Andrés Velencoso revela sus rincones favoritos de Cataluña, entre la Costa Brava y Barcelona: “Llegar aquí fue una época maravillosa”

Andrés Velencoso revela sus rincones favoritos de Cataluña, entre la Costa Brava y Barcelona: “Llegar aquí fue una época maravillosa”

Fue una llamada de trabajo, pero él entendió que se trataba de una señal. Llevaba tiempo pensando en volver. En dejar la city, el skyline gris acero de Sir Norman Foster y volver a mirar el mar con el perfil de los pinos mediterráneos dibujado en el azul del cielo. La serie Regreso a las sabinas era la oportunidad. Para mudarse, por fin, a casa. A Girona. Y para afrontar, también, una reválida más como actor. No ha sido su última intervención en la pequeña pantalla, sino la penúltima, porque después hemos podido verle en La agencia, de Telecinco, (estrenada en septiembre de 2025), donde interpreta a Asier Rojas y en la que comparte reparto con otros grandes actores como Javier Gutiérrez, Marta Hazas, Manuela Velasco, Carlos Bardem y Goya Toledo. 

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Pero antes de que la estrella se convirtiera en eso, en estrella, y de que su vida transcurriera entre Milán, París, Londres, Tokio y Los Ángeles, Andrés fue estudiante. En Barcelona, la ciudad que sigue siendo su trampolín para el mundo, donde encuentra inspiración para sus colecciones en Ooto y, sobre todo, que es el hall de entrada a su hogar.

Panorámica de Barcelona con el hotel Arts en primer término

Andrés, antes de dar el salto a Milán, sé que estudiabas Turismo en Barcelona, que aquí fuiste joven (y feliz). Cuéntame cómo fueron esos años, cómo era la ciudad…

Barcelona fue la casilla de salida. Tendría yo ¿19, 20 años? Estuve un par de años estudiando en la Universidad de Barcelona, en el hotel Alimara que era donde estaba la Facultad de Turismo. En aquella época, vivía en Sants, con tres amigos, muy cerca de Avenida de Brasil. Parada de metro Badal. Fueron años fantásticos. Imagínate: llegar de un pueblo a una ciudad como Barcelona; a un piso de estudiantes… Una época maravillosa porque, a ver, cuatro amigos, en una casa, hacíamos de todo menos estudiar (risas). Barcelona era una ciudad viva, con una vida nocturna muy activa, muy potente, con clubs, bares… Mis recuerdos son muy bonitos y, sobre todo, muy divertidos. De aquello ha pasado una eternidad. Y Barcelona ha cambiado mucho. Han abierto sitios que ya son míticos, otros ya han cerrado, han tirado, han construido… Barcelona ha cambiado. Pero yo, también.

Reconoces aquella Barcelona de los 90/2000 cuando vuelves a la misma esquina, ¿o aquello ya es una leyenda… o incluso, casi una ensoñación?

Pues fíjate, el otro día me pasé por Sants y, pese a la transformación de la zona, sigue siendo barrio. A mí, de las ciudades, las zonas que más me gustan son las que huelen a barrio. Que todavía guardan sus tiendecitas y se puede pasear sin prisas. En Sants todavía hay edificios bajitos, hay pequeño comercio… Eso me da nostalgia.

Andrés Velencoso

¿Qué da Barcelona que no ofrece ninguna otra ciudad del mundo? 

No conozco ninguna otra ciudad en el mundo que combine tantas cosas como Barcelona. Creo que, estratégicamente, está muy bien situada. Tienes la Costa Brava a una hora, que es de donde yo soy, pero también tienes la nieve. Los Pirineos, a otro par de horas. No hay ciudad que te ofrezca ese mar, ni esa cantidad de posibilidades y que, siendo una gran urbe, tiene todavía un tamaño correcto.

En Madrid se dice eso de “De Madrid al cielo”. ¿En Barcelona qué se dice?

De Barcelona, al infinito. Barcelona es el trampolín a donde tú quieras. ¿Sabes qué? Que se dice que Barcelona es bona si la bossa sona (es buena si suena el monedero), pero en realidad es bona si sona como si no sona (tanto si suena como si no suena). Esa es la respuesta.

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SUS DIRECCIONES FAVORITAS

Cuéntame, ¿cuál podría ser un buen lugar para darse un homenaje? 

Desde la época en la que trabajaba como modelo, a la hora de celebrar —que celebrábamos mucho entonces—, nos gusta ir al Restaurante Botafumeiro (Gran de Gràcia, 81). Cumpleaños, alegrías… Es un sitio clásico. Un espacio mítico que nunca defrauda.

Mercado de la Boquería en Barcelona© Shutterstock
La Boquería forma parte de sus rincones favoritos de la ciudad, donde le gusta perderse entre sus puestos.

 Y un lugar secreto para perderse... 

No es secreto, pero me encanta el Mercado de La Boquería (La Rambla, 91). Me encanta perderme entre los puestos de fruta y pescado y también, entre sus bares, ¿eh? Entre los míticos, como el Pinocho.

Si buscamos un sitio para tomar la última...

Uy, ya no suelo tomarme muchas. Ni primeras ni últimas (risas), pero cuando me quedo en Barcelona, antes de ir para casa, para Girona, siempre que puedo, me gusta parar en el bar del Hotel Arts (Marina, 19-21).

Paisaje de la Costa Brava en Lloret de Mar, Girona© Shutterstock
La Costa Brava es el lugar del que procede y al que siempre le gusta regresar, junto al Mediterráneo

 Ese garito donde has perdido el conocimiento bailando… 

Yo he sido siempre más de local pequeño que de macrodiscos. Recuerdo las noches del MOOG (Arc del Teatre, 3), donde te encontrabas DJ como Laurent Garnier o Sven Väht. Y los jueves, no te podías perder la Sala La Paloma (Tigre, 27), montábamos unas fiestecillas… ¡Qué de recuerdos!

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