El Mercado de Antón Martín: 80 años de historia, más de 70 puestos, flamenco en directo y cocina internacional
El Mercado de Antón Martín es uno de los más auténticos de Madrid. Se encuentra junto a la plaza que le da nombre, entre las calles Atocha y Santa Isabel, y en él conviven más de 70 puestos de alimentación de los de toda la vida con otros nuevos de productos ecológicos, vinos, pistachos; algunos de los mejores restaurantes de comida internacional de Madrid y, en la tercera planta, la escuela de arte flamenco Amor de Dios.
MÁS DE 80 AÑOS DE HISTORIA
En muchos de estos puestos continúan las sagas familiares, comercios que han pasado de abuelos a padres e hijos que siguen levantando el cierre cada día.
Ubicado en la calle de Santa Isabel, 5, junto al mítico Cine Doré, el edificio data de 1941, pero hace más de tres siglos que este céntrico rincón lleva mostrando su vocación de mercado. Ya a mediados del siglo XVIII, la plaza de Antón Martín era conocida como la plazuela del Mercado porque, de allí hasta la calle de Santa Isabel, se apiñaban los puestos ambulantes de alimentación y el voceo de los vendedores formaba parte de los sonidos del barrio.
La fachada del mercado tiene la imagen de Isabelita.
LOS FRESCOS DEL MERCADO
El ajetreo en el mercado empieza al alba, cuando se llenan de producto fresco los puestos de abastos repartidos por las dos plantas y abiertos al exterior al Pasaje Doré. Ismael, Pescadería La Bilbaína, Pollería Casado, Palacio, Pescadería Lucas, Romero, Hermanos Flórez, La Mercadería, Frutería Fernando… La venta convive desde hace más de una década con la cocina multicultural (japonesa, italiana, mexicana, colombiana, taiwanesa, española…).
Y el taconeo flamenco que llega desde la planta alta, donde se encuentra, desde 2002, la afamada escuela de baile Amor de Dios.
Este mercado está lleno de vida. Los vecinos del barrio hacen a diario su compra, los jóvenes vienen a comer auténtica cocina internacional y a llevarse alimentos ecológicos y veganos, mientras los turistas bien informados disfrutan de lo lindo en este espacio tan genuinamente madrileño. Antón Martín es un mercado moderno y cuenta con tienda online por cada uno de los comercios, que muestran sus productos a través de la web (mercadoantonmartin.com) y ofrecen, además, entrega a domicilio. Su agenda de actividades siempre está repleta: cuando no hay feria de tapas, se realizan talleres o catas de productos.
Su horario es de 9.00 a 23.00 h, pero, para las cenas, solo queda abierta la entrada por la calle Duque de Fernán Núñez.
COCINAS DEL MUNDO
Aquí es un placer hacer la compra y, mientras, si es por la mañana, tomarse un café de especialidad en Tornasol acompañado de su famoso pincho de tortilla. La hora del aperitivo se vive en Donde Sánchez, Cosas ricas o en Latazo, con un buen surtido de vermuts y conservas de calidad. El bar del mercado es La López, donde Sergio Mayor cocina ‘como los ángeles’ platos ya antológicos como el rodaballo a la mantequilla negra, la ensaladilla cremosa o esos callos como los de antes.
El mercado cuenta con una veintena de puestos gastronómicos con sabores de todo el mundo. La Saletta, una salita con genuino sabor italiano, te traslada a Italia con la porchetta, panceta rellena de especias y al horno, la pasta rellena y sus pizzas… entre las mejores de Madrid. ¡Ni te imaginas cómo está la de trufa y búfala!
En Cutzamala preparan buenos tacos de pastor, quesadillas con flor de calabaza, guacamole y pico de gallo recién preparados, salsa de chiles frescos, pero también algunas recetas 100% mexicanas que te gustará encontrar, como las birrias de res o las tortas ahogadas, típicas de Guadalajara, con una salsa bien picante.
Y de México saltamos a Colombia, al Mono de la Pila, que es la expresión que usan para quitarse de en medio a los pesados, mandándoles a esta famosa fuente con la figura de un niño parecido al Manneken Pis belga. Es la cevichería ‘fina’ del mercado con tres especialidades y pisco y cerveza Club Colombia para acompañar.
Los sabores del sudeste asiático se cocinan en Asian Army, donde Stuart (británico) y su mujer y cocinera, Issy (de Yakarta), se instalaron tras marcharse de Londres y donde preparan auténtica street food de Indonesia, Malasia o Singapur: satay de pollo al estilo balinés o el laksa clásico de la abuela, una deliciosa sopa picante de fideos a base de gambas y coco.
El genial cocinero Sammy Ali dejó su estrella Michelin en La Candela Restó para abrir Doppelgänger, un pequeño y ajetreado restaurante de cocina fusión sin etiquetas que dobla mesas los fines de semana. Yokaloka empezó hace más de 15 años haciendo nigiris y ramen en un par de metros cuadrados y su izakaya (taberna japonesa) se ha expandido por todo el mercado.
Y el punto dulce, también japonés, lo pone Hanabusa, con sus mochis, dorayakis y flan de té matcha, todo artesano.









