Los kurdos ponen fin a su autonomía en el noreste sirio y se integrarán en el ejército tras semanas de choques con Damasco
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Las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS) -lideradas por milicias kurdas- capitularon este viernes ante las exigencias de Damasco y aceptaron integrarse en el aparato estatal sirio, poniendo fin a su autonomía en el noreste del país.
El acuerdo se fraguó este viernes, en medio de un alto el fuego tras semanas de choques entre ambas fuerzas, que provocaron miles de civiles desplazados. El pacto contempla la fusión de las fuerzas de seguridad locales, la retirada de las milicias kurdas de las líneas del frente y el permiso de despliegue de Damasco en los centros de las ciudades nororientales que han estado hasta ahora bajo control de las fuerzas kurdas: Hasaka y Qamishli. "El acuerdo busca unificar el territorio sirio y lograr la plena integración mediante el fortalecimiento de la cooperación y la unificación de esfuerzos para reconstruir el país", afirmaron en un comunicado las FDS.
Este cambio se produce en un momento de gran tensión en el país. Tras la caída del régimen de Bashar Asad en 2024 con una ofensiva relámpago de las fuerzas del actual presidente, Ahmed Sharaa, el nuevo gobierno ha intentado consolidar el control sobre todo el país, en medio de acusaciones de graves violaciones de derechos humanos contra minorías alevíes en la costa mediterránea y contra los drusos en el sur. En marzo del año pasado alcanzó un pacto con las FDS, que dominaban hasta ahora un tercio del país, para la integración de sus fuerzas en el aparato estatal. Sin embargo, este acuerdo no se llegó a implementar, por lo que Damasco decidió lanzar una ofensiva hace unas semanas para tomar el control del resto del territorio.
Las FDS acabaron cediendo dos importantes provincias al ejército, Deir ez Zor y Raqqa, mientras que el control de las prisiones que albergan miles de combatientes y simpatizantes del Estado Islámico pasaron a manos de las fuerzas gubernamentales, con el beneplácito de Washington, que hasta ahora había apoyado logísticamente a las fuerzas kurdas. Así, las FDS acordaron con Damasco un alto el fuego, para discutir a nivel interno su integración en el aparato estatal, mientras varias milicias kurdosirias llamaron a la movilización total ante el avance del ejército sirio. La situación reveló además, las grandes divisiones en el seno de las FDS, entre los que estaban dispuestos a ceder a una integración y los que no querían renunciar a la autonomía que habían logrado en el territorio.
Implementación
Horas después de anunciarse el acuerdo, la televisión estatal informó de un retraso de su implementación, ya que el ejército no pudo entrar en el centro de Hasaka porque los militantes kurdos aún no habían abandonado la zona. Varias fuentes apuntan que la implementación del acuerdo se pospuso al próximo lunes, incrementando el riesgo de choques entre las divisiones que se oponen al pacto.
El trato también contempla la disolución de las FDS y su incorporación en nuevas unidades militares, incluyendo una brigada compuesta por tres milicias de las FDS. Las instituciones civiles que hasta ahora eran gestionadas por la administración kurda pasarán a manos del estado central. Según el ministerio del Interior, el pacto también establece "derechos civiles y educativos de la comunidad kurda y garantiza el retorno de las personas desplazadas".
Anteriormente el presidente interino Sharaa firmó un decreto reconociendo los derechos culturales y lingüísticos de los kurdos, además de conceder la nacionalidad a los miles de kurdos que siguen siendo apátridas dentro del país, una resolución que por el momento no se ha implementado. "Ambas partes han dado pasos valientes: el gobierno sirio, al ampliar la inclusión y los derechos, y las comunidades kurdas, al adoptar un marco unificado que reconoce sus contribuciones y promueve el bien común", declaró el enviado especial de Estados Unidos a Siria, Tom Barrack. En medio del alto el fuego en el noreste sirio, Washington pactó con Bagdad el traslado de 7.000 presos del Estado Islámico a instalaciones en Iraq, en un intento de asegurar el control de los reos en un momento de inestabilidad regional.