“Jardín inconcluso”, la nueva exposición nocturna del artista mexicano Rafael Lozano-Hemmer
Desde Paseo de la Reforma, un inmenso páramo de luces resplandece entre las obras del jardín escultórico del Museo de Arte Moderno (MAM). Si el espectador se acerca suma un elemento más: el acompasado sonido de su propio corazón enciende los 4 mil focos. Es el final de un recorrido de casi un kilómetro que integra la exposición nocturna “Jardín inconcluso” del artista mexicano Rafael Lozano-Hemmer (1967).
Denominada “Jardín de corazonadas”, la pieza está inspirada en la icónica escena de la película “Macario” (Roberto Gavaldón, 1960) cuando el protagonista encuentra a la muerte apagando las velitas centelleantes que representan la vida de los humanos. “Es una versión digital de esa sensación de fragilidad, de que estamos aquí como un memento mori, como algo muy efímero”, explicó el creador.
Compuesta por nueve obras, tres de ellas estrenos mundiales, la exhibición utiliza tecnologías como inteligencia artificial, robótica y sensores térmicos y de rayos cósmicos. Todas se completan con la interacción del público: la voz, el pulso, el calor o el movimiento.
Además, para hacer posible la experiencia se ha tenido que extender el horario del museo público y cobrar una entrada especial de 170 pesos en un horario programado de 19:00 a 23:00 horas y de 670 pesos en horario abierto.
Cada noche de miércoles y jueves, el MAM espera recibir hasta 390 personas hasta las 23:00 horas, y los viernes y sábados 510 hasta la medianoche. De acuerdo con la directora del INBAL, Alejandra de la Paz, el cobro extra, no especificado en la Ley Federal de Derechos, ha sido acordado con la Secretaría de Hacienda. “(La dependencia) nos permitió un acuerdo con la Asociación de Amigos de los museos, que, en muchos casos, muchos museos, por fortuna, tienen esta asociación”.
“Nosotros hicimos la propuesta de cuál sería el costo estimado, que fuera algo que fuera accesible, las experiencias de estas características muchas veces tienen costos más elevados. En el caso era buscar algo que fuera accesible y permitiera, al mismo tiempo, pues tener esta figura público-privada que nos permita un proyecto que es muy interesante”, agregó.
Lograr la exposición, señaló por su parte la secretaria de Cultura, Claudia Curiel de Icaza, ha implicado “mucha gestión con organizaciones. Una exposición así no cuesta menos de un millón de dólares y esto es el 90% o más de gestión con la Embajada de Canadá, con el mismo artista que trajo todas las bocinas y todo lo que se ve”.
Radicado en Montreal desde hace más de dos décadas, Lozano-Hemmer recordó que nació y creció en la Ciudad de México. Uno de sus recuerdos más vívidos era visitar el MAM y jugar con el eco que produce el domo del inmueble proyectado por Pedro Ramírez Vázquez. “Lo que más recuerdo es venir a hablarle a este domo, le hablas y te responde, desde entonces he pensado que el arte debe tener esta condición de eco, de memoria”.
Así, todas las obras propuestas por el artista necesitan ser completadas por el público, como se tratará también de seres vivientes “te sienten, te escuchan, miran y esperan que tú participes para completarlas. Esta exposición: o se activa con el público, o no existe”.
Así, por ejemplo, “Caudal de traducciones” reacciona al paso de los visitantes, quienes tienen oportunidad de registrar su propia voz, que se repite en altavoces armonizados con luces colocadas en el andador principal del museo.
En “Nido de voces” una cámara de vigilancia panóptica registra al espectador y proyecta sus movimientos sobre una pantalla en espiral. El registro, poco a poco, se desvanece hasta esfumarse en vórtice: la pieza está inspirada en “La invención de Morel”, novela de Bioy casares en la que el protagonista se enamora de una imagen. Otras piezas rinden tributo a la poesía en lenguas indígenas mexicanas o a Manuel Felguérez y su obra monumental “El barco”.
En cada pieza hay un despliegue de tecnología, aunque el artista ha insistido en que no se trata de una apología de la técnica, por el contrario, “no estamos haciendo esto con tecnología por ser algo nuevo sino para insertarnos dentro de tradiciones experimentales que existen en México desde hace muchísimo tiempo”. Además, advierte, se ha tratado de reducir al máximo el impacto ambiental a través de filtros de corte ultravioleta que evitan la desorientación de aves migratorias, operación con energía solar y uso de sistemas LED de alta eficiencia.
ELEMENTOS
- El público podrá visitar la exposición a partir del 11 de febrero.
- Esta semana, de acuerdo con el INBA, se realizarán visitas con grupos de prueba.
- Los boletos pueden adquirirse a través del sitio www.feverup.com
Por Luis Carlos Sánchez
EEZ