Jaime Pérez Guitián, experto financiero, advierte sobre el error en una transferencia: “Si el IBAN es válido y autorizas el pago, el banco no puede recuperar el dinero”

Jaime Pérez Guitián, experto financiero, advierte sobre el error en una transferencia: “Si el IBAN es válido y autorizas el pago, el banco no puede recuperar el dinero”

Hacer una transferencia parece un gesto automático: introduces el IBAN, confirmas con tu clave y en segundos el dinero desaparece de tu cuenta. Pero hay un detalle que muchos pasan por alto y que puede salir muy caro: si te equivocas de destinatario, el banco no está obligado a devolverte el dinero.

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Una vez que el cliente autoriza una transferencia con un IBAN válido, el banco ejecuta la orden y el dinero pasa a otra cuenta, lo que limita mucho cualquier posibilidad de retroceso© Getty Images
Una vez que el cliente autoriza una transferencia con un IBAN válido, el banco ejecuta la orden y el dinero pasa a otra cuenta, lo que limita mucho cualquier posibilidad de retroceso

Según explica Jaime Pérez Guitián, experto en finanzas y socio de Nalba Advisors —una boutique de consultoría estratégica especializada en el sector financiero—, una vez que la transferencia se ejecuta correctamente conforme a los datos introducidos por el cliente, la entidad ha cumplido su obligación legal. Si el IBAN es válido y la operación ha sido autorizada, los fondos ya han cambiado de titular y no existe un mecanismo técnico para “deshacer” el movimiento.

Ahí está el error de base que cometen muchos usuarios: pensar que una transferencia funciona como un botón de “cancelar”. En realidad, se parece mucho más a entregar dinero en efectivo a la persona equivocada.

Con el auge de las transferencias inmediatas y Bizum, el margen de reacción es cada vez menor, y actuar en las primeras horas puede marcar la diferencia entre recuperar el dinero… o tener que reclamarlo por la vía civil.

Muchos clientes creen que, si se equivocan al hacer una transferencia, el banco puede “deshacerla” sin más. ¿Cuál es el gran error de base que cometen y por qué la entidad no está obligada legalmente a corregirlo?

Una vez que se realiza una transferencia, el dinero ya se ha movido técnica y legalmente. El sistema SEPA establece que la obligación de la entidad ordenante es ejecutar la orden conforme a los datos introducidos por el cliente, y la de la entidad receptora de poner los fondos a disposición del receptor. Si el IBAN existe y es válido, y el pagador ha ordenado y autorizado correctamente el pago, la operación se ejecuta, y el banco no es que no tenga la obligación, es que no tiene manera de retroceder los fondos, puesto que han cambiado de manos.

Si lo pensamos, no es tan distinto a un movimiento de efectivo: si nos equivocamos de persona al pagar en billetes, podemos pedir a la persona (el receptor) que nos devuelva el dinero, pero no puedo quitarle el dinero sin más. Si hubiera un intermediario en ese pago, puede intentar ayudarnos a recuperar el dinero, pero no tiene capacidad técnica ni legal de "robarle" el dinero de vuelta.

El sistema europeo SEPA identifica las cuentas por el IBAN, no por el nombre del beneficiario, lo que explica por qué un error puede no bloquear la operación.© Getty Images
El sistema europeo SEPA identifica las cuentas por el IBAN, no por el nombre del beneficiario, lo que explica por qué un error puede no bloquear la operación.

Cuando el fallo está en el IBAN —una cifra mal escrita o un destinatario equivocado—, ¿en qué momento deja de ser responsabilidad del banco y pasa a ser exclusivamente del cliente?

Equivocarse de IBAN por una cifra mal escrita es muy difícil: de eso se encargan los famosos dígitos de control. Si escribo mal un IBAN, el dígito de control no coincidirá, por lo que se reconocerá como un IBAN no válido y no se producirá la transferencia.

Un error de destinatario sí puede ocurrir, mientras el IBAN sea válido, pero los sistemas actuales verifican el nombre y avisan de cualquier dato que no concuerde. El usuario tendría que hacer caso omiso de dichos avisos para llegar a equivocarse.

Dicho todo lo cual, si efectivamente se salta los avisos y procede a autenticarse y autorizar el pago correctamente, en ese momento se convierte en responsable, puesto que el banco se limita a seguir sus instrucciones.

 Si escribo mal un IBAN, el dígito de control no coincidirá, por lo que se reconocerá como un IBAN no válido y no se producirá la transferencia.

Jaime Pérez Guitián, experto en finanzas

Muchos usuarios piensan que, si el nombre del beneficiario y el IBAN no coinciden, el banco debería rechazar la operación. ¿Por qué el sistema prioriza el IBAN sobre el nombre y qué implicaciones tiene esto para el consumidor?

El sistema SEPA, esquema acordado a nivel europeo sobre el que funcionan las transferencias, utiliza el IBAN como identificador único de la cuenta. El nombre del beneficiario es un dato informativo que se utiliza para añadir seguridad, pero no es válido como elemento de identificación principal. La infraestructura del sistema está diseñada para ser eficiente, y en su concepción incluir el nombre como requisito de validación no sería sencillo ni definitivo. Tener en cuenta segundos nombres, errores tipográficos, tildes, guiones o cuentas con varios titulares añadiría mucha complejidad a este proceso. En su lugar, el regulador ha abogado por introducir el nombre del beneficiario como medida de verificación (Reglamento UE 2024/886), equilibrando así viabilidad técnica con seguridad.

