Entre obras y vibraciones, vecinos no percibieron derrumbe en San Antonio Abad

Entre obras y vibraciones, vecinos no percibieron derrumbe en San Antonio Abad

El derrumbe del edificio de San Antonio Abad 124, donde perecieron tres obreros y uno quedó herido, se sumó al historial del caos, denuncias y preocupaciones de habitantes en la colonia Tránsito, quienes viven en medio del ruido y vibraciones por las obras que se realizan en un tramo de la calzada de Tlalpan

Durante un recorrido realizado por 24 HORAS, vecinos y comerciantes comentaron que no escucharon ningún estruendo por la caída del inmueble, ya que los golpes de las maquinarias pesadas son constantes, día y noche, por lo que no pensaron que fue un accidente. 

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Sin embargo, expresaron su preocupación y molestia a causa de las vibraciones por el uso de maquinaria pesada; el ruido es demasiado durante las noches y el exceso de polvo aumentó las enfermedades respiratorias y bajó las ventas en los comercios, señalaron. 

“Siempre está vibrando. Están cavando por todas partes, había un árbol y postes de luz que ya quitaron. Para quitarlos, obviamente tuvieron que usar herramienta y maquinaria, entonces se siente que está vibrando todo el tiempo”, comentó Blanca, una locataria de ropa. 

En su actividad como colono y comerciante de una cafetería, Jesús resultó perjudicado, “nosotros somos vecinos, se escucha hasta la esquina de Xocongo el ruido y el piso cimbra cuando están taladrando o meten el pico para levantar el piso”. 

Situación. Las actividades en San Antonio Abad 124 están suspendidas; en la zona prevalece el hermetismo por el percance.
Gabriela Esquivel |  

El ruido no para, abundó, sigue en la madrugada; “antes de las obras, teníamos en promedio 40 ventas al día y ahorita hemos estado cerrando entre 15 y 18, las mesas las tenemos tapadas porque entra el polvo”, explicó. 

Rodrigo, comerciante en la zona, aseguró que debido a las obras su local de reparación de equipos electrónicos disminuyó su actividad, las personas prefieren no venir por esta zona, ya que es de difícil acceso.

“Ahorita los clientes casi no vienen para acá, evitan pasar por el polvo. Vibra por las obras. De por sí, se siente cuando pasan los tráilers. Hay falta de clientela y vibraciones ”, comentó. 

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Yolanda, una vecina y comerciante del lugar, añadió: “Entre el polvo y el ruido no se puede trabajar a gusto”. Asegura que la incomodidad se mantiene incluso con cubrebocas. “Vibra mucho, porque todo el día están trabajando. Todo está empolvado. ¿Quién va a querer comprar si todo está sucio?”, cuestionó. 

“Yo vivo en un edificio frente al que se cayó, no escuchamos ningún golpe, como siempre se escucha el ruido de las obras, el paso de los camiones y cuando están taladrando, pues no detectamos el derrumbe”, añadió Carmen, vecina del inmueble derrumbado.