Lo que no se vio del juicio de Marius Borg: la crisis nerviosa que terminó en desmayo
Noruega afronta la segunda semana del llamado juicio del siglo, en el que Marius Borg, el hijo que la princesa Mette-Marit tuvo antes de casarse, se sienta en el banquillo de los acusados por 38 delitos, cuatro de ellos violaciones. Hay decenas de medios acreditados y la presión ha hecho mella en el hijastro del príncipe Haakon.
Hace justo una semana, comenzó el juicio después de que el domingo anterior ingresara en un hospital, donde permaneció hasta el inicio de todo el proceso judicial. La expectación ha sido máxima desde el principio y ya hubo especulaciones sobre si sería capaz de seguir adelante con todo. Marius entró en la sala junto a dos policías, pero durante un descanso o después de que el proceso judicial hubiera terminado ese día, sufrió una grave crisis nerviosa en una habitación del tribunal, según informa Se og Hor.
Lo que le ocurrió ha sido descrito por la prensa noruega como un colapso físico y mental después de un largo día de serias acusaciones, fuertes explicaciones y, no menos importante, una gran presión pública. El hijo de la princesa requirió atención médica después de colapsar; se sintió mal y tardó un tiempo en mejorar.
Al día siguiente de desplomarse en el juzgado, Marius compareció ante el tribunal con un estado mental y físico mucho más fuerte. De hecho, la prensa noruega asegura que, según han ido pasando los días, se ha notado una mejoría. Se ha mostrado más lúcido, más presente mentalmente y también se ha mostrado más tajante y ofensivo ante las preguntas que le han hecho en el tribunal. Incluso, se atrevió a criticar enérgicamente a la Fiscalía por varios asuntos que consideró innecesarios para el caso.
Después de cada día de juicio, Marius es trasladado a la prisión de Oslo, donde permanecerá detenido durante las próximas tres semanas. El fiscal ya ha anunciado que podrá solicitar una nueva detención prolongada después de estas semanas, hasta que finalice el juicio. El pasado jueves se conoció que había recibido la visita de su familia inmediata en prisión. Tanto el príncipe Haakon y Mette-Marit le fueron a ver a la cárcel para mostrarle su apoyo. El juicio continúa esta semana con nuevos testigos.




