Sección arte moderno: Un panorama

Sección arte moderno: Un panorama

La edición 2026 de ZONAMACO ARTE MODERNO se plantea como un ejercicio de lectura amplia del siglo XX, atendiendo a las múltiples corrientes artísticas que lo atravesaron y a la persistencia de sus lenguajes en el presente. 

Lejos de proponer un relato lineal o cerrado, la sección articula un panorama donde distintos momentos, estéticas y posiciones conviven, evidenciando la complejidad de un periodo marcado por profundas transformaciones sociales, políticas y culturales.

Desde esta perspectiva, ZONAMACO ARTE MODERNO reafirma su vocación por el arte latinoamericano, entendido no como un territorio aislado, sino como un espacio de intercambio constante. Las obras reunidas dialogan, tanto con los contextos locales —particularmente el mexicano—, como con debates y movimientos internacionales, subrayando los flujos de ideas, formas y preocupaciones que configuraron el arte del siglo pasado más allá de fronteras geográficas o narrativas hegemónicas.

En términos concretos, en ZONAMACO ARTE MODERNO serán exhibidas obras de Oswaldo Guayasamín, Rufino Tamayo, Wifredo Lam, Olga de Amaral, Leonora Carrington, Sergio Hernández, Julio Le Parc, Francisco Toledo, Joy Laville, Santiago Cárdenas, Carlos Cruz-Diez, Edgar Negret, Paloma Torres, Ana Mercedes Hoyos, Helen Lundeberg, Anita Payró, Arnaldo Coen, Gunther Gerzso, Salvador Dalí y José Clemente Orozco, entre decenas de artistas más.

El recorrido que proponen las galerías participantes abarca prácticamente todo el siglo XX, comenzando con obras asociadas a las vanguardias históricas de las primeras décadas. En ellas, la experimentación formal, la exploración de nuevos medios y la ruptura con el academicismo heredado del siglo XIX aparecen como gestos fundamentales para replantear la representación, la función del arte y su relación con la modernidad emergente.

COLOR. El oaxaqueño Rodolfo Morales llega con la Galería Enrique Guerrero

Las décadas marcadas por los conflictos bélicos —desde el periodo de entreguerras hasta la Segunda Guerra Mundial— revelan, a su vez, una creciente imbricación entre arte y política. En estos años, las tensiones ideológicas, la violencia y la incertidumbre histórica se filtran en las obras, haciendo visible una preocupación por el destino colectivo y por el lugar del individuo en un mundo en crisis. El arte se convierte así en un espacio de reflexión crítica, inseparable del contexto social que lo produce.

Tras la guerra, nuevas generaciones de artistas comienzan a distanciarse de las búsquedas que habían dominado la primera mitad del siglo. En diálogo con escenas internacionales cada vez más interconectadas, emergen lenguajes que ensayan otras soluciones formales y conceptuales, marcando un viraje que redefine tanto la figuración como la abstracción y abre el campo a experimentaciones más radicales.

El resultado es un entramado diverso en el que conviven propuestas figurativas y abstractas difíciles de encasillar en categorías rígidas. El naturalismo y los impulsos etnográficos se entrelazan con visiones expresionistas, simbólicas u oníricas, ampliando las posibilidades de lo que entendemos por figuración. Por su parte, la abstracción se despliega desde planteamientos geométricos y concretos hasta exploraciones de carácter espiritual, cinético o biomórfico, evidenciando que se trata menos de una categoría unívoca que de un territorio atravesado por múltiples sensibilidades e intereses.

Como en cada edición, ZONAMACO ARTE MODERNO reúne obras de figuras fundamentales de este amplio arco temporal junto a trabajos de artistas menos conocidos, cuya presencia permite cuestionar jerarquías establecidas y abrir nuevas líneas de interpretación. En este sentido, la sección no sólo invita a revisar críticamente los relatos históricos del arte moderno, sino también a repensar los criterios que han dado forma a las colecciones públicas e institucionales.

Más allá de su valor histórico estas obras interpelan al presente. La pregunta que atraviesa esta edición no es únicamente qué lugar ocupan dentro de la historia del arte, sino qué nos dicen hoy, desde nuestro propio contexto, sobre las imágenes, los discursos y las realidades que seguimos habitando. Mirar estas obras de arte es un ejercicio fundamental, pues en ellas se reflejan, en buena medida, crisis que siguen siendo las nuestras: la fragilidad de la democracia, la expansión colonial, el abuso del poder o la crisis ecológica. Algunas de estas piezas resultan, además, inquietantemente vigentes, en particular aquellas asociadas al ascenso del fascismo a escala global, un fenómeno que hoy vuelve a manifestarse de manera alarmante.

Por Esteban King Álvarez / CURADOR

Por Esteban King Álvarez

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