Dinamarca califica de "franca y constructiva" su reunión con EEUU pero advierte: "Es evidente que el presidente Trump desea conquistar Groenlandia"
Poco más de una hora, sin cámaras, ni posados para saludos. La esperada reunión entre una delegación de alto nivel de Dinamarca y Groenlandia con sus contrapartes de Estados Unidos, nada menos que en la Casa Blanca y con la presencia del vicepresidente, J. D. Vance, ha concluido este miércoles sin grandes avances, pero aparentemente sin una crisis todavía mayor. "Ha sido una conversación franca pero constructiva", ha explicado el ministro de Exteriores danés, Lars Løkke Rasmussen, admitiendo que ambas partes siguen discrepando sobre el futuro de Groenlandia, pero que han aceptado crear un "grupo de trabajo de alto nivel" que se reunirá "en las próximas semanas" para ver cómo se puede avanzar para abordar las preocupaciones de seguridad estadounidenses. "Queremos trabajar en estrecha colaboración, pero debe ser una cooperación respetuosa. No es fácil pensar en soluciones innovadoras cuando te despiertas cada mañana con diferentes amenazas (...) No logramos cambiar la postura estadounidense. Es evidente que el presidente desea conquistar Groenlandia", añadió Rasmussen.
Semblantes serios de los europeos, cada vez más alarmados por las presiones y amenazas de sus socios de la OTAN, completamente decididos a quedarse un territorio estratégico para la seguridad del Ártico. El ministro ha recordado que "Estados Unidos ya cuenta con un amplio acceso militar a Groenlandia y en virtud del acuerdo de defensa de 1951, siempre puede solicitar un aumento de su presencia en Groenlandia. Si Estados Unidos tiene alguna otra solicitud que hacer al respecto, la examinaríamos de forma constructiva. Las conversaciones se centraron en cómo garantizar la seguridad a largo plazo en Groenlandia, y en este aspecto, nuestras perspectivas siguen discrepando. Debo decir que el presidente ha dejado clara su opinión y que nuestra postura es diferente", ha afirmado. "No queremos pertenecer a EEUU", ha dicho por su parte la ministra de Exteriores groenlandesa.
Copenhague tenía como objetivo calmar la situación, frenar la escalada de las últimas horas y las crecientes amenazas de Trump y cambiar los términos de una discusión que EEUU está construyendo en torno a lo que considera una amenaza existencial para el territorio... Pero por parte rusa o china. Y encontrar una forma de abordar las necesidades de todos. "Si eso es factible, no lo sé. Espero, y quisiera expresarlo así, que se pueda bajar la temperatura que hemos tenido durante los últimos 13 meses con estas discusiones en curso y las redes sociales. Esta es, de hecho, la primera vez que pudimos sentarnos al más alto nivel político para debatirlo. También fue una gran oportunidad para Vivian y para mí de desafiar la narrativa existente, porque no es una narrativa verdadera sobre buques de guerra chinos por todas partes. Según nuestra inteligencia, no hemos tenido un buque de guerra chino en Groenlandia durante aproximadamente una década. Así que, desde esa perspectiva, fue una reunión muy constructiva, como dije, una discusión franca entre socios iguales, y ahora al menos tenemos que intentarlo", ha añadido
Nada era normal en este encuentro. No lo es que un país de la UE, el que más bajas sufrió en términos proporcionales ayudando a EEUU en la guerra de Irak, se vea contra las cuerdas de esta forma. No es habitual que el vicepresidente de la primera potencia del planeta se sume a una cita de ministros de Exteriores, pero poco sorprende después de su visita exprés hace unos meses a una base militar estadounidense en Groenlandia para dejar claro que van en serio. Ni tener que aclarar que su país no tiene "sólo trineos con perros" para su defensa ("El Reino de Dinamarca ya ha incrementado su propia contribución al destinar fondos adicionales para capacidades militares, no trineos para perros, sino barcos, drones, aviones de combate"). Y no es en absoluto lo normal, o al menos no lo era hasta hace muy poco, que el presidente de EEUU diga, poco antes de la llegada de sus invitados, que cualquier escenario que no implique la propiedad de su país de un territorio amigo es inasumible.
"Estados Unidos necesita Groenlandia para su seguridad nacional. Es vital para la Cúpula Dorada que estamos construyendo. La OTAN debería liderar el camino para que la consigamos. Si no lo hacemos, Rusia o China lo harán, ¡y eso no va a suceder! Militarmente, sin el vasto poder de Estados Unidos, gran parte del cual construí durante mi primer mandato y que ahora estoy elevando a un nivel nuevo y aún más alto, la OTAN no sería una fuerza eficaz ni disuasoria, ¡ni de lejos! Ellos lo saben, y yo también. La OTAN se vuelve mucho más formidable y eficaz con Groenlandia en manos de Estados Unidos. Cualquier cosa menos que eso es inaceptable", escribió el presidente en su red social, marcando el tono antes de la reunión de hoy.
