La explicación científica sobre el éxito de las cremas coreanas con retinol encapsulado: "Irritan menos"
La fiebre por las cremas coreanas con microcápsulas ha invadido escaparates, redes sociales y neceseres con una promesa seductora: activos potentes y más eficaces. Pero más allá del efecto visual de esas pequeñas esferas que estallan sobre la piel, la pregunta es otra. ¿Hay ciencia real detrás o es simplemente estética cosmética?
La dermatóloga Paloma Cornejo no habla de tendencias, habla de tecnología. Y su primera frase desmonta cualquier sospecha de marketing vacío: "Encapsular un cosmético no se hace porque sea más vendible, es porque realmente tecnológicamente aporta".
Las microesferas visibles que han popularizado algunas fórmulas coreanas son solo una de las formas posibles de encapsulación. En dermatología existen también liposomas, nanoencapsulación y sistemas de liberación controlada invisibles al ojo, todos con el mismo objetivo: proteger el activo y modular cómo se libera en la piel.
Uno de los puntos más relevantes que señala es que hay activos que, directamente, no penetrarían bien si no se encapsulan. No se trata solo de irritar menos. Se trata de que el activo llegue donde tiene que llegar. Si no penetra correctamente, no actúa. Y si no actúa, por muy potente que sea en teoría, no sirve. "Hay algunos principios activos que no penetrarían bien si no los encapsulas", asegura la experta.
Encapsular significa proteger el activo hasta el momento de aplicación y controlar su liberación. ¿El resultado? "Que sean más estables, que penetren mejor, que se liberen a una velocidad más sostenida, que no sea tan brusca y que sean más compatibles con la barrera cutánea". Aquí está el cambio de paradigma. No se trata solo de que el activo funcione, sino de cómo llega a la piel y cómo interactúa con ella.
La vitamina C es el ejemplo más evidente. "Es uno de los principios activos que más requieren encapsulación para que no se oxide y que realmente no pierda su eficacia". Sin protección, se degrada, se vuelve inestable, pierde potencia incluso antes de actuar.
Cremas coreanas con microcápsulas y retinol: por qué "no irrita tanto"
El retinol merece capítulo aparte. Paloma Cornejo lo define como "el rey de los principios activos". Y lo es. Pero también es el responsable de muchas renuncias prematuras. La dermatóloga lo explica sin rodeos: "Cuando tú lo aplicas en un pico muy alto, penetra muy rápidamente y puede irritar y descamar". El problema no es el retinol, es la liberación brusca.
Y aquí vuelve la encapsulación como solución técnica: "Si tú lo encapsulas se libera mucho más sostenido, no te inflama, no te irrita tanto." Esa liberación progresiva evita el impacto agresivo inicial y mejora la tolerancia. "La gente es más constante, no abandona y no piensa 'esa crema me ha dado alergia'." La adherencia es el verdadero secreto del éxito cosmético. Un activo que irrita se abandona. Uno que se tolera, transforma la piel.
Cremas coreanas con microcápsulas y ácido azelaico
No solo el retinol y la vitamina C se benefician. El ácido azelaico, despigmentante y regulador de rojeces, también puede encapsularse. Y aquí Paloma introduce un término más técnico: "Realmente se hace para que la farmacodinámica de ese principio activo sea mejor." Farmacodinámica es cómo actúa el activo en la piel, cómo se comporta, cómo interactúa con el tejido cutáneo. La encapsulación optimiza ese comportamiento. Lo hace más predecible, más tolerable, más eficaz a medio plazo.
Las pieles que más agradecen la encapsulación de activos
No todas las pieles necesitan encapsulación, pero hay perfiles que se benefician especialmente. "Posiblemente las pieles que más se benefician son pieles más frágiles", señala.
Pieles con la barrera alterada, personas mayores, pacientes atópicos, rosácea reactiva o quienes han pasado por procedimientos como un resurfacing. También quienes quieren empezar con retinol pero, como ella misma dice, "le tienen mucho miedo y no quieren pelarse nada de nada".







