El confusionismo de la 4.T-2.P

El confusionismo de la 4.T-2.P

Con mucha frecuencia, los hechos delictivos, los crímenes y las muertes inexplicables son atribuidos a la fatalidad, al accidente o a la triste circunstancia de pasar por el sitio equivocado en el peor momento o a la mala vista de los criminales, quienes en el extremo llegan a confundir a un capo (Chapo) con un príncipe de la iglesia (Posadas), como ya ha ocurrido en el surrealista confusionismo mexicano.   

Hace unos cuántos días, un grupo de técnicos de la empresa minera canadiense Vizsla Silver fue secuestrado en Sinaloa. Los cadáveres han ido apareciendo por tandas y la explicación entre angas y mangas: “...Es de que los confundieron, señito”.

Y entre confusos y confundidos, Omar García Harfuch, secretario de Seguridad, junto a la señora presidenta (con A) —cuya magistratura suprema debería ocuparse de asuntos superiores a lo policiaco—, nos dice con absoluta seriedad: “tras las primeras detenciones de cuatro personas —realizadas por el Ejército—, se descubrió que los mineros fueron confundidos con integrantes de un grupo antagónico. Esas son las primeras declaraciones. Vamos a tener más información y, por supuesto, vamos a tener más detenidos al respecto”. 

Ahora se indaga si la empresa tuvo alguna responsabilidad. Como el maquinista del Tren Interoceánico, quien de seguro confundió la curva con la recta y el freno con el acelerador. 

Confundieron a los activistas de Ayotzinapa entre Rojos y Guerreros. También es confusa la apariencia entre Los Viagras y Los Ardillos; Los Chapitos y Los Mayitos. Todo es mimético, todo es casual, pero el verdadero problema no es lo confuso de los asuntos ni lo absurdo de las explicaciones: lo grave es la proliferación de grupos criminales, cuya identificación no basta para solucionar la grave inseguridad nacional.

Los asesinos, secuestradores y extorsionadores hablan con balas y fuego. El gobierno responde con estadísticas y confusiones.

En el caso más reciente de un ataque contra quien aparentemente no la debía (la balacera contra los Aguilar en Villanueva, Zacatecas), la presidenta (con A) desciende una vez más a la nota roja: 

“...Ellos iban pasando en un lugar donde había un operativo y por esa razón fueron, digamos, atacados”, aseguró durante la conferencia de ayer en el Palacio Nacional. Digamos, pues. 

Condescendiente, sin alteraciones visibles en su ánimo, el compositor y cantante, Pepe Aguilar, dice
resignado”: 

—“Como muchos zacatecanos, hoy nos toca atravesar momentos difíciles...” 

Pero si Zacatecas es un interminable escenario de violencia y pugnas entre grupos, la clase política, el cacicazgo familiar de Morena, limita al nepote Saúl, quien quiere ser gobernador, como sus hermanos. 

—Espérate seis años —le dice CSP, como si el nepotismo, el parentesco, caducaran en un sexenio.  

POR RAFAEL CARDONA

COLABORADOR

@CARDONARAFAEL

MAAZ