Mark Carney replantea alianza militar con Washington
El primer ministro de Canadá, Mark Carney, lanzó una estrategia industrial de defensa con el objetivo central de reducir la dependencia militar de Estados Unidos en un contexto de tensiones comerciales y geopolíticas bajo la presidencia del magnate republicano, Donald Trump.
El plan, valuado en más de medio billón de dólares canadienses —unos 366 mil millones de dólares estadounidenses en compromisos de seguridad— busca reorientar el gasto, fortalecer proveedores locales y diversificar alianzas.
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“El mundo ha cambiado y Canadá debe cambiar con él”, afirmó el premier al presentar la iniciativa en Montreal. El jefe de gobierno sostuvo que Ottawa ha confiado “demasiado en otros” para su protección, lo que generó “vulnerabilidades” y “dependencias” que ya no puede sostener.
Actualmente, cerca del 75 por ciento del gasto de capital en defensa se destina a Estados Unidos; el objetivo es elevar la adquisición nacional al 70 por ciento para 2035, más del doble del nivel actual.
'Construir, asociarse, comprar'
La estrategia, respaldada con 6 mil 600 millones de dólares en cinco años, se articula bajo el principio “construir, asociarse, comprar”. Incluye diez categorías de “capacidades soberanas”, desde munición y aeroespacial hasta drones, inteligencia artificial y computación cuántica.
También prevé la creación de 125 mil empleos y un aumento de 50 por ciento en exportaciones del sector.
Un eje adicional es el Ártico, donde el deshielo abre nuevas rutas y competencia por minerales críticos. El titular del Ejecutivo en Ottawa insistió en reforzar la soberanía canadiense en esa región estratégica.
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Aunque el primer ministro reconoció que la relación con Washington tiene fortalezas, la definió como “una dependencia” que debe transformarse mediante mayor producción interna y nuevas alianzas. “Siempre elegiremos al mejor proveedor”, aclaró, al admitir que algunas tecnologías estadounidenses seguirán siendo necesarias.
La implementación será clave. David Perry, del Instituto Canadiense de Asuntos Globales, advirtió para el medio canadiense The National Post que “los cambios serán graduales debido a contratos ya firmados por miles de millones”.
Canadá, que se comprometió a elevar su gasto en defensa al cinco por ciento del PIB para 2035 en línea con la OTAN, busca así reposicionarse en un entorno que Carney describe como una ruptura del orden tradicional.