La vida de película de Astrid de Noruega, que cumple 94 años: una tiara británica y una princesa que fue primera dama
La Casa Real noruega ha querido aparcar por un día todas las crisis para felicitar a uno de sus miembros más queridos. Con permiso del rey Harald, su hermana, la princesa Astrid, es muy popular. Este jueves cumple 94 años y se ha conmemorado con una foto en la que la Princesa luce más royal que nunca con tiara, joyas históricas que la conectan con Reino Unido y la mejor de sus sonrisas, que dan muestras de la alegría y la vitalidad no están reñidas con la edad y que todo es una cuestión de actitud.
"¡Feliz cumpleaños, princesa Astrid! La princesa Astrid cumple hoy 94. Le deseamos una buena celebración de día!" ha escrito el perfil social de la monarquía nórdica, junto con una fotografía de la Princesa, con una amplia sonrisa, vestida de gala con un increíble aderezo de turquesa y varias condecoraciones.
Las joyas que lleva Astrid de Noruega, quien a pesar de su avanzada edad sigue representando al monarca y a la Casa Real, pertenecieron a la reina Alejandra de Reino Unido (anteriormente Alejandra de Dinamarca), madre de la reina Maud de Noruega, abuela del rey Harald y de Astrid. Además, lleva la orden de San Olav y varias medallas de las Órdenes de la Familia Real de su abuelo, su padre y su hermano sobre un vestido blanco ligero y vaporoso con estrellas.
Nacida el 12 de febrero de 1932, Astrid (por su tía la reina Astrid de Bélgica) Maud Ingeborg (por sus dos abuelas) a los nueve años huyó con la Familia Real cuando Alemania invadió noruega en 1940. Durante los siguientes cinco años vivió a las afueras de Washington hasta que en 1945 regresaron a la patria. Cuando su madre, la princesa heredera Martha, murió en 1954, la princesa Astrid se convirtió en la primera dama de Noruega con tan solo 22 años, acompañando a su padre, que se había quedado viudo. Ocupó este cargo hasta que su cuñada, la entonces princesa heredera Sonia, asumió el cargo en 1968.
En 1961, la princesa Astrid se casó con Johan Martin Ferner en la iglesia de Asker y juntos tuvieron cinco hijos: Catherine, Benedikte, Alexander, Elisabeth y Carl Christian. En 2015 se quedó viuda, pero ha seguido con una vida muy activa. Es una apasionada del deporte y el atletismo y no se pierde una competición desde la grada. Rara vez se ve a la princesa sin su perrita, Wilma. Los perros le han acompañado toda su vida desde que sus padres le regalaron el primero cuando tenía dos años.



