Los vecinos de Lyon salen a la calle para homenajear a Quentin Deranque: "¡Antifas asesinos!"
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A los gritos de "¡Justicia para Quentin!" y "¡Antifas asesinos!", más de tres mil manifestantes han recorrido las calles de Lyon este sábado en memoria del joven nacionalista muerto tras un enfrentamiento con activistas de extrema izquierda. La marcha en Lyon llegó precedida de una polémica, tras la petición expresa del alcalde de la ciudad Grégory Doucet, de Los Ecologistas, de que no fuera autorizada por temor a disturbios: "No quiero que Lyon se convierta en la capital de la extrema derecha".
El ministro del Interior, Laurent Núñez, autorizó, sin embargo, el acto con un fuerte dispositivo policial, alegando la necesidad de encontrar un término medio entre la libertad de expresión y la seguridad. La familia de Quentin Deranque decidió no participar y pidió "calma, moderación y ausencia de expresiones políticas" a quienes se sumaran a la marcha.
"Quentin, matado por la milicia de Jean-Luc Mélenchon" podía leerse en el ubicuo poster del joven fallecido, en referencia directa a la Guardia Joven y al líder de La Francia Insumisa (dos asistentes parlamentarios figuran entre los siete detenidos). La presencia de jóvenes ultras, con mascarillas negras, fue mayoritaria en la marcha, que arrancó unas emotivas declaraciones de Domitille Casarotto, amiga de Quentin: "Era un joven discreto y recto, católico y nacionalista; para mí, como un hermano y un amigo".
El acto de homenaje a Quentin fue convocado por Aliette Espieux, portavoz de la Marcha por la Vida, que pidió a los manifestantes que "no mancharan con violencia el nombre de Quentin" y se comprometió a "una plena cooperación con la Policía" para evitar disturbios. Más de un centenar de agentes vigilaron la comitiva, que avanzó hacia el barrio universitario y culminó con una ofrenda de rosas blancas y tulipanes en la calle Victor Lafarge, donde fue linchado el joven nacionalista, despedido como "un héroe silencioso" por las activistas del grupo Némesis.
"Tu fe en un ejemplo para los jóvenes franceses", podía leerse en la pancarta enarbolada acompañada con una pequeña cruz que portaba Sabine Petit, de 64 años. "Yo soy apolítica, pero me ha conmovido la historia de Quentin y sus convicciones religiosas, y hoy estoy aquí para recordar el mensaje cristiano y pedir el fin de la violencia".
La marcha de homenaje a Quentin fue inicialmente convocada por el grupo de extrema derecha Audace. La convocatoria se propagó por las redes a otras ciudades, ante la preocupación de posibles disturbios por la celebración simultánea de manifestaciones de la extrema izquierda.
Jordan Bardella, presidente de Agrupación Nacional (RN), dirigió personalmente el viernes una carta a los responsables del partido pidiendo que sus militantes no acudieran a las marchas conmemorativas por la muerte de Quentin, ante el temor de una asociación de su partido con la extrema derecha. Bardella aseguró que, si su partido llega al Gobierno, prohibirá "las milicias de extrema izquierda y de extrema derecha".
Emmanuel Macron se sumó desde París "al momento de recuerdo y respeto por nuestro joven compatriota que fue asesinado, por su su familia y su familiares". "Luego llegará el momento de rendir cuentas y pedir responsabilidades", advirtió el presidente.
Macron planea convocar la semana próxima una cumbre especial para "hacer una actualización completa sobre todos los grupos de acción violenta y que tienen vínculos con los partido políticos". A comienzos de semana, tras la detención de un asistente parlamentario de La Francia Insumisa de Jean-Luc Mélenchon, el presidente recalcó que "no es ningún misterio que se trata de un partido de extrema izquierda".
"En la República, ninguna violencia es legítima", recalcó. "Las fuerzas políticas deben actuar dentro del orden republicano y no hay lugar para las milicias, vengan de donde vengan".
La Administración Trump se sumó desde lejos a los comentarios políticos a raíz de la tragedia. "El extremismo violento de izquierda está en aumento y su papel en la muerte de Quentin Deranque demuestra la amenaza que supone para la seguridad públic", podría leerse en un mensaje difundido en X por la Oficina de Lucha contra el Terrorismo y compartido por la embajada de Estados Unidos en Francia.
"Seguiremos monitoreando la situación y esperamos que los autores de esta violencia sean llevados ante la Justicia", podía leerse en el mensaje.
La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, calificó esta semana la muerte de Quentin como "una herida para toda Europa" y acusó a la extrema izquierda de crear "un clima de odio ideológico que se extiende por varios países". Macron criticó su palabras con una interferencia en los asuntos internos de Francia: "Siempre me ha llamado la atención el hecho de que las personas nacionalistas, que no quieren ser molestadas en casa, son las primeras en comentar lo que le está sucediendo a los demás".
