiva de un miembro de la secta que busca inmiscuir al lector en una atmósfera onírica, pero a la vez de trance y pesadilla, “como si los personajes estuvieran atrapados, no solamente en la noche del evento, sino en la serie de circunstancias que culminan ahí y que en algunos casos van más allá”.

Formada como antropóloga social, Mancilla siempre se interesó por las minorías religiosas, pero cuando conoció el caso de Jonestown se quedó perpleja y con una pregunta en la mente: ¿Qué motiva un suceso así? La magnitud del evento conmovió a la autora, pero aún más lo hizo “el carácter de utopía fallida del suceso. El hecho de que más que temas religiosos, había una serie de elementos de movimiento social que movían, tanto al líder como a quienes lo seguían”.

“Jim Jones es ese tipo de personajes que quieren hacer el bien y que terminan haciendo el mal por eventos que los superan, que los sobrepasan. En su movimiento hay un ideal positivo de reforma social, su iglesia atrae sobre todo a miembros de la comunidad afroamericana, todavía en un contexto de segregación, y lo movía el ideal de una sociedad más justa”, explica.

En su relato, sin embargo, Mancilla no sucumbe a centrarse en el líder, sino justamente en ‘los seguidores’. “Finalmente hay una cuestión social, yo diría de vacío social, que es la que termina atrayendo a ciertas personas que pueden ser, en muchos casos, vulnerables a este tipo de movimientos. Más allá de eso, lo que yo intentaba era acercarme a las historias individuales”.

Hay una especie de comprensión del simpatizante: “Ciertos individuos se sienten atraídos por objetivos muy legítimos a la organización, o a organizaciones parecidas. Una vez que están dentro, ¿qué los hace permanecer? Han cortado los lazos con la familia, con amigos, el ingreso económico de la organización depende de su permanencia en el grupo, la vivienda, cuestiones muy prácticas, es cuando se vuelve difícil, cuando no imposible, abandonarlo”.

La red que ata, piensa, también puede encontrar eco en el discurso de líderes mesiánicos. “Muchas veces los modelos económicos y sociales, ya no responden a las expectativas de ciertos grupos de población que, en cambio, se ven reflejados en otros discursos. Creo que finalmente es cuestión de liderazgo, lo veo actualmente en ciertos personajes que mantienen un discurso radical que sin embargo resulta atractivo para algunos, por muy sorprendente que pueda parecer para otros”.

  • -La historia de Jonestown conmocionó al mundo entero en su momento 
  • -Las cifras oficiales hablan de 918 muertes de envenenamiento por cianuro
  • -Mancilla es autora de más de una decena de libros, que incluyen cuento y novela

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