Las paredes de un dormitorio infantil o juvenil son el lienzo perfecto para reflejar la personalidad de tus hijos, tengan la edad que tengan. No se trata solo de darles un lavado de cara: es crear un espacio que estimule la imaginación, marque etapas de crecimiento y se adapte a presupuestos reales. Hay muchas opciones más allá de unas paredes blancas: pintura, vinilos adhesivos o papel pintado son opciones fáciles de aplicar en un fin de semana. Desde globos que elevan los sueños hasta un rocódromo para los más aventureros, estas ideas transforman habitaciones sosas en mundos únicos. ¿Lista para empezar?
El papel pintado en la pared del cabecero es un clásico que no falla. Llenan la habitación de alegría y definen una temática. Se puede colocar en todas las paredes, pero si quieres evitar que quede un poco agobiante, colócalo tan solo en la zona del cabecero: la cama ganará protagonismo y el resto de la estancia tendrá menos ruido visual. Elige un estampado original y combínalo con edredones lisos en blanco roto o gris perla: el contraste es mágico. Un consejo: elige diseños vinílicos lavables, resistentes a humedad y roces infantiles. Mejor también si es autoadhesivo (te ahorras tener que aplicar pasta en las paredes
¿Precio? En muchas tiendas online hay rollos de 10 metros por 22 euros.
Los murales de animales se han convertido en toda una tendencia. Y es que son capaces de convertir al dormitorio en todo un safari solo para tus hijos. Apuesta por dibujos de la selva con jirafas, elefantes y cebras o por un arrecife con tortugas, según las preferencias de tu hijo.
Apuesta por vinilos peel-and-stick si quieres que la instalación sea más sencilla. Son perfectos para viviendas de alquiler o para probar un nuevo estilo sin complicaciones. Estos vinilos son fáciles de aplicar y de quitar, lo que te permite actualizar tu estilo cuando quieras. Usa tonos suaves, que no cansan, como verdes suaves, azules oceánicos o, incluso, tonos grises como en esta propuesta.
Los adolescentes quieren algo con clase, pero que siga siendo suyo (y alejándose, por supuesto, del mundo infantil). Una buena idea para sus paredes es un papel pintado con estampado ikat. Sus patrones geométricos finos en terracota y toques crema recuerdan los textiles asiáticos tejidos a mano. Colócalo en una sola pared, detrás del escritorio o donde se apoya un espejo de cuerpo entero.
Combínalo con unas cestas de mimbre para la ropa, unas lámparas colgantes de fibras naturales y alguna planta con porte relajado como un potos o una cinta. Añade también un espejo redondo de ratán encima del escritorio y unos cojines étnicos en la cama.
Lo mejor es que es un estampado que crecerá con ella: lo que empieza siendo juvenil pasa a young adult sin tocar las paredes.
Combina sin temor: globos en tonos grises y marrones en la pared izquierda y nubes algodonosas en la derecha. En este caso, es importante garantizar una armonía cromática. Es ideal para crear una zona de descanso para los más pequeños y una solución genial si quieres decorar un dormitorio de hermanos, cada uno con personalidad en la zona de la cama.
Eso sí, para que el dormitorio no quede saturado, elige el resto del mobiliario de un solo color, claro para mayor luminosidad. Y lo mismo con la ropa de cama: huye de colocar más estampados que crearán demasiado ruido visual.
La pintura es capaz de lograr que el dormitorio sea elegante, atemporal y hasta divertido. Puedes simular un arrimadero con pintura: pinta la zona inferior de la pared (hasta unos 100-110 cm de alto) de un color potente, como el azul o el verde. Y encima pinta de blanco. Para separar, instala una fina moldura. Puede ser de polipropileno (los de Orac Decor son una buenísima opción) y píntalo también de verde. Otra opción es colocar un listón de fino madera. Elige una pintura satinada lavable para poder limpiar la pared sin esfuerzo. Un bote de pintura de estas características de 2,5 litros puede costar unos 20 euros, ideal para una habitación.
Tener una pared en la que poder pintar es el sueño de todos los niños. Consíguelo con papel pintado con acabado pizarra: se limpia en seco con un trapo y aguanta los garabatos de tus hijos día tras día. Y todo sin miedo a que dañen la pared. Es ideal para dibujar, escribir la lista de los deberes o el horario de las extraescolares.
Su acabado en negro es ideal para dormitorios infantiles con un toque moderno. Pero si no quieres instalarlo en una sola una pared, puedes ponerlo solo en la zona de juegos, en una columna o en un rincón de la habitación. Compra tizas de colores y un borrador de fieltro y completa el kit.
La pintura es uno de los recursos más sencillos para decorar una habitación infantil. Unas montañas son fáciles de pintar y simularán la naturaleza dentro de casa. Pinta primero la habitación de un color claro y suave (un blanco cálido quedará genial) y, cuando la pintura esté seca (tendrás que dejar pasar varios días para que cure bien), utiliza cinta de pintor para hacer las siluetas. Puedes pintar las montañas de un solo color o de varios: la base en gris pizarra, los picos en turquesa y blanco simulando la nieve arriba del todo. Elige un edredón o funda de los mismos colores para que un mayor equilibrio cromático.
Si a tu hijo o hija le gustan los deportes de aventuras, instala un pequeño rocódromo en una de las paredes. Además de ser un juego, llenarás el espacio de color. Utiliza unas presas de colores bien ancladas. No las pongas muy altas para que sea seguro. A unos 150 cm del suelo, como mucho, será suficiente. Coloca también una esterilla de goma eva y revísala con frecuencia. Por unos 30 euros (sin contar la esterilla), lo tendrás. Muchos packs se venden ya con las sujeciones para que sea seguro.
Convierte la habitación de tus hijos en una nube en el cielo con pintura. Primero pinta las paredes en un azul claro y después, en el techo, aplica una pintura más azul más oscura. Puedes crear las nubes también con pintura o encargarlas a medida a un carpintero (esto elevará el precio). Asegúrate de incluir elementos en materiales cálidos, como la madera para la cama y una ropa de cama para que no rivalice con el color de paredes y techo.
Los adolescentes prefieren un look sobrio en el que puedan aportar su personalidad (tan cambiante) con fotografías, pósters o decoración. Pinta la parte inferior de las paredes en verde bosque mate, hasta unos 120 cm. En la parte superior, coloca un papel blanco blanco con estampado geométrico de líuneas finas. El resultado será elegante y con cierto toque industrial moderno.
Combinará genial con una lámpara colgante para la zona de escritorio o unos vinilos de sus bandas favoritas enmarcados. Será un espacio versátil para estudiar, escuchar música o recibir a sus amigos.