Greg Bovino, el rostro duro de las redadas migratorias de Trump

Greg Bovino, el rostro duro de las redadas migratorias de Trump

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Gregory Bovino es una de las figuras menos conocidas pero más temibles del trumpismo. De estar destinado en un puesto polvoriento en California en la frontera con México, ha pasado a estar en primera línea de las redadas masivas en las principales ciudades de Estados Unidos. Lideró la operación en mayo en Los Ángeles que sembró el pánico entre comunidades de inmigrantes y unos meses más tarde estaba en Chicago, al frente de la operaciónMidway Blitz. Después se ocupó de Nueva Orleáns y ahora se está haciendo oír en las calles de Mineápolis ejerciendo de "comandante general" de la Patrulla Fronteriza de EEUU.

Bovino, de unos 55 años —su fecha de nacimiento exacta se desconoce—, proyecta la imagen de un tipo duro e inflexible a la hora de aplicar la ley. Le han acusado de nazi, quizá por su corte de pelo militar, con la cabeza rapada en los lados y ligeramente más largo en la parte superior, además de la foto que ha circulado en redes sociales en las que luce un abrigo similar al que llevaban las SS. Presume de dar siempre la cara, de haber construido un pequeño muro particular en la frontera para reforzar el de Trump y de no tener pelos en la lengua. Sus declaraciones sobre la muerte de un tiro en la cabeza de una ciudadana estadounidense, Renee Nicole Good, de 37 años, han levantado ampollas.

"Mis respetos para ese agente del ICE", dijo en relación al policía del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas que acabó con la vida de Good. "Me alegra que haya salido con vida. Me alegra que esté con su familia." Como ya hicieron Trump y el vicepresidente J. D. Vance en su momento, Bovino ha defendido el modo de proceder del agente. "Hizo lo que tenía que hacer para salvar su vida", continuó. "Creo que, para los espectadores y el público en general, ese agente no tenía ni idea de que eso iba a suceder, pero se vio envuelto en esa situación violenta y reaccionó cuando un proyectil de 4.000 libras (unos 1.800 kilos) se dirigía directamente hacia él".

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Bovino, que ha estado en Mineápolis estos días, se refiere al Honda Pilot que conducía Good antes de perder la vida. "¿Tuvo esa persona la oportunidad? Sí. ¿Aprovechó esa persona la oportunidad? Sí. Un misil de 4.000 libras no es algo a lo que nadie quiera enfrentarse, especialmente en un proceso de toma de decisiones de fracciones de segundo en un entorno ya de por sí hostil".

Para Bovino, el actual panorama de redadas masivas y cacería indiscriminada de inmigrantes es un sueño hecho realidad. Desde pequeño supo que quería ser un agente de la Patrulla Fronteriza que impusiera ley y orden en la frontera. Le influenció una película de 1982, La frontera, protagonizada por Jack Nicholson, y se decidió a dejar su Carolina del Norte natal para instalarse en El Paso, Texas, y después en Yuma, Arizona.

Criado en el seno de una familia de origen italiano, Bovino es hijo de inmigrantes que salieron de Calabria para instalarse en Pensilvania. Su padre, el dueño de un bar, mató a una mujer mientras conducía borracho, y pasó 18 meses en prisión. Poco después, sus padres se divorciaron.

Bajo el mandato de Joe Biden ejerció de jefe de la Patrulla Fronteriza en la zona de Nueva Orleáns y posteriormente en El Centro, California, pero con Trump ha ganado enteros a gran velocidad.

Bovino ha ido ganado notoriedad con el tiempo por sus declaraciones contundentes y provocadoras, especialmente en las redes sociales y los medios conservadores, donde se presenta como una voz "sin filtros" frente a lo que considera la debilidad de las administraciones demócratas. Ha respaldado públicamente redadas, despliegues federales y el uso ampliado de fuerzas de seguridad en contextos migratorios, incluso cuando estas medidas han generado controversia legal o protestas ciudadanas.

Ideológicamente, se alinea con la visión migratoria de Trump, defendiendo una aplicación estricta de la ley sin excepciones humanitarias amplias. Para sus críticos, Bovino representa la militarización del control migratorio y un enfoque que ignora derechos civiles y el debido proceso. Para sus seguidores, es un funcionario experimentado que "dice lo que otros no se atreven".