Merz inaugura la Conferencia de Seguridad de Múnich: "Europa acaba de regresar de unas vacaciones de la Historia"

Merz inaugura la Conferencia de Seguridad de Múnich: "Europa acaba de regresar de unas vacaciones de la Historia"

Actualizado

"Este orden mundial ya no existe". Con esta declaración inequívoca, el canciller alemán, Friedrich Merz, ha inaugurado este viernes la Conferencia de Seguridad de Múnich y proclamó el fin del marco estratégico sobre el que Europa ha vivido durante décadas. "Europa acaba de regresar de unas vacaciones de la Historia", ha afirmado, en una autocrítica inusualmente dura sobre la vulnerabilidad del continente, antes de admitir la raíz del problema: "Nadie nos obligó a esta dependencia excesiva de Estados Unidos. Esta dependencia fue autoinfligida".

Merz no ha hablado en términos abstractos ni diplomáticos. Su intervención ha sido un diagnóstico directo sobre el fin de la era de estabilidad estratégica posterior a 1945 y el inicio de una nueva fase dominada por la rivalidad entre grandes potencias. "Tenemos que decirlo en términos aún más duros: este orden mundial ya no existe", ha insistido, subrayando que el entorno internacional ha entrado en una fase en la que el poder, y no las normas, vuelve a ser el factor decisivo.

El canciller ha situado el origen de este cambio en la convergencia de varios procesos simultáneos: la guerra rusa contra Ucrania, la emergencia estratégica de China y la transformación del vínculo transatlántico. Sobre Pekín, ha sido explícito: "China quiere dar forma al orden mundial y utiliza sistemáticamente las dependencias de otros países para lograrlo". La frase refleja un cambio significativo en el lenguaje político alemán, tradicionalmente más prudente hacia China, y apunta a una percepción creciente de la competencia sistémica.

Pero el núcleo político del discurso no ha sido Rusia ni China, sino Europa misma. Merz ha formulado una autocrítica estructural que cuestiona décadas de política europea basada en la externalización de su seguridad. "Europa ha vivido durante demasiado tiempo en una zona de confort que ya no existe", ha dicho en esencia, antes de concretar la responsabilidad: "Nadie nos obligó a depender de esta manera. Fue una decisión que tomamos nosotros mismos".

Ese reconocimiento no implica un distanciamiento de Estados Unidos, sino una redefinición de la relación. "Formar parte de la OTAN no es solo una ventaja estratégica para Europa, también es una ventaja estratégica para Estados Unidos", ha afirmado , en una formulación que presenta la alianza no como una relación de dependencia, sino de interdependencia. "Debemos reparar y reactivar juntos la confianza transatlántica".

El canciller se ha corregido a sí mismo cuando ha mencionado que los aliados han prometido incrementar su gasto en Defensa. "Todos los aliados, casi todos los aliados, se han comprometido a destinar el 5% del PIB", ha precisado, en clara referencia a España.

Al mismo tiempo, ha lanzado una advertencia implícita contra cualquier tentación de unilateralismo estadounidense. "En la era de la rivalidad entre grandes potencias, ni siquiera Estados Unidos será lo suficientemente fuerte como para actuar en solitario", ha afirmado. La frase introduce una idea clave: el vínculo transatlántico no es solo una necesidad europea, sino también una limitación estructural del poder estadounidense.

Merz también ha abordado directamente el debate ideológico emergente entre ambas orillas del Atlántico, especialmente en relación con el auge de nuevas corrientes políticas en Estados Unidos. "La libertad de expresión termina donde se vulneran la dignidad humana y nuestra Ley Fundamental", ha declarado, estableciendo un límite claro entre el marco constitucional europeo y las dinámicas políticas estadounidenses. Fue una defensa explícita del modelo político europeo frente a la creciente polarización occidental.

El canciller ha insistido en que Alemania no aspira a convertirse en una potencia hegemónica, pero sí a asumir un papel de liderazgo dentro de Europa. "La política de grandes potencias no es una opción para Alemania. Liderazgo en asociación, sí. Fantasías hegemónicas, no", ha afirmado. La frase refleja el equilibrio que Berlín intenta mantener entre asumir más responsabilidad estratégica y evitar cualquier percepción de dominación.

"Reforzar el pilar europeo"

Sin embargo, ese liderazgo implica cambios concretos. Merz ha confirmado la necesidad de reforzar el pilar europeo dentro de la arquitectura de seguridad occidental y de desarrollar capacidades propias. "Debemos construir un pilar europeo fuerte y autosuficiente dentro de la Alianza", ha dicho , subrayando que el objetivo no es sustituir a la OTAN, sino garantizar que Europa pueda actuar incluso en escenarios de incertidumbre transatlántica.

El trasfondo de esta afirmación es el debate creciente sobre la autonomía estratégica europea y, en particular, sobre la disuasión nuclear. Aunque ha evitado entrar en detalles técnicos, Merz ha declarado claro que Alemania está preparada para participar en ese debate. "He mantenido con el presidente francés, Emmanuel Macron, las primeras conversaciones sobre la disuasión nuclear europea", ha señalado durante su discurso. La cuestión, implícita en su discurso, es si Europa puede permitirse seguir dependiendo exclusivamente de la garantía nuclear estadounidense en un entorno geopolítico cada vez más volátil.

Más allá de las cuestiones militares, el canciller subrayó que el desafío es también psicológico y político. "Debemos cambiar nuestra forma de pensar", ha afirmado. "El mundo ha cambiado, y nosotros debemos cambiar con él". La frase sintetiza el objetivo central de su intervención: preparar a la opinión pública europea para una nueva era caracterizada por la competencia estratégica, la incertidumbre y la necesidad de asumir responsabilidades que durante décadas habían sido delegadas.

En su conclusión, Merz ha vinculado directamente el destino de Alemania al de Europa. "Si Europa fracasa, Alemania fracasa", ha señalado. La frase resume una realidad estructural: Alemania no puede proteger sus intereses estratégicos fuera del marco europeo.

El discurso no ha ofrecido soluciones definitivas ni anuncios espectaculares, pero sí algo más significativo: el reconocimiento explícito, por parte del canciller alemán, de que el mundo en el que Europa construyó su prosperidad y su seguridad ha desaparecido. La intervención de Merz no ha sido una advertencia sobre el futuro, sino una constatación sobre el presente. Europa, dijo en esencia, ya no vive en el orden que la protegía. Ahora tendrá que aprender a vivir en el mundo tal como es.