"No voy a renunciar a ninguna opción. Groenlandia es muy importante para la seguridad nacional, incluida la de Dinamarca. Y el problema es que Dinamarca no puede hacer nada al respecto si Rusia o China quieren ocuparla, pero nosotros podemos hacer todo lo posible. Todos lo vieron la semana pasada con Venezuela. Podemos hacer todo lo posible para que ese tipo de cosas no sucedan. No podemos confiar en que Dinamarca pueda defenderse. Hablaban de poner un trineo tirado por perros, y lo decían en serio", insistió horas después, desde el Despacho Oval, pero antes de recibir un briefing sobre el contenido de las negociaciones.
Muchos temían estos días una encerrona similar a la de Volodimir Zelenski el año pasado en el Despacho Oval. Pero ni Trump estuvo presente ni hubo cobertura en directo. Por parte norteamericana estaban Vance, el secretario de Estado, Marco Rubio, sus asesores principales y el embajador en Copenhague, Ken Howery. Por parte danesa, el ministro de Exteriores, Lars Løkke Rasmussen, con sus principales ayudantes, especialmente Jeppe Tranholm-Mikkelsen, un veterano que fue durante años secretario general del Consejo en Bruselas, uno de los puestos clave de la UE, y que al concluir la reunión chocó su puño con su jefe, como muestra de alivio o de satisfacción por su desempeño. También estaban en la delegación Vivian Motzfeldt, la ministra de Exteriores de Groenlandia, con su equipo, incluyendo su representante especial para EEUU en Washington.
La tensión era evidente e inevitable. El martes, al ser preguntado por las palabras del primer ministro de Groenlandia afirmando no querer ser parte de EEUU y preferir mantener su relación con Dinamarca, Trump se burló de él, como lo ha hecho una y otra vez sobre la capacidad del país europeo de defender el territorio, diciendo que la única forma que tienen es enviar más trineos de perros. "¿Quién ha dicho es? Bueno, ese es su problema. No estoy de acuerdo con él. No sé quién es, no sé nada de él. Pero eso va a ser un gran problema para él", zanjó con absoluto desprecio.
En condiciones normales, una reunión de este tipo debería haber tenido como punto casi único abrir iniciar un diálogo sobre seguridad, cooperación y cómo EEUU puede aumentar su presencia en Groenlandia, que de facto control' con sus bases militares o estaciones de radares. Pero la presencia de Vance, el encargado oficioso de lograr la renuncia danesa al territorio, y la brevedad del encuentro dejan poco margen para el optimismo. Mientras los dos lados estaban hablando, la Casa Blanca publicó una viñeta con dos trineos tirados por perros y con banderas, en la que instaba a los habitantes de Groenlandia a escoger entre dos vías, sólo dos: el camino que lleva a Washington o el que lleva a Rusia y China.
"Nosotros, el Reino de Dinamarca, seguimos creyendo que la seguridad a largo plazo de Groenlandia puede garantizarse dentro del marco actual, el Acuerdo de 1951 sobre la Defensa de Groenlandia y el Tratado de la OTAN. Para nosotros, las ideas que no respeten la integridad territorial del Reino de Dinamarca ni el derecho a la autodeterminación del pueblo groenlandés son, por supuesto, totalmente inaceptables. Por lo tanto, seguimos teniendo un desacuerdo fundamental, pero también estamos de acuerdo en discrepar, por lo que seguiremos dialogando. Hemos decidido formar un grupo de trabajo de alto nivel para explorar si podemos encontrar una solución común. En nuestra opinión, este grupo debería centrarse en cómo abordar las preocupaciones de seguridad estadounidenses, respetando al mismo tiempo las líneas rojas del Reino de Dinamarca. Esperamos que dicho grupo se reúna por primera vez en unas semanas", han dicho los ministros danés y groenlandesa a la puerta de la embajada europea en Washington.
Trump ha puesto la cuestión de la propiedad desde el primer día de su vuelta al poder. Por las buenas, mediante una compra, o por las malas. Fuentes del entorno de Trump citadas por diversos medios dicen que quiere pasar a la historia por la mayor incorporación de territorio del último siglo, y que las atribuciones del Congreso sobre anexiones le dan igual. La cadena NBC, citando a "tres personas familiarizadas", ha publicado oportunamente este miércoles por la mañana que Estados Unidos podría tener que pagar hasta 700.000 millones de dólares en una adquisición. "La estimación fue elaborada por académicos y ex funcionarios estadounidenses como parte de la planificación en torno a la aspiración de Trump de adquirir la isla de 2.000.000 kilómetros cuadrados como protección estratégica en el Ártico contra los principales adversarios de Estados Unidos, según estas fuentes. Impone un costo de más de la mitad del presupuesto anual del Departamento de Defensa a la prioridad de seguridad nacional de Trump", dice el artículo.