José Luis Tirador, experto en seguros, sobre los rescates en montaña: "Pueden superar los 8.000 euros si hay negligencia"
Una caminata que prometía desconexión puede convertirse en tu peor pesadilla… y no solo por el susto. En la montaña, arriesgar no suele salir gratis. Además de poner en peligro tu vida y también la de los equipos de rescate, una imprudencia puede terminar en una factura de miles de euros. En algunas comunidades autónomas, si se considera negligencia, el operativo puede superar fácilmente los 8.000 euros cuando interviene un helicóptero.
Y aquí está el punto clave: desconocer las normas o escudarse en un “yo no lo sabía” no te exime de las consecuencias. La montaña no entiende de excusas… y la normativa tampoco.
¿Te pueden cobrar un rescate en España? ¿Qué cubre realmente tu seguro y qué no? Según explica José Luis Tirador, director comercial de Allianz Partners España, no todos los rescates son gratuitos ni todas las pólizas incluyen búsqueda, evacuación o asistencia en alta montaña. De hecho, confiar en que “algo me cubrirá” es, precisamente, el error más habitual.
¿Es verdad que en España pueden cobrarte un rescate en montaña? ¿En qué casos sí y en cuáles no?
En España, la mayoría de los rescates en montaña los realiza la Guardia Civil a través de los grupos GREIM y, en esos casos, son gratuitos porque se consideran un servicio público. Pero hay comunidades —como Cataluña, Asturias, Navarra, País Vasco, Cantabria, Canarias o Castilla y León— que sí pueden cobrar una tasa cuando se determina que ha habido imprudencia o negligencia. Hablamos de situaciones como ignorar alertas meteorológicas o salir sin el equipamiento mínimo necesario. En esos casos, un rescate puede superar fácilmente los 8.000 euros si hay que movilizar un helicóptero o un dispositivo especializado.
En el ámbito del esquí lo vemos muy claro: en Allianz Partners cubrimos accidentes dentro de las pistas en condiciones normales. Si un esquiador sufre un accidente en pista, está cubierto. Pero si decide salir fuera del dominio esquiable y necesita ayuda, ese rescate lo tendría que asumir él, ya que ni lo cubre la póliza ni está permitido por la normativa de muchas estaciones.
Y algo importante: aunque la atención sanitaria inicial en España es pública, otros gastos posteriores —traslados especiales, rehabilitación o repatriaciones— no siempre lo están. Contar con un seguro adecuado no evita el accidente, pero sí evita que sus consecuencias económicas sean mucho mayores.
En España, la mayoría de los rescates en montaña los realiza la Guardia Civil a través de los grupos GREIM y, en esos casos, son gratuitos. Pero hay comunidades que sí pueden cobrar una tasa cuando se determina que ha habido imprudencia o negligencia.
Cuando se habla de "imprudencia" o "negligencia grave", ¿qué significa exactamente para una aseguradora? ¿Qué ejemplos reales podrían hacer que el rescate lo pague el propio montañero?
Para una aseguradora, imprudencia significa que alguien actúa de forma clara contra las normas básicas de seguridad. A veces no es por mala intención, sino por confianza o por subestimar un riesgo, pero las consecuencias son las mismas. El ejemplo más habitual es salirse de pistas balizadas o entrar en zonas cerradas pese a las advertencias. Si un esquiador se adentra en un fuera de pista prohibido por riesgo de aludes o mala visibilidad, está asumiendo un riesgo evitable. En esos casos, el rescate no lo cubre el seguro. También se consideran imprudencias habituales salir pese a una alerta meteorológica grave, no llevar el equipo básico o acceder a zonas claramente prohibidas. Son situaciones donde se aprecia una falta evidente de precaución. Nuestro objetivo como aseguradora es proteger, pero la seguridad empieza por cumplir unas normas mínimas para no poner en riesgo a nadie.
¿De qué cifras estamos hablando si el rescate incluye helicóptero, equipo especializado o varias horas de intervención? ¿Puede superar fácilmente los miles de euros?
En las estaciones de esquí, los rescates dentro de pista suelen ser sencillos: un equipo de la propia estación traslada al accidentado en trineo hasta la base, y de ahí en ambulancia a un centro médico. Ese tipo de intervención ronda los 1.000 euros, dependiendo del tiempo y los medios movilizados.
El escenario cambia por completo en la alta montaña. En los Alpes o en zonas remotas como Nepal, entran en juego helicópteros, guías especializados y, a veces, horas de búsqueda. Un solo rescate en helicóptero puede costar entre 6.000 y 20.000 euros, según la altitud, las condiciones o si hay que intentarlo varias veces. Son costes que sorprenden a mucha gente porque no se imaginan lo complejo que es un operativo de ese tipo.
En los Alpes o en zonas remotas como Nepal, entran en juego helicópteros, guías especializados y, a veces, horas de búsqueda. Un solo rescate en helicóptero puede costar entre 6.000 y 20.000 euros.
