¿Qué tan buena idea es tener elecciones baratas?

¿Qué tan buena idea es tener elecciones baratas?

La transición democrática en México no llegó por la madurez de los partidos políticos. No fue una graciosa concesión de la clase que gobernaba, aunque debemos admitir que tampoco fue únicamente una respuesta a la presión hecha por los partidos de oposición de entonces.

En realidad, fue una suma de todos esos factores y el hecho de que a la comunidad internacional entonces le importaba la calidad de las instituciones y qué tanto los actores políticos podían apegarse a las reglas.

Si bien el costo de las elecciones en México es elevado, también debemos entender que ha ido respondiendo a una serie de necesidades para que todos los actores políticos pudieran confiar en el proceso.

Unas elecciones en duda por todos los actores o una buena parte de ellos, trae un sistema político con poca legitimidad y eso afecta la estabilidad del país.

Si bien podemos revisar una buena parte de los gastos que ejercemos en años electorales, recortar a rajatabla las funciones del árbitro no necesariamente traerá un mejor efecto.

Las elecciones en México son caras, pero también tienen elementos que las hacen seguras.

Al menos hasta ahora las transiciones entre partidos, si bien han traído algunas protestas y desencuentros, en términos generales se han podido garantizar votaciones más o menos confiables.

El sistema democrático que tenemos actualmente es una suma de concesiones, presiones sociales y también una necesidad de ser un Estado efectivo.

Esto último porque tener un Estado de derecho que funcione y haga cumplir las normas da certeza a empresas, inversiones y la misma ciudadanía.

Por eso la duda genuina de hoy es en dónde exactamente queremos hacer un recorte de recursos.

¿Requerimos una modificación del sistema únicamente por la necesidad de gastar menos? ¿Tenemos claro que estamos cediendo en la intención de bajar el costo?

Un punto de referencia de la disminución de costos podemos tenerlo en cómo se llevaron a cabo las elecciones del poder judicial.

Hubo cambios en el número de casillas disponibles —que impacta directamente en la posibilidad de las personas de acudir a votar— también cambió cuánta capacitación se logra impartir, esto en lo que contribuyes es en tener conteos que sean eficientes y transparentes.

También repercute en los materiales que pueden utilizarse en la elección y en una buena cantidad de candados y acuerdos que fueron construyéndose desde hace décadas para solidificar la democracia.

Si lo que buscamos es tener cada vez más certeza en las elecciones, quitar candados y procesos de fiscalización difícilmente será posible. Si lo que queremos es solo abaratar las elecciones tendríamos que pensar para qué las queremos más baratas.

Porque hay una distancia de un país democrático a un país cuestionado en sus sucesiones. La brecha es muchísima y podría ser mucho más costosa de lo que se ve en los números.

      @Micmoya