El actor italiano Raoul Bova, protagonista de 'Emily in Paris', nos abre las puertas de su casa secreta entre las montañas y el Lago del Salto
Raoul Bova es uno de los actores más queridos y con una carrera más sólida e interesante de Italia. Su físico imponente y su carisma cautivador lo han convertido en uno de los intérpretes más internacionales del país. No en vano, encarna el prototipo de galán de cine del que las mujeres se enamoran perdidamente en la gran y pequeña pantalla. Ha sido el caso de Philippine Leroy-Beaulieu en la última temporada de Emily in Paris, pero también de Kate del Castillo en la serie La reina del sur y, mucho antes, de Diane Lane en la mítica Bajo el sol de la Toscana, el papel que le descubrió para el público español.
El refugio
Entramos en su nido, una casa entre montañas, arroyos y cursos de agua cerca de Rieti, en Varco Sabino, donde también vivió su padre durante mucho tiempo. Un territorio protegido, dentro de la reserva natural de Monte Navegna y Monte Cervia, salpicado por hermosos pueblos medievales encaramados en la roca, con el lago del Salto a sus pies. Un paraje único donde naturaleza e historia se funden a la perfección.
Una casa vivida
En el exterior, la casa mantiene deliberadamente su aspecto rural y su estructura, salvaguardando la piedra original de muros y los amplios ventanales, que se abren a la naturaleza. Y en el interior, es el espíritu campestre el que domina los ambientes con grandes sofás cubiertos con mantas tejidas a mano; con cojines con motivos florales de otoño; preciosos jarrones de Venini con bouquets de ramas y flores secas; elegantes cajas de hueso y metal de aire masculino, pufs y sillones de los años 70; camas cubiertas con edredones y colchas de terciopelo y sillas con tapicerías revisitadas de estilo antiguo… Piezas imprescindibles con las que dar calidez a las estancias y hacer del espacio un todo acogedor y elegante. Una casa en donde es fácil imaginar que convive una familia, siempre repleta de risas, niños y amigos.
El nadador
Romano del 71, Raoul se convierte en un personaje conocido cuando, con 15 años, gana el campeonato de Italia juvenil de natación en la modalidad de espalda para después, revalidar el título en estilo libre. Era de esperar que su físico llamara la atención y que, pronto, los productores de cine y televisión llamaran a su puerta. Su gran oportunidad llega en 1993 con su debut en la gran pantalla, un film de Carlo Vanzina titulado Piccolo grande amore. A partir de ahí, no habría obstáculos en una carrera meteórica hacia el estrellato. En 1999, Madonna lo querría a su lado en el anuncio publicitario de Max Factor y el beso con la ambición rubia le situaría en el objetivo de Hollywood. Llegaron trabajos junto a Sofia Loren y Sylvester Stallone (Avenging Angelo), con Diane Lane (Bajo el sol de la Toscana y Alien vs. Predator), Rosanna Arquette (A propósito de Brian), Michael Keaton (The Company), Angelina Jolie y Johnny Depp (The Tourist)… hasta el último fenómeno mundial de la televisión: Emily in Paris, interpretando a Giancarlo, el director de spots de la cuarta y quinta temporada y flirt de Sylvie (Philippine Leroy-Beaulieu), mentora de Lily Collins en la ficción.
"Tengo esta casa desde hace varios años. Una casa para disfrutar y vivirla. Para mí representa un lugar al que volver para respirar, para poner orden en mi interior. Cuando vengo aquí, desacelero, desconecto, escucho"
Vida y solidaridad
En total, 48 películas y 36 series de televisión a sus espaldas en lo profesional y una intensa vida amorosa en el plano personal. Raoul se casó con Chiara Giordano, hija de la famosa abogada matrimonialista italiana Annamaria Bernardini de Pace, con quien tuvo dos hijos, Alessandro Leon, de 25 años, y Francesco, de 24, para después, mantener una larga relación con la actriz y presentadora española Rocío Muñoz Morales, con quien tendría a Luna, de diez años, y Alma, de siete. Este verano, la pareja se separó. Pero hoy, cuando las aguas están más calmadas, Raoul nos abre las puertas de su refugio y de su corazón. El de un hombre completo que vive intensamente, que es auténtico, resiliente, fiel a sí mismo, agradecido, lleno de vida… Y al que no solo le mueve el amor por su trabajo, sus hijos o las mujeres con las que ha compartido su vida. A Raoul también le motivan las causas sociales. En 2020, durante la COVID-19, prestó su granja de Puglia a la Cruz Roja a disposición de los voluntarios junto a Rocío; ayudó a la unidad operativa a distribuir comida y mantas a las personas sin hogar de Roma; y, además de ser embajador y voluntario de la Cruz Roja; también fue nombrado Embajador de Buena Voluntad por la FAO; ha colaborado junto a Roberto Benigni, posando para calendarios benéficos a favor de las personas sin hogar y ha participado en los partidos del Derby del cuore para combatir el crimen organizado.
