El director Carlos Matienzo y el actor Gerardo Oñate se inspiran en Guillermo del Toro
Tomando el ejemplo de Guillermo del Toro de darle el protagonismo adecuado a los monstruos, el cineasta Carlos Matienzo trabajó duro para crear una figura ideal para la cinta El Ritual del Nahual.
“Lo trabajamos con Mario Castro, que es un especialista en efectos prácticos y todo nuestro monstruo estuvo completamente hecho con prostéticos y es completamente práctico. Está inspirado en lo que aprendimos de Guillermo, lo cual también nos facilitó trabajar con esta figura en un rango de 360 grados, porque se podía mover, correr, caer, levantarse y eso agilizó mucho el proceso, fue un reto”, afirmó el cineasta.
Castro estudió y trabajó con un colaborador de Del Toro en El Laberinto del Fauno, lo que les dio confianza para crear al nahual.
“Tenemos a una persona trabajando en su actuación, se trata de Daphne Neumann. A veces como directores nos da miedo mostrar a la bestia, porque sentimos que no tenemos los recursos, pero en este caso, se le hace justicia a la trama y merece ser visto”, explicó.
La cinta es protagonizada por Gerardo Oñate, quien también trabajó el guion, señalando que desde su representación en el texto, todo se hizo con respeto e investigación.
“El filme está situado en San Luis Potosí en 1965 y toma la cultura tenek como principal referencia. Eso nos ayudó a entender cuáles son las criaturas fantásticas y al saber que un nahual es un humano hombre o mujer que se transforman en animal, el reto narrativo fue escoger en qué se transformaría. Entonces fue emocionante darnos cuenta que podíamos hacerlo”, agregó.
La historia sigue a 'Gabriel' (Oñate), un forajido herido que encuentra refugio en una aldea marcada por el asesinato de niños. Mientras un agente federal investiga qué pasa, despierta una fuerza mística, que impone una justicia sobrehumana.
“La pregunta de la que partimos fue ¿qué pasa cuando la justicia del hombre no es suficiente?, y la planteamos en una comunidad que necesita justicia”, relató el actor. Si bien es un filme de terror, tiene tintes de un thriller, géneros que escogieron al darse cuenta que son un vehículo “fantástico para comunicar mensajes importantes a la audiencia”.
MAAZ