¿Por qué viven aquí los espías?
Las operaciones de espionaje en México puestas al descubierto por un fortuito (y quién sabe) accidente serrano de una camioneta donde viajaban agentes de la Agencia Central de Inteligencia (CIA, de Estados Unidos) en abierta participación contra los laboratorios de un cártel terrorista mexicano (así lo llaman ellos), dedicado a la fabricación de armas de destrucción masiva (así catalogan ellos al fentanilo), permitieron mostrar dos cosas.
La primera es la terrible confusión entre intervención y cooperación. La segunda, la tolerancia ante la primera y la resignación ante la segunda.
En ese sentido quiero recuperar un texto importante del periodista Manuel Buendía, asesinado hace ya tantos años, quizá (entre otros factores enlazados) por escribir sobre este tema:
“¿’Por qué dedicar tiempo y esfuerzo a esta tarea (denunciar a la CIA en México cuando nadie lo hacía)?
“No es porque me sobre el tiempo o porque me gusten las emociones fuertes. La única razón es de índole patriótica. Yo no considero devaluadas palabras tales como nacionalismo o patriotismo.
“Y estoy persuadido, como seguramente muchos de ustedes lo están también, de que los espías norteamericanos son enemigos de nuestro país. Los hay de dos clases y ambos representan un riesgo permanente para la seguridad interna de México, para la paz, para las relaciones internacionales y para nuestra independencia en todos los órdenes.
“Es fácil concluir que un agente subversivo entraña un alto peligro para nuestro país. Pero también es peligroso el agente que solo viene a cumplir labores de "inteligencia", es decir, de información.
“En efecto, aunque esta clase de espías no se entrometen ni participan en actos terroristas o de otra índole, no podemos omitir que la información por ellos enviada a Washington es procesada y utilizada para la toma de decisiones que afectan a nuestro país desfavorablemente.
“No hay un solo Estado, no hay un solo gobierno en el mundo que carezca de servicios de inteligencia. Los tienen exactamente todos, incluyendo el Vaticano. Los tiene México, aunque, como veremos más adelante, cuando armamos servicios de espionaje para el exterior lo hacemos casi tan bien como cuando formamos una selección nacional de fútbol.
“Pero, repito, lo que importa es considerar a dónde va a dar la información recolectada por los agentes y con qué propósitos se utiliza después.
“Me gustaría saber si alguien puede citar un solo caso en que el gobierno de los Estados Unidos, como consecuencia de la información suministrada por sus agentes de inteligencia, se haya sentido inclinado a un mayor respeto para las leyes e instituciones mexicanas...”
Hoy se discute sobre quién les permitió operar, si un gobierno estatal o el federal.
Pero primero y fundamental, ¿quién (y por qué) autorizó su ingreso y estancia en el país?
POR RAFAEL CARDONA
COLABORADOR
@CARDONARAFAEL
MAAZ