¿Quién gobierna Estados Unidos?
Especialistas han diagnosticado la locura en la historia. Calígula y Nerón seguramente padecían personalidad límite, psicosis, delirios de grandeza, envenenamiento por plomo y síndrome de Cushing. De Iván el Terrible, suponen que sufría envenenamiento por mercurio, locura por sífilis, trastorno bipolar y síndrome del lóbulo temporal. Carlos VI de Francia y Jorge III de Inglaterra padecían porfiria.
Así que después de Davos, ya no necesitamos fingir: Trump, no las trae todas consigo. La teoría del doctor Héctor L. Frisbie es que Donald Trump se derrumbará debido a su enfermedad mental y no llegará ni al Mundial de futbol. Bruce Willis, quien en este momento ya no reconoce a nadie, padece de lo mismo.
El doctor asegura que no es buena idea diagnosticar a políticos, desde que en 1964 el candidato a la presidencia de Estados Unidos, Barry Goldwater, fue diagnosticado en una revista y al perder en la contienda, llevó a juicio a todo mundo: Editorial, doctor y a cuantos se replicaron la teoría. Sin embargo, el Dr. Frisbie se atreve a asegurar que se trata de una demencia fronto-temporal.
El hecho de que olvide el comportamiento correcto en público, por ejemplo, llamarle “cerdita” a Rosie O’Donnell. O que en plena reunión con petroleros en la Sala Oval se levante abruptamente para observar por la ventana su salón de baile en construcción, son signos de desinhibición conductual.
Tiene mecha corta, por lo que la vocera debe estar en todo momento junto a él para tocarle el brazo cuando se está pasando de la raya. Todo esto apunta a una disminución de la corteza prefrontal y las cortezas orbitales.
También nos hace recordar que esto empezó por lo menos hace 10 años, por lo que ahora es más mentiroso y fantasioso. Padece confabulación. Se cuenta una mentira y se la cree.
No es un trastorno psicótico. Y dice textualmente el especialista: “El presidente Trump se comunica de forma incoherente, tangencial, dramática y desorganizada. Esto se trata de una afasia, que quiere decir que cuando una persona está ejecutando un comando escrito o hablado, no se entiende bien. Como cuando alguien se recupera de una embolia cerebral. Otra característica es alternar apatía y excitación.
Trump lo mismo se queda dormitando en algunos eventos, pero a las tres de la mañana envía cartas incoherentes a Suecia por no darle el Nobel. Se le ha visto que en unos cuantos segundos debe absorber su saliva varias veces, precisamente por la falla en el bulbo, esa área del cerebro encargada de esta función. Y otra característica de este padecimiento es que no reconocen lugares, por lo que se recomienda poner letreros en la casa para ayudar a las personas enfermas. Por algo pusieron en la Casa Blanca, hace no mucho, los letreros de cada puerta en dorado”.
Si esto es cierto, ¿quién gobierna realmente en Estados Unidos? Recordemos al mandatario embalsamado del Otoño del Patriarca.
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POR FERNANDA TAPIA
COLABORADORA
@TAPIAFERNANDA
MAAZ