Hablamos con los padres de Iker Jiménez y la increíble historia tras una obra robada de un millón de euros: "Nunca tuvimos la tentación"

Hablamos con los padres de Iker Jiménez y la increíble historia tras una obra robada de un millón de euros: "Nunca tuvimos la tentación"

En un mundo donde la integridad escasea, cuando aparece se vuelve un milagro. Así sucedió con la historia de los anticuarios Pedro Jiménez y María Elizari, padres del presentador de Cuarto Milenio y Horizonte, cuando les llegó, como de costumbre, uno de esos catálogos de subastas. Este, provenía del norte de Italia y, al ojearlo, una de las obras detuvo del todo su atención.

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Los padres de Iker Jiménez dentro de su galería de arte© Cortesía de galería de Theotokópoulos
Los anticuarios, Pedro Jiménez y María Elizari, nos reciben en su galería situada en la calle Álcala, 97, Madrid

La talla no podía salir; era considerada de interés para el patrimonio de Italia, y el comprador debía comprometerse a mantenerla dentro de la Cuna del Renacimiento. “La habían considerado de calidad, pero no sabían de qué se trataba realmente”, confiesa Pedro. En España, al igual que en Italia, todo el arte que se quiera exportar requiere un estricto permiso del Ministerio de Cultura, a través del Departamento de Bellas Artes, donde una junta evalúa si puede salir o no.

A pesar de ser inexportable, esa pieza contaba con un acaudalado mercado italiano que seguramente no habría tardado en quitársela de las manos. “Tenemos clientes en Italia muy buenos. Teníamos clarísimo que la queríamos”, señalan los propietarios de la galería de Theotokópoulos.

Interior de una de sus salas repletas de obras de arte de la galería de Theotokópoulos© Cortesía de galería de Theotokópoulos
Interior de una de sus salas repletas de obras de arte

El matrimonio pasó días y noches enteras rebuscando en archivos, consultando libros e intentando documentarse a fondo sobre este insólito hallazgo. Hasta que todas las alarmas se encendieron y todo apuntaba a un robo. “Ella tuvo la fortuna de encontrarse con eso”, explica el pintor.

Fue en ese momento cuando comprendieron la magnitud de los hechos. “No dudamos, primero porque estaba robada y ya ni nos lo planteamos. Aunque pudimos hacerlo igual… ¿Lo comprendes?”, confiesa. “Había salido publicada, la habían visto los propios italianos y sus expertos. Podríamos haberla añadido a una colección y se habría quedado ahí saecula saeculorum. Pero nosotros nunca hemos querido ser listos. Actuamos como tontos por valores; nunca hemos querido ir de listos”, se retracta. “Te aseguro que la mayor parte de la gente que es más bien lista lo hubiera hecho. Había mínimo un millón de euros”, añade. En 2016, una pieza del mismo autor y de características similares se había vendido por tres millones y medio de euros.

María Elizari, la restauradora, junto con una de sus piezas más especiales, conocida como 'Niño Jesús'© Cortesía de galería de Theotokópoulos
María Elizari, la restauradora, junto con una de sus piezas más especiales, conocida como 'Niño Jesús'

“Tenemos clientes en Italia muy buenos. Teníamos clarísimo que la queríamos. Lo que no sabíamos es que era robada”, señalan los propietarios de la galería de Theotokópoulos

Esa noche, entre hacer el bien o el mal, por más tentación que conllevase —sobre todo económica—, eligieron el camino de la honradez. “Soy la tercera generación de anticuario de mi familia. Ni mi abuelo ni mi padre tuvieron nunca un problema con las autoridades por haber hecho descuidadamente mal su trabajo. A mí me dieron todas las claves para no cometer errores: no se le puede comprar a cualquiera, no se pueden hacer negocios con cualquiera”, apunta el anticuario.

“Hay mucha gente a la que el dinero le vale todo. Es como si le dices a alguien que le das cien mil euros por pegar a una anciana. Hay quien diría que no es capaz y hay quien hasta se reiría por hacerlo”, añade Pedro. “Para nosotros, cualquier bien hacer tiene su dimensión, también moral”, defiende.

Cuadro pictórico de galería de Theotokópoulos© Cortesía de galería de Theotokópoulos
Cuadro de Jean François van Bredael conocido como 'Paisaje con carreteras'

Fue entonces cuando se pusieron manos a la obra. “Nos pusimos en contacto con el teniente Juanjo Águila, de la Unidad Central Operativa (UCO), para ponerles al tanto”, confiesa María. 

Lo llamativo es que tuvieron que avisar dos veces: en 2021, la primera vez que el matrimonio dio la alerta, y al año siguiente, cuando volvió a salir en la misma subasta, esta vez a un módico precio. El embrollo de papeleo y los lentos plazos administrativos no habían llegado todavía a Italia. “No lo habían podido vender en la primera. Imagínate el precio al que lo hubiéramos comprado”, alega Pedro. Según la primera ficha técnica de la talla que salió en subasta, se vendía entre 8.000 y 10.000 euros; al año siguiente, entre 4.000 y 5.000 euros.

María Elizari, la restauradora que lleva en el oficio más de cuarenta años© Cortesía de galería de Theotokópoulos
María Elizari, junto con el retrato de ella misma que pintó Pedro Jiménez de memoria

Actuamos como tontos por valores; nunca hemos querido ir de listos. Te aseguro que la mayor parte de la gente que es más bien lista lo hubiera hecho. Había mínimo un millón de euros”, añade

Aunque eso no fue todo lo que llegó a sorprenderlos. La ficha técnica de la pieza también mostraba ciertas incongruencias. “Primero contextualizaban la pieza como el San Lucas de la Alemania del siglo XV; luego, en la segunda subasta, como el San Lucas de Alemania o Tirol. Ahí ya dudábamos”, confiesa la restauradora.

