Trump apuesta por el acuerdo bajo presión con Cuba tras el jaque petrolero

Trump apuesta por el acuerdo bajo presión con Cuba tras el jaque petrolero

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La partida geopolítica sobre Cuba acaba de empezar y ya arroja cambios sustanciales. La cancillería revolucionaria subrayó en las últimas horas que está dispuesta a mantener un "diálogo respetuoso y recíproco", incluso a "reactivar y ampliar la cooperación bilateral con Estados Unidos", horas después de que Donald Trump anunciara al mundo que su Gobierno estaba hablando con las más altas esferas del poder castrista.

"Creo que vamos a llegar a un acuerdo con Cuba", aventuró el mandatario estadounidense, que movió ficha la semana pasada al forzar un jaque petrolero contra la isla caribeña.

La caída de Nicolás Maduro y la orden ejecutiva que amenaza con aranceles a los países que vendan o suministren petróleo a la isla han puesto al castrismo contra las cuerdas en el peor momento posible, con una crisis sistémica que azota al país de oriente a occidente y con constantes apagones, fruto de la falta de combustible y de un sistema eléctrico nacional avejentado y corrompido.

En la mira de Washington está la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, empeñada en asistir a la revolución con petróleo solidario para reemplazar al crudo regalado por el chavismo. Cuba necesita comprar 70.000 barriles al día en el mercado internacional, pero no cuenta con las divisas suficientes para hacerlo. Las autoridades de La Habana incluso revendían el petróleo venezolano en alta mar para obtener esos dólares que no tiene.

Desde la operación militar del 3 de enero, que provocó la muerte de los 32 escoltas cubanos del primer anillo de seguridad de Maduro, el presidente Miguel Díaz-Canel había apostado por encarar la situación con la puesta en marcha de un proceso que llegaría hasta la declaración del estado interno de guerra. El mandatario ya no se quita el traje militar verde olivo; incluso el domingo participó en una ejercicio táctico defensivo en el municipio de Diez de Octubre.

El consuelo que llega desde el exterior, un clásico de las revoluciones, de muy poco sirve en la actual coyuntura. El canciller ruso, Serguei Lavrov, criticó las presiones económicas y militares y alertó sobre el deterioro de la situación económica en la isla. Nada más.

Buen conocedor de cómo están las cosas dentro de la isla, de sus carencias cotidianas, es el jefe diplomático estadounidense, Mike Hammer, que se ha hecho famoso gracias a su desafío sobre el terreno al régimen. Los cubanos que le reciben son hostigados, pero eso no amedrenta a sus gentes. El Gobierno incluso le ha montado varios actos de repudio al diplomático, que los ha esquivado con su sentido del humor.