Mucha gente cree que su seguro de hogar lo cubre todo. ¿Incluye rescates en montaña o solo accidentes domésticos?
El seguro de hogar generalmente está pensado para proteger la vivienda y lo que ocurre dentro de ella: daños materiales, responsabilidad civil o accidentes domésticos. Pero no cubre rescates en montaña ni accidentes durante actividades al aire libre. Para ese tipo de actividades —senderismo, montañismo, trekking o cualquier actividad en entorno natural— es necesario contar con un seguro específico: un seguro de accidentes, un seguro de montaña o una licencia federativa que incluya rescates y asistencia. En cualquier caso, revisar la póliza siempre es la mejor manera de evitar sorpresas.
¿Qué diferencias hay entre un seguro de viaje, uno de accidentes y el seguro de la federación de montaña? ¿Cuál es el más completo para actividades en montaña?
El seguro de viaje cubre incidencias durante un desplazamiento: gastos médicos en otro país, cancelaciones, equipaje o repatriación. Algunos pueden incluir algunos deportes, pero no siempre suele ser el caso de la montaña técnica o fuera de pista, salvo que se contrate un suplemento.
El seguro de accidentes protege frente a lesiones personales en la vida cotidiana. Ofrece indemnizaciones por invalidez o fallecimiento, pero no suele incluir rescates complejos ni asistencia técnica en montaña.
El seguro federativo está diseñado específicamente para actividades de montaña: senderismo, alpinismo, escalada o esquí de montaña. Incluye búsqueda, rescate, asistencia sanitaria e incluso repatriaciones, incluso en otros países. Es el más adaptado cuando hablamos de actividades exigentes.
¿Qué cláusulas deberíamos revisar antes de salir a la montaña? (Altitud máxima, deportes considerados "de riesgo", uso de crampones, actividades fuera de pista, etc.).
Antes de salir a la montaña, es esencial revisar las coberturas de los seguros. Por ejemplo, muchas pólizas fijan una altitud máxima: alguien que sube a un tresmil pensando que está cubierto puede descubrir que su seguro solo llega hasta 2.500 metros. También es habitual que ciertas actividades aparezcan como “de riesgo”, como una vía ferrata o un corredor invernal con crampones; si no están incluidas, el rescate podría no cubrirse. Otro punto importante es el fuera de pista. Hay pólizas que solo cubren lo balizado por la estación. Si un esquiador se sale “un poquito” por una ladera que no está autorizada y sufre una caída, legalmente ya está fuera del dominio esquiable y la cobertura puede no aplicarse.
Y algo que mucha gente pasa por alto: no todos los seguros incluyen rescate y búsqueda en montaña. Un helicóptero o un equipo especializado no tiene nada que ver con una simple ambulancia. Lo esencial es revisar cuatro cosas en la póliza: altura, actividad, fuera de pista y si incluye rescate técnico.
Desde tu experiencia, ¿cuál es el error más habitual que cometen senderistas o montañeros respecto a su seguro?
El error más habitual es dar por hecho que "cualquier seguro" les va a cubrir en montaña. Muchos senderistas piensan que, con el seguro de hogar, con la tarjeta sanitaria o incluso con un seguro de viaje, ya están protegidos… y no es así. Nos encontramos a menudo con personas que sufren un accidente en una ruta sencilla, pero la póliza que tienen no incluye rescate, o no cubre la altura, el tipo de actividad o el uso de material técnico. Un ejemplo muy común es alguien que hace una travesía con crampones creyendo que está en una ruta fácil, pero su seguro considera ese simple detalle como actividad de alta montaña.
En resumen, el error más repetido es confiar en que se está cubierto sin revisar la póliza.
El error más habitual es dar por hecho que "cualquier seguro" les va a cubrir en montaña. Muchos senderistas piensan que, con el seguro de hogar, con la tarjeta sanitaria o incluso con un seguro de viaje, ya están protegidos… y no es así.
Si alguien va a hacer una ruta exigente este fin de semana, ¿qué tres comprobaciones debería hacer hoy mismo para evitar una factura inesperada?
Si alguien va a hacer una ruta exigente este fin de semana, hay tres cosas que debería mirar hoy mismo para evitar sustos. La primera es si su seguro realmente cubre la actividad que va a hacer. A veces pensamos que es “solo una ruta”, pero basta con que lleve crampones o haya un paso delicado para que el seguro lo considere alta montaña.
Lo segundo es hasta qué altitud llega la cobertura y qué tipo de rescate incluye. No es raro que la ruta suba más de lo que cubre la póliza, o que el seguro no contemple un helicóptero si algo ocurre en una zona complicada.
Y la tercera, que mucha gente olvida, es si la póliza cubre búsqueda en caso de extravío. Perderse unas horas puede pasarle a cualquiera, pero no todos los seguros lo incluyen.
Lo básico es mirar si la actividad está cubierta, a qué altura, y qué pasa si necesitas que vengan a buscarte. Son tres comprobaciones rápidas que evitan una factura inesperada y te dejan disfrutar la ruta con mucha más tranquilidad.



