Fico sitúa el  oleoducto ruso Druzhba en la agenda comunitaria, pero la Comisión evita compromisos

Fico sitúa el  oleoducto ruso Druzhba en la agenda comunitaria, pero la Comisión evita compromisos

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El primer ministro eslovaco, Robert Fico, aseguró haber logrado de la Comisión Europea un compromiso político para trabajar en la reapertura del oleoducto Druzhba, que lleva petróleo a varios países de Europa Central y que está bloqueado en territorio ucraniano desde el mes de enero por un supuesto problema técnico.

La reunión celebrada ayer entre Fico y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, en el marco de la Conferencia Internacional del Sector Nuclear que se celebra estos días en París, permite al jefe del gobierno eslovaco regresar a Bratislava con la impresión de haber desbloqueado al menos parcialmente uno de los problemas energéticos más sensibles para su país y, además, para Hungría. Pero lo que Fico presentó como un compromiso político fue interpretado en Bruselas con bastante mayor cautela.

La presidenta de la Comisión no hizo declaraciones a la prensa tras el encuentro bilateral y la única reacción oficial llegó a través de un portavoz de la Comisión Europea, que señaló que el Ejecutivo comunitario "está examinando opciones, incluido un posible apoyo financiero, para ayudar a restablecer el funcionamiento del oleoducto", sin ofrecer plazos ni comprometerse con medidas concretas.

Se trata, en realidad, de un resultado típico de Bruselas. El Ejecutivo comunitario evita confrontar políticamente a Ucrania, pero tampoco ignora la presión creciente de Eslovaquia y Hungría por la interrupción del flujo de petróleo hacia Europa Central. Ante ese equilibrio delicado, Bruselas opta por la fórmula habitual en este tipo de conflictos: ganar tiempo, estudiar la situación, evaluar opciones y mantener abiertas todas las posibilidades sin comprometerse aún con una decisión concreta.

"Eslovaquia y la Comisión Europea estamos del mismo lado cuando se trata de restablecer el suministro de petróleo. Estoy contento de que compartamos la misma opinión con la Comisión Europea sobre la necesidad de restablecer el tránsito de petróleo", añadió el primer ministro eslovaco tras la reunión, que presentó el encuentro en París como una señal de convergencia política con Bruselas sobre la necesidad de reactivar el oleoducto Druzhba.

Fico fue más lejos al advertir que está dispuesto a utilizar su capacidad de presión dentro de la Unión Europea para acelerar una solución. "Eslovaquia está preparada para tomar el relevo de Hungría si es necesario", declaró, en referencia al uso del veto en Bruselas para bloquear decisiones relacionadas con la guerra en Ucrania.

El líder eslovaco vinculó además la cuestión energética con la ayuda europea a Kiev. El primer ministro eslovaco ha advertido que su país podría bloquear el nuevo paquete de apoyo financiero de la Unión Europea a Ucrania, valorado en unos 90.000 millones de euros, una herramienta que ya ha utilizado en varias ocasiones el gobierno húngaro de Viktor Orbán.

"Bloquear este enorme regalo militar a Ucrania es un instrumento legítimo para lograr el restablecimiento del suministro de petróleo", afirmó el jefe del gobierno eslovaco.

La oposición eslovaca ha reaccionado con escepticismo al resultado del encuentro. El líder de Progressive Slovakia, Michal Šimeka, consideró que el gobierno está intentando presentar como un éxito diplomático lo que en realidad es solo un compromiso vago por parte de Bruselas. Según la oposición, la estrategia de presión de Fico sobre la Unión Europea y Ucrania podría terminar aislando políticamente a Eslovaquia dentro del bloque.

El Druzhba —"amistad" en ruso— es una de las principales infraestructuras por las que el petróleo llega a Europa Central. Se trata de un oleoducto de crudo, no de gas, y no debe confundirse con el sistema de gasoductos Nord Stream, inutilizado tras las explosiones registradas en el mar Báltico en 2022.

A diferencia del Nord Stream, el Druzhba siguió operando incluso después del embargo europeo al petróleo aprobado tras la invasión de Ucrania. La Unión Europea introdujo entonces una excepción para el crudo transportado por oleoducto con el fin de proteger a varios países de Europa Central —entre ellos Eslovaquia, Hungría y Chequia— que carecen de salida al mar y dependen en gran medida de ese suministro.