Una transferencia funciona como pagar en billetes: si te equivocas de destinatario, el banco puede intentar ayudarte, pero no puede retirar el dinero sin el consentimiento de quien lo ha recibido© Getty Images
Una transferencia funciona como pagar en billetes: si te equivocas de destinatario, el banco puede intentar ayudarte, pero no puede retirar el dinero sin el consentimiento de quien lo ha recibido

Si el dinero llega a una cuenta ajena por error, ¿qué margen de actuación real tiene el banco? ¿Puede bloquear la transferencia o solo solicitar la devolución con el consentimiento del receptor?

El margen de acción es muy limitado. Una vez que los fondos han sido abonados en el IBAN indicado, la entidad del ordenante solo puede iniciar una solicitud formal de recobro. Este proceso funciona como una petición de devolución voluntaria, puesto que los fondos ya han pasado a ser titularidad del receptor. Aquí, el rol de la entidad es el de mediador de la petición. En las transferencias ordinarias, que pueden tardar unas horas en liquidarse, sí que hay un poco más de margen, pero lo estamos perdiendo con el auge de las transferencias inmediatas.

El margen de acción es muy limitado. Una vez que los fondos han sido abonados en el IBAN indicado, la entidad del ordenante solo puede iniciar una solicitud formal de recobro.

Jaime Pérez Guitián, experto en finanzas

¿Qué ocurre si la persona que recibe el dinero por error se niega a devolverlo? ¿Estamos ante un problema civil o puede convertirse en un delito de apropiación indebida?

Se trata inicialmente de un problema de índole civil, ya que cuando alguien recibe dinero por error, surge una obligación de devolverlo por tratarse de un cobro indebido o un enriquecimiento injusto, y el banco no puede imponer la restitución tras el abono. Sin embargo, la situación puede derivar en un delito de apropiación indebida si la persona que los recibe, una vez advertida del error y sin posibilidad de alegar buena fe, decide quedarse el dinero con ánimo de lucro. Además, si la recepción del dinero se enmarca en un engaño, una suplantación o un fraude. En dichos casos, puede adquirir relevancia penal desde el inicio.

En la práctica, ¿qué pasos debe dar un usuario en las primeras horas tras detectar el error para aumentar las posibilidades reales de recuperar su dinero?

Tras detectar el error, el usuario debe actuar con rapidez siguiendo estos tres pasos: contactar con su banco por un canal oficial (app, teléfono oficial o a través de una sucursal), aportar todos los datos de la operación y solicitar formalmente la apertura del expediente de “petición de retrocesión” con el banco del beneficiario. Si existen indicios de fraude, es crucial comunicarlo expresamente para que la entidad active los protocolos necesarios. En paralelo, si el receptor es conocido y existe la posibilidad, lo más práctico es intentar el contacto directo. 

Si el dinero llega a una cuenta equivocada, la entidad solo puede iniciar una solicitud formal de devolución, pero no retirar los fondos sin el consentimiento del receptor© Getty Images
Si el dinero llega a una cuenta equivocada, la entidad solo puede iniciar una solicitud formal de devolución, pero no retirar los fondos sin el consentimiento del receptor

Con la generalización de las transferencias inmediatas y Bizum, ¿ha aumentado el número de errores irreversibles? ¿Estamos ganando rapidez a costa de perder protección?

Lo más significativo no es el aumento de los errores, sino el de los fraudes. Los defraudadores atacan las debilidades de todos los medios de pago, pero están poniendo cada vez más foco en medios de pago no reversibles como las transferencias instantáneas.

Precisamente por eso los reguladores están reforzando sus exigencias, y los sistemas de pago y entidades financieras están invirtiendo de forma masiva para prevenir y detectar patrones de fraude.  

Incluso cuando el receptor acepta devolver el dinero, ¿por qué el banco puede cobrar comisiones por la gestión y qué debería saber el cliente sobre estos costes?

Aunque el receptor acepte devolver el dinero, el banco no está deshaciendo una operación, sino gestionando un proceso excepcional entre entidades que implica tareas manuales, mensajería interbancaria y validaciones. Si bien las transferencias en su gran mayoría son gratuitas, el proceso de gestión de la devolución es independiente y puede tener un coste. Lo que el usuario debería pedir es conocer de antemano cualquier coste implicado en el proceso, y reclamar al departamento de calidad de la entidad o al supervisor (el Banco de España) si considera que ha recibido un trato poco transparente o abusivo.

Es fundamental desconfiar de cualquier solicitud de pago recibida por canales digitales que no hayamos iniciado y verificar siempre las URL, direcciones del remitente de email, identidad de posibles interlocutores, etc.

Jaime Pérez Guitián, experto en finanzas

Para evitar uno de los errores financieros más comunes —y potencialmente más caros—, ¿qué comprobación básica recomienda siempre antes de confirmar una transferencia importante?

Es fundamental diferenciar dos ámbitos: el fraude y los errores manuales. Para ello, es fundamental validar si la operación que estamos realizando se encuentra en un entorno de confianza.

Las prácticas fraudulentas están en aumento como respuesta al crecimiento de los pagos electrónicos. Es fundamental desconfiar de cualquier solicitud de pago recibida por canales digitales que no hayamos iniciado y verificar siempre las URL, direcciones del remitente de email, identidad de posibles interlocutores, etc. Debemos aplicar las mismas comprobaciones que realizaríamos al entregar efectivo, asegurándonos de validar correctamente la identidad del receptor y la finalidad de los fondos.

En entornos de confianza, es esencial verificar los datos para evitar errores manuales. Aunque los dígitos de control hacen poco probable equivocarse al introducir un IBAN, conviene confirmar que el nombre del destinatario es el correcto. En Bizum, resulta clave comprobar que la app muestre adecuadamente el nombre de la persona o empresa antes de confirmar el envío.