Irán califica de "buen comienzo" la reunión con EEUU, con la amenaza militar de fondo, y se citan para otro encuentro en los próximos días

Irán califica de "buen comienzo" la reunión con EEUU, con la amenaza militar de fondo, y se citan para otro encuentro en los próximos días

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Con la amenaza militar como telón de fondo, Irán aceptó sentarse en la mesa de negociaciones con Estados Unidos, en unas conversaciones en Omán marcadas por las diferencias de los temas a tratar. Teherán calificó el encuentro de "muy buen comienzo", aunque la desconfianza que mantiene con Washington se reflejó en el formato indirecto de las negociaciones, con ambas delegaciones en el mismo edificio y los mediadores omaníes dialogando con unos y con otros. "Esta enorme desconfianza que ha surgido durante este tiempo, supone un gran desafío", señaló el ministro de Exteriores iraní, Abbas Araghchi, en declaraciones a la prensa. "Primero, debemos superar este clima de desconfianza y luego crear un marco para un nuevo diálogo que, por así decirlo, sirva a los intereses del pueblo iraní", añadió.

La ciudad de Mascate fue escenario del fracaso diplomático entre Teherán y Washington la primavera del año pasado, cuando las conversaciones para revivir el acuerdo nuclear hicieron aguas tras un ataque israelí contra Irán, que provocó una guerra de 12 días en la que Estados Unidos también golpeó al país. En esta ocasión Teherán trabaja para lograr un nuevo acercamiento diplomático en una posición mucho más débil, con sus instalaciones nucleares afectadas por la guerra y con graves tensiones a nivel nacional, tras unas protestas antigobierno en enero que fueron reprimidas con gran violencia, causando miles de muertos. "Acordamos continuar las conversaciones, pero consultaremos con las capitales cómo hacerlo", señaló Araghchi, tras añadir que cualquier requisito previo para el diálogo debe "abstenerse de amenazas y presiones".

El jefe de la diplomacia iraní aludió al gran despliegue militar estadounidense en la región y a las amenazas de intervención por parte de Washington, que han despertado miedo en la región por un probable contagio del conflicto. Horas antes del encuentro, la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, añadió leña al fuego con nuevas amenazas contra Teherán. "Quisiera recordarle al régimen iraní que el presidente tiene muchas opciones a su disposición, además de la diplomacia, como comandante en jefe del ejército más poderoso de la historia del mundo". Por su parte el ayatolá Jamenei también dio un golpe de fuerza, nombrando a Ali Shamkhani -su mano derecha y principal negociador nuclear con Estados Unidos el año pasado- como representante del Consejo de Defensa, un órgano creado tras el conflicto con Israel en 2025 para agilizar la toma de decisiones en tiempos de guerra.

El presidente estadounidense, Donald Trump, reanudó las amenazas de intervenir en Irán a finales de año, exigiendo al país que no reiniciara su programa nuclear tras la guerra. Estas advertencias fueron evolucionando en amenazas contra la represión del régimen en las manifestaciones, al tiempo que Washington desplegaba activos militares en Oriente Próximo. El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, declaró el miércoles que Washington "siempre ha estado dispuesto a dialogar" con Teherán, pero señaló que no están seguros de poder llegar a un acuerdo. El nivel de desconfianza entre ambos países se constató horas antes del encuentro, cuando la embajada virtual estadounidense en Teherán emitió una alerta de seguridad a sus ciudadanos para que "abandonen Irán ahora". Trump rompió en 2018 durante su primera legislatura el acuerdo nuclear que limitaba el enriquecimiento de uranio de Irán a cambio de un alivio de las sanciones y desde entonces la República Islámica ha acelerado su programa atómico, hasta llegar a niveles aptos para crear una bomba, según investigaciones de la ONU. Ahora Washington quiere forzar a Irán a que suspenda por completo su programa nuclear, sin negociar nada a cambio.

Turquía, Qatar y Egipto, que se han postulado como países mediadores para alcanzar un acuerdo a contrarreloj que evite una guerra regional. Por ello propusieron un marco para las negociaciones -según indicaron varias fuentes oficiales-, que estipulan que Irán debe frenar el enriquecimiento de uranio y transferir el material enriquecido a un tercer país. El jefe de seguridad iraní, Ali Larijani, declaró que Irán estaría dispuesto a transferir el uranio enriquecido a un tercer país, aunque solo nombró a Rusia como opción. Sin embargo, otros altos funcionarios del país han rechazado esta opción.

Pese a la desconfianza de Teherán, el portavoz de Exteriores Ismail Baqaei, señaló que la jornada ha concluido con un "acuerdo para continuar las conversaciones", aunque no dio detalles sobre posibles fechas. La televisión estatal iraní señaló que ambas delegaciones se reunirán de nuevo "en los próximos días". Según Teherán, las conversaciones se centraron en la cuestión nuclear, evitando otras cuestiones que Washington quería meter en la agenda como el programa de misiles balísticos iraní o su apoyo a milicias que combaten Israel en la región.

La delegación estadounidense está capitaneada por el enviado de Washington, Steve Witkoff y el yerno del presidente, Jared Kushner. Ambos gestionan los planes de Washington para Gaza y participaron en las conversaciones trilaterales con Rusia y Ucrania en Abu Dhabi esta semana. El comandante del Centcom -el organismo que coordina la defensa de Washington en Oriente Próximo- Brad Cooper, también participó en las conversaciones, según el Wall Street Journal.