80 años de honor con México, desde el cielo hasta la misión
Este año, la Brigada de Fusileros Paracaidistas de la Secretaría de la Defensa Nacional se prepara para conmemorar 80 años de historia: ocho décadas de entrega, disciplina y compromiso con México, desde el cielo hasta la misión.
Realizan misiones de rescate e infiltraciones en tierra, mar y aire
A lo largo de este tiempo, este grupo de élite ha respondido al llamado en misiones que van desde el rescate de la población civil hasta la infiltración táctica en situaciones de emergencia, ya sea en tierra, mar o aire, una trayectoria forjada con disciplina, sacrificio y valor.
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Pero llegar a portar las alas doradas y la boina roja no es un privilegio sencillo. Todo soldado que aspira a formar parte de la Brigada debe someterse a un exigente proceso de preparación: el Curso de Combatiente Paracaidista, donde durante siete semanas de entrenamiento intenso, divididas en tres fases, cada aspirante pone a prueba su resistencia física y fortaleza mental.
La primera fase inicia con un ritmo implacable, apenas la primera semana, los soldados reciben adiestramiento para patrullas de reconocimiento y combate. Aprenden técnicas de navegación, medicina táctica y natación, este es el primer filtro, donde el cuerpo aprende obedecer y la mente a resistir.
La segunda etapa se desarrolla en el Campo Militar 37, en San Miguel de los Jagueyes, donde los combatientes se concentran en tareas de tiro. Cada ejercicio exige precisión, control y temple, cualidades indispensables para enfrentar escenarios reales de riesgo.
Después, el entrenamiento se eleva al siguiente nivel. Durante las tres semanas siguientes, los aspirantes comienzan su instrucción aerotransportada. En tierra, albercas y plataformas, los combatientes se familiarizan con la metodología del salto y el despliegue del paracaídas.

México destacando en su paracaidismo militar
Cada movimiento es repetido hasta convertirse en reflejo, cada procedimiento memorizado como una regla de vida, ya que cada práctica los acerca al momento en que deberán confiar su vida al equipo y a lo aprendido.
La prueba final llega en la Base Aérea Militar N.11, en Santa Gertrudis, Chihuahua. Ahí, una vez concluido el adiestramiento, cada soldado es evaluado con cinco saltos de calificación desde una aeronave. Solo entonces, quienes logran superar esta etapa son aceptados.
Sin embargo, el aprendizaje no termina ahí. Dentro de la Brigada, la capacitación es constante en distintas áreas: adiestramiento de elementos, mantenimiento de paracaídas, instrucción acuática, prácticas en túnel de viento y ejercicios de combate. Todo se realiza con un mismo propósito: estar listos para responder de manera inmediata ante cualquier acontecimiento.
Es por ello que gracias a tan disciplinado entrenamiento los paracaidistas dominan
diferentes tipos de salto, entre ellos: el de paracaídas con cinta estática, a 500 metros de
altura o el de caída libre, donde el silencio del cielo pone a prueba la destreza y el carácter
del combatiente, llegando a alcanzar hasta los 2 mil metros de altura.
En el marco del 80 aniversario de la Brigada de Fusileros Paracaidistas, como parte de los
festejos la Secretaría de Defensa ha iniciado diversas actividades conjuntas con militares de otros países, entre las que destacan saltos en conjunto y el intercambio de Alas de
Paracaidistas; estas actividades permiten compartir tácticas, procedimientos y experiencias, fortaleciendo la interoperabilidad y la confianza entre ejércitos amigos.
La celebración por los 80 años de la fundación de esta brigada de élite reafirma el papel de
los paracaidistas mexicanos dentro de la cooperación militar internacional.