Trump convierte a la IA en altavoz de sus políticas
En su segundo mandato, Donald Trump transformó a la inteligencia artificial (IA) en un instrumento cotidiano de comunicación política. Ya no se trata solo de efectos visuales llamativos, sino de una narrativa oficial construida mediante imágenes hiperrealistas creadas o manipuladas, que el presidente difunde para proyectar fuerza, ridiculizar a sus críticos o dramatizar su agenda.
Desde escenas imposibles —jugar fútbol con Cristiano Ronaldo en la Oficina Oval o tomar el Sol con Benjamín Netanyahu bajo un rótulo de “Trump Gaza”— hasta versiones fantasiosas de sí mismo como Papa, director de orquesta o figura heroica, el mandatario ha hecho de la IA una extensión de su identidad pública.
El giro ha sido documentado por el Instituto Poynter, centro de referencia en análisis mediático y ética periodística en Florida, cuyo reporte señala que esta es “la primera administración estadounidense que adopta y utiliza imágenes generadas por inteligencia artificial en su comunicación diaria”.
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Según esa evaluación, la estrategia no persigue el realismo sino “la eficacia de simplificar mensajes y reforzar narrativas mediante imágenes diseñadas para el impacto inmediato”, lo que amplifica la capacidad del magnate republicano para moldear percepciones a través de contenido visual altamente emocional.
Uso de IA, una campaña permanente de Trump
El análisis del Instituto remarca que esta práctica funciona como una campaña política incesante. Donald Trump utiliza las imágenes generadas con IA para reforzar mensajes simplificados, explotar la indignación de sus detractores y movilizar a su base más activa.
La estrategia incluye piezas dirigidas a sus adversarios: un video fabricado con IA mostraba a Barack Obama esposado; otro presentaba líderes demócratas en una conferencia falsa.
La Casa Blanca replicó este enfoque al difundir una foto alterada de la activista Nekima Levy Armstrong con lágrimas añadidas digitalmente, sin informar sobre la manipulación.
El propio presidente ha defendido la práctica con ligereza: “Hay que divertirse un poco”, dijo sobre una publicación donde aparece vestido como el Papa. En paralelo, funcionarios de su administración operan cuentas que prometen “seguir publicando memes”.
La expansión institucional
El uso de IA se ha extendido más allá del círculo del mandatario. El secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr., impulsó una campaña navideña basada en imágenes generadas; el ICE difundió montajes de operativos migratorios; y funcionarios estatales y rivales políticos replicaron la táctica en mensajes satíricos o de confrontación.
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La IA también sirve para amplificar ambiciones geopolíticas, por ejemplo, en medio de su insistencia sobre controlar Groenlandia, el magnate publicó imágenes fabricadas de sí mismo sosteniendo una bandera en la isla o revisando mapas donde Canadá y Groenlandia aparecen anexados a Estados Unidos.
En estudios recientes —incluido uno publicado en Nature— investigadores advierten que las interacciones con sistemas de IA pueden influir en preferencias electorales. En este contexto, la administración encontró una herramienta de bajo costo, alta visibilidad y enorme capacidad de repetición para moldear percepciones y desplazar discusiones hacia terrenos donde la sátira, el espectáculo y la simplificación pesan más que el hecho verificable.