La factura del abandono sale cara

La factura del abandono sale cara

El próximo 30 de abril, el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México Benito Juárez (AICM) no presumirá una, ni dos salas VIP: la apuesta es más ambiciosa y, de paso, más incómoda para el discurso de la austeridad.

Todos los vestíbulos de las terminales 1 y 2 serán “premium”, convertidos en espacios cómodos para relajarse. No es un eslogan: forma parte del proyecto de remodelación que ya está en marcha y que se pondrá a prueba durante mayo, con el fin de recibir en mejores condiciones a viajeros nacionales y extranjeros rumbo a la Copa Mundial de Futbol 2026. 

Los trabajos están a cargo del Grupo Aeroportuario Marina, que dirige el almirante Juan José Padilla Olmos. Y no se trata sólo de pintura y “cambio de imagen”. Habrá ajustes estructurales porque las dos terminales dejaron de recibir mantenimiento durante 14 años. 

El abandono —atribuido a los gobiernos de López Obrador y Enrique Peña— se explica por prioridades sexenales y proyectos alternos que, en los hechos, dejaron caer la base aérea capitalina. El AICM terminó pagando el costo de la política: un aeropuerto envejecido, saturado y exhibido ante el mundo como la sala de espera de un país que se improvisa.

Con la llegada de la presidenta Claudia Sheinbaum, el guion cambió. Desde que fue designado Padilla Olmos, en agosto del año pasado, comenzó un plan para transformar el rostro y la estructura del AICM. 

El diagnóstico era brutal: todas las áreas necesitaban al menos mantenimiento; muchas, reconstrucción. En cinco meses, reportan avances concretos: 26 de las 32 salas de espera ya fueron remodeladas en ambas terminales. 

La intervención también se mete en los puntos donde el usuario sufre: estacionamientos para pasar de seis mil a nueve mil cajones; medidas para reducir tiempos de espera, cuellos de botella y congestionamientos vehiculares.

Se ampliarán banquetas en la T1, se hará más pequeña la glorieta de la T2 y se unificarán materiales en pasillos y salas: llegaron a contabilizar hasta 60 tipos distintos de mosaicos y losetas, una metáfora perfecta del desorden acumulado.

En infraestructura complementaria, se recuperarán 270 hectáreas de áreas verdes para captar agua de lluvia y evitar inundaciones; se ampliarán y crearán espacios de comida rápida; y se sustituirán bandas de equipaje por sistemas tipo “volcán”. 

Al cierre de 2026, el gasto total podría llegar a 9 mil 900 millones de pesos, financiados con recursos “autogenerados” del propio aeropuerto, no con dinero asignado por la Federación.

La promesa está a punto de convertirse en realidad y pronto tendremos “uno de los mejores aeropuertos del mundo”. Lo cierto es que el país ya aprendió que la modernización no siempre va de la mano de la austeridad; depende de la operación diaria y un mantenimiento permanente.

También ha quedado claro que la eficiencia de los servicios públicos no sabe de caprichos sexenales; porque si para arreglar lo básico hicieron falta 14 años de abandono, entonces el problema no era el aeropuerto… era la clase política aterrizando sin vergüenza. 

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LA REFORMA ELECTORAL y la selección de candidatas y candidatos rumbo a las elecciones de 2027 fueron dos de los temas que abordó la presidenta Claudia Sheinbaum con Luisa María Alcalde, dirigente de Morena, y Andrés Manuel López Beltrán, secretario de Organización. 

Entre otras cosas, les pidió cerrar filas con los partidos aliados (PT y PVEM) para lograr la aprobación de la nueva ley que regule las elecciones y evitar sobresaltos en la Cámara y el Senado. 

También, le presentaron un informe sobre los 11 millones de afiliados que tiene el partido y los métodos para elegir candidatas y candidatos, porque todas y todos están metidos ya en la Ruta 2027.

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Y como dice el filósofo… Nomeacuerdo: “La austeridad fue excusa; el descuido, costumbre”.

POR ALFREDO GONZÁLEZ CASTRO  

ALFREDO.GONZALEZ@ELHERALDODEMEXICO.COM                                                                                         

@ALFREDOLEZ

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