Un accidente de un avión de transporte estadounidense cierra la base de Morón una semana y desvía el tráfico aéreo de Washington a Rota

Un accidente de un avión de transporte estadounidense cierra la base de Morón una semana y desvía el tráfico aéreo de Washington a Rota

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La base aérea de Morón, en Sevilla, estuvo cerrada este domingo debido a un accidente sufrido por un avión de transporte estadounidense C-17 que forma parte del enorme despliegue militar con el que Washington está rodeando a Irán.

Es imposible saber si estos movimientos son parte de las maniobras militares que Estados Unidos ha lanzado en Oriente Próximo, de rotaciones de fuerzas o la antesala de una nueva intervención en Irán. Pero la operación recuerda por su complejidad a la que tuvo lugar en junio pasado, cuando Estados Unidos intervino del lado de Israel en el bombardeo de ese país contra el programa nuclear iraní, en lo que se ha dado en llamar la Guerra de los 12 días. En aquella ocasión, España fue casi la gasolinera de Estados Unidos en la guerra.

Al igual que entonces, la operación es inviable sin las bases de Estados Unidos en España y en Europa, un continente al que el Gobierno de Trump tiende a insultar de manera rutinaria por su presunta falta de apoyo a Washington. Y ahí España es clave. Lo cual lleva al accidente del domingo, que va a mantener Morón cerrada hasta el viernes que viene y ha provocado el desvío a la base naval de Rota del tráfico aéreo con destino a Oriente Próximo. Eso es lo que afirman las comunicaciones internas de la Fuerza Aérea de Estados Unidos que han sido filtradas a las redes sociales, en lo que parece un fallo de disciplina, dado que no se ha divulgado información clasificada.

Según esas fuentes, el accidente se debió a que uno de los cuatro motores de un avión de transporte C-17 falló durante el despegue. El avión tuvo que abortar la operación y, en el proceso, reventaron ocho de sus catorce neumáticos. El aparato quedó el domingo atravesado en la pista, sin que se produjeran heridos en el incidente. El C-17 mide algo más de 50 metros y puede transportar hasta 77,5 toneladas de carga. El viernes, tres aviones-cisterna KC-135 habían salido de Morón hacia la base de Al Udeid, en Qatar, frente a Irán.

El cierre temporal de Morón ha dejado atascados en la base al menos a un avión-cisterna KC-46, que reabastece de combustible en vuelo a otros aviones, y a varios aviones EA-18, especializados en interferir y destruir radares e instalaciones de guerra electrónica. Al mismo tiempo, el aeropuerto de Rota ha registrado un considerable aumento de actividad debido al desvío de aviones hacia esa instalación, sobre la que han volado en los últimos días, en dirección a Oriente Próximo, varios F-22 y F-35, los dos aviones de combate más modernos que tiene Estados Unidos.

A Rota también han llegado más KC-46 y EA-18. Estos últimos, especializados en destruir defensas antiaéreas para abrir paso a aviones de ataque a tierra, vuelan desde Puerto Rico, donde habían sido destinados en diciembre dentro de la Operación Flecha del Sur, que culminó con al apresamiento del dictador venezolano Nicolás Maduro el 3 de enero.

Asimismo, procedentes de la Operación Flecha del Sur, son los F-35 que han sido vistos en la base estadounidense de Lajes, en el archipiélago de Azores, de soberanía portuguesa, en medio del Océano Atlántico, que suele ser usada como escala en los vuelos de los aviones militares de Estados Unidos a Europa y Oriente Próximo.

También ha cruzado España -desde Asturias hasta Barcelona- un E-11A, especializado en coordinar desde el aire operaciones aéreas complejas que involucran a diferentes tipos de aeronaves (misiles, drones y aviones con especificaciones y misiones variadas).

Otros países europeos también han sido escenario de visitas más o menos inusuales de plataformas de combate estadounidenses. Una de las más significativas es la llegada a la base de Mildenhall, en el Reino Unido, de un WC-135, un avión muchísimo más especializado que el E-11A o el EA-18. Estados Unidos sólo tiene 10 unidades de este aparato, cuya misión es detectar radiación nuclear. Su presencia en Mildenhall ha desatado la especulación acerca de si Donald Trump planea usarlo bien para tratar de detectar radiación que pudiera proceder del programa nuclear de Irán para decidir si ataca determinadas instalaciones, o -y esto parece más probable- para determinar si, después de un bombardeo, se han producido emisiones radioactivas.

Estos desplazamientos son sólo una parte de los movimientos de tropas estadounidenses hacia Oriente Próximo, que incluyen la bien publicitada presencia del portaaviones nuclear Abraham Lincoln en Oriente Próximo. Además, Washington ha situado en la región al menos ocho destructores con capacidad para lanzar tanto misiles crucero como misiles antimisiles para proteger sus fuerzas como a las de Israel, que, en caso de un ataque, sería blanco de las represalias de Teherán, así como a unidades especializadas en transporte, reabastecimiento y hasta rescate de tripulaciones de aparatos abatidos en territorio hostil.

El Pentágono también ha enviado a Oriente Próximo varias baterías antimisiles THAAD con las que defendió a Israel de los ataques iraníes en junio. En aquella ocasión, Estados Unidos afirmó haber lanzado en aquella ocasión 230 misiles antiaéreos para proteger a Israel de los misiles iraníes y otros 30 para defender Al Udeid. Además, el 22 de junio Washington lanzó 75 bombas y misiles contra instalaciones nucleares iraníes.