Haakon de Noruega hace de tripas corazón y acude a los JJ.OO. de Invierno en medio de los escándalos que sacuden a su familia
Difícil papeleta la que le ha tocado vivir este fin de semana a Haakon de Noruega, haciendo de tripas corazón en su viaje a los Juegos Olímpicos de Invierno 2026. El deber es el deber, así que el hijo de los reyes Harald y Sonia anteponía su agenda institucional a la sucesión de escándalos que sacude actualmente a su familia. Con una imagen de la corona escandinava por los suelos, al futuro rey no le ha quedado más remedio que poner su mejor cara frente a las cámaras que lo fotografiaban una y otra vez, aunque resultaba más que evidente que, en su caso, la procesión iba por dentro.
En una situación como esta, junto a los atletas nórdicos, el príncipe ha mostrado en todo momento cierta relajación y normalidad en su rostro. De hecho, son contadas las imágenes que nos llegan donde lo vemos con un rictus serio. El resto, todo son risas y gestos de alegría, e incluso de euforia, algo que muchos podrían entender como algo impostado. Sin embargo, no parece en cualquier caso que esté forzando esos sentimientos de felicidad, ya que son precisamente sus compatriotas los que les están permitiendo evadirse por momentos del complicado y oscuro panorama que le rodea en su país.
Noruega es una de las grandes potencias mundiales en este tipo de disciplinas, por lo que tampoco se entendería que el heredero al trono no estuviera presente en la cita de Milán Cortina D'Ampezzo para animar o festejar con los suyos su reguero de triunfos. De hecho, estos encabezan actualmente el medallero de la competición con nada menos que once oros, seis platas y siete bronces. Es decir, han logrado por ahora un total de 24 metales en lo que llevamos de competición, situándose así en lo más alto de la tabla clasificatoria por naciones, lo que es motivo más que suficiente para celebrarlo como se merece.
Dado los problemas graves que amenazan la estabilidad de la realeza a la que pertenece, Haakon podría haber optado por cancelar este compromiso en tierras italianas, pero no ha sido así. Es más, seguía atentamente el desarrollo de las pruebas desde la grada, para charlar después de forma distendida con algunos de los campeones noruegos y otros integrantes del equipo nacional. E iba más allá, al posar con ellos brazos en alto y pletórico por las victorias conseguidas. Escena esta en la que, desde luego, daba a entender que los intereses y el orgullo por su bandera están por encima de cualquier cosa.
El príncipe es plenamente consciente de la tormenta y los nubarrones que se ciernen sobre su mujer, Mette-Marit y, el hijo de esta, Marius Borg, un trasfondo que resulta especialmente crítico para todos los miembros de la institución monárquica. Porque mientras la princesa se ha visto salpicada de lleno por el caso Epstein, al hermano mayor de Ingrid Alexandra y Sverre se le está procesando actualmente en el Tribunal de Oslo tras ser acusado de más de una treinta de delitos, entre ellos cuatro de violación. En medio de este terremoto, el futuro monarca ha querido seguir el ejemplo de sus padres, los reyes, quienes estuvieron por estos lares hace una semana durante la ceremonia de inauguración.
Fue el pasado miércoles cuando Haakon de Noruega habló ante la prensa durante su último acto en la capital escandinava, cuando fue preguntado por cómo se está viviendo todo este maremagnum en el seno de la Casa Real. Dejó claro que está del lado de sus seres queridos frente a la adversidad, y lo hizo con estas palabras. "Para mí, lo más importante estos últimos días ha sido estar cerca de mi familia. Apoyamos a Marius en su situación, cuidamos a los otros hijos y a la princesa heredera, porque ella también cuida de mí", aseveró entonces, para pedir por último un poco de "comprensión" a sus conciudadanos mientras se resuelven los distintos frentes abiertos.




