Planificar una reforma siempre da vértigo. No solo por el trastorno que implica en tu vida, sino también por la planificación previa, la contratación de profesionales, los permisos, el presupuesto… Hay tantas cosas que se nos escapan que es importante contar con la experiencia de los expertos para delegar todas las tareas posibles y que reformar tu casa se convierta en una experiencia más agradable. Pero también hay que saber qué pasos deben tomar y quién es responsable de los permisos. Por eso hemos hablado con el arquitecto Eloi Camacho (www.eloicamacho.com), quien nos ha contado todo lo que debemos saber para que reformar no dé tanto miedo. Esto es lo que nos ha contado.
Todo empieza fantaseando y buscando inspiración. Cómo queremos que sea nuestra cocina soñada, el almacenaje que necesitas en casa, cómo será la iluminación… Y después encontrando ese profesional que te infunda seguridad para acompañarte durante varios meses y en el que tendrás que confiar al cien por cien. Pero antes de meterse a hablar de acabados o cómo será la distribución, es importante que este experto y su equipo revisen varios aspectos clave que determinarán no solo el presupuesto, sino que evitarán sorpresas más adelante.
Según el arquitecto Eloi Camacho, estos factores que hay que valorar previamente son “cómo se encuentra la estructura, el estado de las instalaciones y la normativa urbanística. También hay que analizar el estado de muros, forjados o posibles patologías visibles, así como comprobar la antigüedad y el trazado de las instalaciones y confirmar si hay condicionantes urbanísticos o de protección. Todo eso es lo que permite proyectar con criterio”.
Y nos hace una advertencia: “Cuando estas comprobaciones se hacen bien desde el inicio, la obra deja de ser una aventura incierta y se convierte en un proceso mucho más tranquilo, evitando sobrecostes y retrasos durante el proceso”.
Si te gustan las revistas de decoración, sigues a algún interiorista o tienes un conocido que se ha metido en una gran reforma, puede que hayas escuchado que se han tenido que realizar catas. Pero, ¿cuándo es realmente necesario realizarlas y qué información clave aportan sobre el estado de la vivienda?
Según nos cuenta Eloi, “las catas son especialmente recomendables en viviendas antiguas o reformas integrales donde se va a intervenir en profundidad. No siempre son necesarias, pero nos ayudan a conocer mejor el edificio en el que vamos a intervenir. Resultan muy útiles cuando casi no disponemos de información previa sobre el edificio en cuestión”.
Para el arquitecto son especialmente recomendables cuando no hay información clara sobre la estructura, los muros o las instalaciones ocultas. “Nos aportan datos que no se ven a simple vista y permiten tomar mejores decisiones. En muchos casos, una cata puede evitar improvisaciones durante la obra, ayudando a definir mejor el presupuesto desde el principio y evitando posibles problemas a futuro”, nos explica.
Es normal que si te acabas de comprar un piso te imagines qué suelo vas a poner, cómo serán las paredes o si vas a cambiar las puertas. Pero, hay muchas intervenciones que no se ven y que hacen que tu fututo hogar sea realmente confortable. De hecho, en pisos antiguos es importante evaluar el estado de las instalaciones de fontanería, electricidad y saneamiento para decidir si hay que renovarlas por completo.
“En viviendas muy antiguas, lo habitual es que las instalaciones no cumplan los estándares actuales, aunque aparentemente funcionen. La evaluación se basa sobre todo en la antigüedad y en el material utilizado. Instalaciones de fontanería con tuberías de hierro o plomo, cuadros eléctricos sin protecciones adecuadas o bajantes comunitarias muy antiguas suelen ser indicativos claros de renovación. En estos casos, más que reparar, lo que recomiendo es aprovechar la reforma para actualizarlo todo, ganando seguridad, eficiencia y tranquilidad a largo plazo”, nos explica el arquitecto.
Cuando contrates a un profesional, asegúrate de que cumple con todos estos requerimientos antes de firmar el presupuesto de obra, especialmente si el piso es muy antiguo. Además, también conviene fijarse en ciertas señales de alerta pueden indicar problemas estructurales que hay que detectar antes de firmar nada. “Hay señales que conviene no pasar por alto –nos dice Eloi–, como grietas continuas, fisuras en diagonal, suelos con desniveles importantes o puertas que no ajustan correctamente. También las humedades persistentes en zonas estructurales pueden ser un aviso. No tienen por qué significar un problema grave, pero sí recomiendo en estos casos que haya una revisión técnica previa. Detectarlas antes de cerrar un presupuesto permite valorar el alcance real de la intervención y evitar desviaciones importantes durante la obra”.
Al comenzar una obra en casa, es importante saber qué licencias necesitas y si las tienes que solicitar tú o lo hace el equipo de profesionales que has contratado. Las licencias necesarias “dependen del tipo de reforma, pero como mínimo es necesaria una comunicación o licencia de obra menor. En reformas integrales o en las que se modifique la distribución o la estructura es necesaria una licencia de obra mayor. En edificios plurifamiliares también es posible que los estatutos de la comunidad establezcan que se deba obtener una autorización de los vecinos”, nos explica el arquitecto.
Ten en cuenta que lo habitual es firmar una autorización que delegue en el arquitecto, interiorista o la empresa constructora, pero el responsable legal sigues siendo tú. Según nos cuenta Eloi, “empezar una obra sin los permisos adecuados puede derivar en sanciones económicas y en la paralización inmediata de la obra. Por eso, una parte importante de nuestro trabajo como arquitectos también es acompañar al cliente en todo este proceso, dándole seguridad y evitando problemas innecesarios”.
El estado actual de la vivienda influye (y mucho) en el presupuesto final. Nos lo confirma Camacho: “Evidentemente, depende mucho de cómo se haya conservado en el tiempo, pero el estado en el que se encuentra la vivienda condiciona totalmente el presupuesto. Cuanto más antigua sea, mayor es la probabilidad de encontrar elementos a sustituir durante la obra”.
Otra de las recomendaciones que seguramente hayas leído o te suene de los programas de reformas es contar con parte del presupuesto para contingencias. “En reformas integrales recomiendo prever un margen de imprevistos en torno al 10%, esto sería lo ideal, especialmente en edificios antiguos. Este colchón permite tomar decisiones con calma si aparece alguna sorpresa sin comprometer el desarrollo del proyecto. Sobre todo, si antes no hemos hecho las catas necesarias…”.
Aunque tú, cuando piensas en la reforma de tu casa, solo visualizas tu piso, es importante tener en cuenta el resto del edificio, ya que puede condicionar cómo se desarrollará todo el proceso. “Normalmente, cometemos el error de pensar solo en la vivienda, obviando el estado del edificio en su conjunto. La estructura, las bajantes comunitarias, las fachadas y las zonas comunes pueden condicionar totalmente el proyecto y la reforma”, nos cuenta el arquitecto.
Otro factor que destaca el experto es que es importante “saber si hay rehabilitaciones previstas en el edificio que puedan afectar a la vivienda en el futuro. Entender el contexto completo del edificio desde un inicio nos permite plantear reformas más coherentes y duraderas”, finaliza.