Ha compartido set de rodaje con Sylvester Stallone, Lily Collins o Sophia Loren. "Me gusta que me presenten como un actor italiano con una trayectoria internacional, capaz de moverse entre el cine y las producciones extranjeras sin perder sus raíces"
Amor a primera vista
Cuéntame sobre tu casa en el lago…
Esta casa nació de un flechazo. Buscaba un lugar auténtico, tranquilo, lejos del ruido, y el lago del Salto me cautivó de inmediato. Está inmerso en el valle del Salto, entre montañas, agua y pequeños pueblos donde el tiempo aún transcurre a un ritmo humano. La tengo desde hace varios años y es una casa para disfrutar y vivirla. Para mí representa un refugio, un lugar al que volver para respirar, para poner orden en mi interior. Cuando vengo aquí, desacelero, desconecto, escucho. Es unas vacaciones para el alma antes que para el cuerpo. El estilo es sencillo pero lleno de carácter: paredes gruesas, habitaciones luminosas, materiales auténticos. Los colores, el amarillo y el azul, evocan el sol y el agua, la energía y la calma. Es una casa que no ostenta, sino que acoge.
¿Cómo te gustaría que te presentaran?
Me gusta que me presenten como un actor italiano con una trayectoria internacional, capaz de moverse entre el cine, la televisión y las producciones extranjeras sin perder sus raíces. Alguien que ha pasado por diferentes géneros, siempre con curiosidad y respeto por las historias. Entre los trabajos a los que estoy más vinculado se encuentran películas y series que han dejado huella en el público y, por supuesto, la experiencia internacional de Emily in Paris, que me permitió interpretar a un personaje diferente, elegante, irónico, inserto en un contexto global. Fue estimulante salir de mi zona de confort y enfrentarme a un público nuevo.
"Soy una persona instintiva, curiosa, leal. Entre mis virtudes diría que la pasión y la disciplina; entre mis defectos, quizás ser demasiado exigente conmigo mismo"
¿Cuál es tu forma de ser y de actuar?
Soy una persona instintiva, curiosa, leal. Entre mis virtudes diría que la pasión y la disciplina; entre mis defectos, quizás ser demasiado exigente conmigo mismo. Mi estilo de actuación es físico y emocional: vengo del deporte y, para mí, el cuerpo dice tanto como las palabras. Me considero un actor popular en el sentido más noble, que ama los personajes complejos pero accesibles, capaces de hablar a todo el mundo. Mis éxitos más recientes me han confirmado que el público busca la verdad, no la perfección. Y eso es precisamente lo que busco: la verdad en los papeles que interpreto.
Además de actuar, ¿qué te gusta hacer?
Siempre me ha gustado el deporte: aquí practico natación en el lago, corro y hago ejercicios sin aparatos. El deporte es equilibrio, educación, escuchar al cuerpo. También me dedico a actividades benéficas, porque creo que quienes tienen visibilidad tienen el deber de devolver algo. Mis orígenes son sencillos, sólidos. Los valores que me guían son el respeto, la familia, la responsabilidad, la gratitud. Las tradiciones no como nostalgia, sino como raíces vivas. Y sí, de alguna manera, mis raíces hoy también están aquí: esta casa es mi nido, un buen refugio, una recarga profunda.
"'Emily in Paris' me ha permitido interpretar a un personaje diferente, elegante e irónico. Fue estimulante salir de mi zona de confort y enfrentarme a un público nuevo"
¿Cuál es tu relación con la naturaleza, los animales y tu familia?
La naturaleza es para mí un máster: enseña el silencio y la mesura. Aquí vivo con mis perros, fieles compañeros, y con mi caballo, que me recuerda cada día el valor de la relación auténtica entre el ser humano y el animal. Mis hijos son el centro de todo. La relación con ellos se basa en la escucha, la presencia y el ejemplo. Intento transmitirles libertad y responsabilidad, sin imponerles nada, sino acompañándolos en su camino. Soy consciente del afecto, también femenino, que me rodea, y lo vivo con gratitud y respeto. Pero al final, cuando todo se apaga, sigo siendo un hombre que necesita agua, montañas, silencio y verdad. Y esta casa, junto al lago, es exactamente eso.






