No obstante, contaban con una certeza visceral. “Era un Gil de Siloé que había formado parte del retablo mayor de la Iglesia de Santa Eugenia de Palencia”, explican. Se trata de un escultor entre las grandes figuras del gótico isabelino de finales del siglo XV, vinculado al entorno de Isabel la Católica y autor de algunas de las obras más importantes, conservadas en la Cartuja de Miraflores.

Pedro Jiménez pinta cuadros a través de los recuerdos que almacena en su subconsciente © Cortesía de galería de Theotokópoulos
Pedro Jiménez pinta cuadros a través de los recuerdos que almacena en su subconsciente

Desde el descubrimiento, también se han barajado hipótesis sobre cómo llegó a Italia, algunas de las cuales se acercan más a una posible realidad. “Dicen que fue en el 79 cuando Erik el Belga, que repingaba todo lo que veía, la robó y la exportó al mercado internacional”, asegura María. “Dicen, dicen”, refuerza Pedro.

Sin embargo, la duda no es cómo acabó en Italia, sino cómo perduró allí sin ser devuelta por las autoridades. “Era un catálogo magnífico, con una colección importante que, al igual que a nosotros, también ha llegado a museos, a anticuarios importantes y que está en internet. Para que veas el desconocimiento general que hay”, denuncia María. Y, sobre el retractamiento de la organización, cero al respecto. “Ellos ni lo han dicho ni lo van a decir. Es mala publicidad”, opina María. “Hay gente que creo que no lo hace desde el desconocimiento, sino que se dedica a hacerlo con poca moral y rigor en este mundo, en el de las subastas y en todos los demás” continúa Pedro.

Los padres de Iker Jiménez y la increíble galería de arte© Cortesía de galería de Theotokópoulos
Muestras de los cuadros de Pedro
Media Image

“La normativa es entregar la pieza y se acabó. La gente debería leerse las condiciones de los catálogos, que alegan que eres tú el que tiene que saber. La gente piensa que, por ser una casa importante, no corren riesgo y, a lo mejor, incluso tienen problemas serios”, agrega el artista. 

Este matrimonio, compuesto por dos artistas —él pintor, ella restauradora— además de especialistas del siglo XVII, durante una carrera de más de 40 años, jamás ha recibido una queja de expertizaje. Confían tanto en su rigor que añaden una cláusula a los contratos de las piezas que venden, la cual otorga una garantía sobre el autor y la obra, con un retorno del 20 % en caso de que se haya dado alguna confusión. 

Los padres de Iker Jiménez, Pedro Jiménez y María Elizari© Cortesía de galería de Theotokópoulos
El matrimonio, que comparte oficio, ha pasado más de cuarenta años destacándose como los anticuarios más reconocidos de España

“Hay gente que creo que no lo hace desde el desconocimiento, sino que se dedica a hacerlo con poca moral y rigor en este mundo, en el de las subastas y en todos los demás” continúa Pedro

También dialogan sobre el motivo del poco patrimonio español que se conserva. “Antes de la transición, había mucha necesidad en España; las iglesias, hasta el año 77, vendían sus piezas, como el obispado de Vitoria, que incluso hacía subastas ofreciendo retablos enteros. Allí había hasta 20 anticuarios y venía mucho extranjero a exportarse piezas; españoles también venían, pero lo que se dice, una minoría. A día de hoy tampoco tenemos muchas antigüedades, porque la gente también prefería comprarse un mueble de fórnica”, adelanta, “había un momento que en el rastro se movían piezas importantes, porque salían del origen, también por poco conocimiento de anticuarios. Yo he llegado a tener cuatro Alonso Berruguete que valían un Pedro Berruguete, imagínate”, alude Pedro. 

Por eso, devolver una de las piezas que pertenecieron a España les llena de orgullo. Finalmente, 45 años después del robo, la pieza fue repatriada a España el pasado mes de julio, gracias a la eficaz ayuda y colaboración de las autoridades judiciales y culturales italianas, así como del Arma de Carabinieri, y ha permanecido en depósito durante estos meses en el Museo Nacional de Escultura en Valladolid.

La biblioteca de los expertos, donde estudian y preparan su carrera universitaria en Historia del Arte© Cortesía de galería de Theotokópoulos
La biblioteca de los expertos, donde estudian y preparan su carrera universitaria en Historia del Arte© Cortesía de galería de Theotokópoulos
La biblioteca de los expertos, donde estudian y preparan su carrera universitaria en Historia del Arte

Recientemente, se celebró un acto de entrega de la talla de San Lucas en la sede del Museo Diocesano de Palencia, al que asistieron el Obispo de Palencia, el Subdirector General de Registros y Documentación del Ministerio de Cultura, el Director de Patrimonio Cultural de Castilla y León, el General Jefe de la Zona de la Guardia Civil en Castilla y León, así como representantes del Arma de Carabinieri.

La recuperación de la talla es un nuevo ejemplo de restitución de bienes culturales lograda gracias a la colaboración ciudadana y, en este caso particular, al apoyo de los profesionales del mercado del arte, así como a la estrecha cooperación institucional mantenida entre los Ministerios de Interior y de Cultura, y el Comando para la Tutela y Protección del Patrimonio Cultural (TPC) del Arma de Carabinieri en Italia.

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