Luis Guillén, psicólogo: “La figura de la tía suele ser percibida como más accesible, menos juzgadora y más disponible emocionalmente”

Luis Guillén, psicólogo: “La figura de la tía suele ser percibida como más accesible, menos juzgadora y más disponible emocionalmente”

Son, para muchos niños, su refugio. Las tías ocupan un lugar único en el mapa afectivo de una familia. No son madres ni hermanas, pero su presencia suele convertirse en ese rincón cálido donde los niños encuentran complicidad, libertad y una escucha distinta. En ese espacio sin la presión de la autoridad diaria, los sobrinos se permiten ser ellos mismos: jugar sin filtros, contar lo que callan en casa y explorar quiénes son con una mirada adulta que acompaña sin juzgar. Por eso, cuando una tía se convierte en “la favorita”, no es casualidad: es el resultado de este vínculo afectivo tan especial sobre el que hemos hablado con Luis Guillén, psicólogo general sanitario de Psicopartner.

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¿Qué tiene de especial el vínculo entre una tía y sus sobrinos desde el punto de vista psicológico y emocional?

El vínculo entre una tía y sus sobrinos suele construirse desde un lugar intermedio muy interesante: hay cercanía emocional, pero sin la carga directa de la responsabilidad parental. Esto permite que la relación sea más flexible, menos condicionada por normas y más abierta al juego, la escucha y la complicidad. Desde el punto de vista psicológico, este tipo de vínculo favorece la creación de un espacio seguro diferente, donde el niño puede explorar aspectos de sí mismo con menos presión.

madre e hija junto a un lago© Getty Images

¿Por qué muchos niños encuentran en una tía una figura de confianza distinta a la de sus padres?

Porque la tía no representa la autoridad principal ni el control cotidiano. Los padres, por su rol, deben poner límites, corregir y educar, lo que a veces genera cierta distancia emocional en determinados momentos. La tía, en cambio, suele ser percibida como una figura más accesible, menos juzgadora y más disponible emocionalmente, lo que facilita que el niño se abra y comparta aspectos que quizá no expresa en casa.

¿Qué aporta una tía que a veces no pueden aportar los progenitores?

Aporta una mirada externa, más neutral y menos condicionada por la dinámica diaria. Puede ofrecer apoyo emocional sin la carga del conflicto cotidiano, así como validación, escucha y acompañamiento desde otro lugar. Además, muchas veces introduce nuevas perspectivas, intereses o formas de relacionarse que enriquecen el desarrollo del niño.

La tía suele ser percibida como una figura más accesible, menos juzgadora y más disponible emocionalmente, lo que facilita que el niño se abra y comparta aspectos que quizá no expresa en casa.

Luis Guillén, psicólogo general sanitario de Psicopartner

¿En qué momentos de la infancia o adolescencia la figura de la tía puede ser especialmente importante?

Suele ser especialmente relevante en etapas de transición o cambio: entrada en la adolescencia, conflictos con los padres, procesos de búsqueda de identidad o momentos de vulnerabilidad emocional. En estas fases, contar con un adulto de referencia alternativo puede facilitar la expresión emocional y reducir la sensación de incomprensión.

¿Es positivo que un niño se sienta más cómodo o más libre con una tía que con sus propios padres?

Es positivo siempre que no implique una desconexión o rechazo hacia los padres. Que el niño tenga diferentes figuras de confianza es saludable y enriquecedor desde el punto de vista emocional. El problema surgiría si esa comodidad se convierte en evitación sistemática del vínculo parental. Lo ideal es que la tía complemente, no sustituya.

¿Qué papel juegan las tías en el desarrollo emocional de los niños?

Pueden desempeñar un papel importante como figuras de apoyo, validación emocional y modelado de relaciones. Ayudan a ampliar el repertorio emocional del niño, ofreciéndole otras formas de comunicarse, gestionar conflictos o expresar afecto. En muchos casos, contribuyen a reforzar la autoestima y la seguridad emocional.

madre e hija dándose un abrazo© Getty Images

¿Qué diferencia el rol de una tía del de otros adultos significativos como los abuelos?

La principal diferencia suele estar en el posicionamiento generacional y en el tipo de vínculo. Los abuelos suelen representar tradición, cuidado y protección, mientras que las tías pueden situarse en un lugar más cercano al niño o adolescente en términos de lenguaje, intereses o estilo relacional. Esto facilita una conexión distinta, a menudo más horizontal.

¿Cómo puede una tía actuar como figura de apoyo cuando hay tensiones familiares?

Puede ofrecer un espacio de escucha sin juicio, ayudar a traducir emociones y actuar como figura mediadora si es necesario. Su papel no es resolver el conflicto, sino acompañar, contener y, en ocasiones, facilitar la comunicación entre las partes. Es importante que mantenga una posición equilibrada, evitando alinearse en exceso con una parte.

El límite principal es no sustituir la función parental. Esto implica respetar las normas, decisiones y estilo educativo de los padres, incluso cuando no se comparten plenamente

Luis Guillén, psicólogo general sanitario de Psicopartner

¿Qué límites deben tener las tías para no ocupar un rol que no les corresponde?

El límite principal es no sustituir la función parental. Esto implica respetar las normas, decisiones y estilo educativo de los padres, incluso cuando no se comparten plenamente. También es importante no fomentar dinámicas de alianza que puedan generar división o conflicto familiar.

¿Cómo se puede mantener un equilibrio sano entre ser una figura cercana y no interferir en la autoridad parental?

La clave está en la comunicación y el respeto. Ser una figura cercana no implica desautorizar a los padres, sino acompañar desde un lugar complementario. Escuchar al niño, validarlo y apoyarlo es compatible con reforzar los límites establecidos en casa. Cuando hay coherencia entre adultos, el niño se siente más seguro y contenido emocionalmente.